Tras 32 jornadas disputadas, estamos ante la liga más emocionante de los últimos años. No sólo la liga, posiblemente la temporada más fascinante que se recuerda.
El Barça de Messi y el Madrid de Cristiano se retan en España y en Europa, y parece bastante probable (con permiso de los rivales semifinalistas, a cada cual más complicado) una final de Copa de Europa entre los dos grandes españoles. Nunca se ha visto esto, y si finalmente se da, coincidiría en el mejor momento de ambos equipos en los últimos años. El Barça, en el momento más dulce de su existencia, admirado por todo el mundo futbolístico y reconciliado con la historia y por fin tranquilo tras haber ganado su segunda, tercera y cuarta Copa de Europa en sólo 5 años. El Madrid, picado por la hegemonía del Barça, ve cerca la liga (para romper la racha de tres títulos seguidos del Barça), y está a un paso de la final de la Copa de Europa, tras años vagando por el desierto europeo, para aspirar a ganar la tan ansiada "Décima".
El momento es apasionante, con todos los ingredientes de las grandes rivalidades. Y el colofón de la posible finalísima sería tremendo, histórico. Si se enfrentan en la final, y con todos los precedentes de enfrentamientos, polémicas y marrullerías de la era Mourinho en el equipo merengue, da un poco de miedo pensar en la tensión que se puede llegar a crear. Serán 90 minutos que a más de un seguidor le serán imposibles de soportar. Y las polémicas y ofensas tras esa final pueden ser terribles. Futbolísticamente la final sería además apasionante, con dos equipos muy fuertes y un Madrid que confía más en sí mismo gracias al gran partido de Copa del Rey jugado en el Camp Nou, a todo o nada. Ese partido fue muy positivo para el Madrid a pesar de la eliminación, porque fue una inyección de autoestima para los madridistas. Se dieron cuenta de que son menos inferiores al Barça de lo que su entrenador, Mourinho, creía. Se percataron (algunos ya lo sabían) de que pueden jugar de tú a tú al Barça. Con todo esto, la gran incógnita sería cómo le jugaría Mourinho al Barça en la final. Cómo sería de valiente...o de conservador.
Sin embargo aún no han empezado las semifinales y la final es por ahora una posibilidad. La liga es lo primero.
El Madrid ha perdido 6 puntos de ventaja, hasta los actuales 4. Una liga que se daba casi por ganada en vista de la solidez de los blancos y perdida por los culés, que se han venido quejando toda la temporada de diversas ayudas arbitrales recibidas por el Madrid así como de arbitrajes desfavorables sufridas en las propias carnes. Sin embargo, en unas pocas jornadas el Madrid ha pinchado tres veces, mientras el Barça suma 10 victorias consecutivas. Y mira tú por dónde, el miedo ha aparecido en la "casa blanca", por lo que se han recuperado las conspiraciones arbitrales para justificar los pinchazos.
En esta tesitura, el Madrid se jugaba media liga en el Calderón. Un nuevo tropiezo habría sido, seguramente, más de media liga perdida por el golpe anímico y por la posibilidad de que el Barça recuperase el liderato en el Camp Nou. Pero Cristiano mostró ayer su lado más salvaje, su pegada descomunal, y marcó dos goles de bandera desde su casa en Portugal. Sus 40 goles a estas alturas son obra de un futbolista implacable, voraz; y su duelo con Messi es ya mítico. Cristiano salvó los muebles a Mourinho y el madridismo, que vuelven a tener una cierta tranquilidad. Pero no completa. A la visita al Camp Nou, que puede ser media liga (el empate les valdría), se suman visitas delicadas a Bilbao (otra media liga) y Granada, que se puede jugar el descenso en la vista. Y con la visita de un Sevilla en forma por el medio.
Por su parte, el Barça suma y sigue, y tras 30 puntos consecutivos da muestras de una fiabilidad olvidada este año a ratos. Recuperados Iniesta y Alexis de sus lesiones repetidas, con Pedrito compitiendo a buen nivel, con Piqué más enchufado...parece muy posible que el Barça gane los 6 partidos que quedan. Hay motivos para creerlo: en los últimos 3 años, en los tramos decisivos ha sido cuando los de Guardiola han competido mejor. Y Mourinho ha ganado a Guardiola sólo un partido de los diez disputados. El factor psicológico en este sentido, pues, es del catalán.
El duelo en España y Europa se presenta apasionante. El clásico de Liga será de enorme tensión, y si finalmente se da la finalísima...mejor ni pensarlo. Antes, Bayern y Chelsea serán huesos muy duros, por más que sean inferiores a Madrid y Barça. Y este mismo fin de semana, el Barça podría prácticamente perder la liga en el campo del Levante si no gana.
Queda por delante poco más de un mes para decidirse todo. Emociones más intensas que nunca. Por tercer año consecutivo, presenciamos el mayor duelo (Messi-Cristiano) desde aquél entre Kubala y Di Stefano. La posibilidad de una final inédita en Europa que, en caso de darse, será el mayor disgusto para unos y la mayor alegría para otros. Dos entrenadores tan antagónicos como queridos por sus aficiones y temidos por sus rivales. Sobran razones para disfrutar.
jueves, 12 de abril de 2012
viernes, 2 de marzo de 2012
Los árbitros en la balanza
El Madrid camina firme hacia su primera Liga en cuatro años, también la primera desde el regreso de Florentino en verano de 2009, con sus multimillonarios fichajes. Ha sido una travesía difícil, ya que el madridismo ha tenido que soportar tres años de reinado del Barcelona, que ha pasado sin duda a la historia del fútbol, recibiendo elogios de todo el mundo del fútbol, y consiguiendo excelentes resultados, los mejores en Europa desde hacía mucho tiempo: tres ligas consecutivas, dos Copas de Europas, una Copa del Rey, dos Mundialitos y un saco de Supercopas. Tres años en los que el Madrid le ha ganado sólo una vez al Barça (final de Copa del Rey de 2011) y el equipo de Guardiola ha tumbado a los blancos en un sinfín de ocasiones, incluyendo inolvidables repasos como el 2-6 o el 5-0 a Mourinho el año pasado.
Sin embargo, este año la tendencia ha cambiado en la Liga, y el Madrid lidera la clasificación a 10 puntos de los azulgrana. La diferencia llama la atención por su importancia, y sobre todo viendo el juego de ambos equipos. Este año se puede decir que el nivel se ha igualado, ya que el Madrid ha mejorado respecto al año pasado (aquí se puede resaltar la mejora que ha aportado Ramos jugando como central, y el gran año de Benzema), y el Barça ha bajado un punto en su nivel (lesiones como la de Villa o las recaídas de Iniesta han sido importantes, así como los altibajos de hombres clave como Piqué o Xavi). Pero sigue sorprendiendo la diferencia, visto lo visto.
En términos de juego, el Madrid no ha jugado mejor que el Barça. Si analizamos los enfrentamientos directos, buena referencia para la comparación, desde luego no es así. En el clásico de Liga, el Barça fue mejor que el Madrid en el Bernabeu, y venció. También ganaron los de Pep en la Supercopa, aun teniendo una preparación física bastante inferior que el equipo de Mourinho. Y en Copa, el Barça también superó al Madrid en el conjunto de la eliminatoria, con un repaso en el Bernabeu y un gran partido de vuelta del Madrid en el Camp Nou.
Por otra parte, aunque el Barça ha bajado un nivel respecto de los años anteriores, sigue siendo el equipo que mejor juega. Aunque ha perdido fiabilidad (y posiblemente motivación) y ha hecho partidos regulares (con problemas sobre todo para enchufarse en las primeras partes), la mayor parte de las veces ha jugado a muy buen nivel. Incluso en duelos en los que ha pinchado ha protagonizado partidos grandiosos, como el épico homenaje al fútbol en San Mamés o la brillante segunda parte en Mestalla (ambos acabaron con 2-2 con el Barça mereciendo la victoria).
Analizando la trayectoria del Madrid, no se ve para nada que haya jugado a un nivel que justifique los 10 puntos de diferencia. Los de Mourinho han ganado muchos partidos jugando un fútbol rácano, por la mínima y con ayudas de los árbitros. Así ha sido en Vallecas, en Mallorca o en Getafe. E incluso en el Bernabeu, ante rivales muy inferiores. El último partido en Vallecas es una muestra clara: el Rayo le pasó por encima al Madrid, que tuvo media oportunidad y la anotó en una genialidad de Cristiano Ronaldo. Los vallecanos tuvieron hasta 5 ocasiones clarísimas, y el árbitro perdonó un penalty y expulsión a Ramos evidentes. Al final, tres puntos para los de Mou.
Es cierto que al Madrid no se le puede negar su tremenda pegada. Cristiano y compañía son muy peligrosos y no perdonan ante la portería. La cifra de goles es muy importante. Por su parte, al Barça este año le está costando más definir. El elevado número de tiros al palo que llevan, por ejemplo, es una muestra de esa falta de efectividad, o de fortuna (según como se mire), que les ha quitado algún punto por el camino.
Pero por encima de todo, el factor más importante parece el arbitral. Guardiola no es amigo de hablar de los árbitros, y no lo ha dicho directamente, aunque sí lo ha sugerido. Y algunos directivos del Barça lo han comentado, reflejando el malestar que hay dentro del club. No es para menos. Analizando un poco las jugadas más importantes, se perciben dos cosas:
1. Al Madrid no le han quitado nada, y le han dado mucho. Los 3 puntos de Vallecas (expulsión y penalty a Ramos perdonados en el tramo inicial del partido; resultado final 0-1), la mano de Pepe en Getafe (resultado final 0-1) o el escandaloso fuera de juego señalado al Mallorca a un jugador que salía de su propio campo con 1-0 en el minuto 50, que habría significado el 2-0 (resultado final 1-2) suman 7 puntos a favor del Madrid. Esto, sin entrar en la posible mano de Higuaín en Mestalla que impedía el empate del Valencia en el último minuto de partido, u otras decisiones más difíciles de evaluar en términos de puntos (por ejemplo, la expulsión perdonada a Ramos por agresión sin balón a Iborra, en el Madrid 4-Levante 2, con 0-1 en el marcador).
2. Al Barcelona le han quitado más de lo que le han dado. Si bien el último partido en el Calderón el Barça se vio beneficiado por el árbitro (penalty perdonado a Busquets, y dos fueras de juego pitados que no eran), que bien es cierto que perdonó muchas tarjetas al Atleti; ha habido varias decisiones muy claras que han quitado puntos a los de Guardiola: dos penalties de libro a Messi en Mestalla (2 puntos menos), la mano que impidió el gol final de Pedro en Cornellá (2 puntos menos), un gol anulado por fuera de juego inexistente en Getafe (al menos 1 puntos menos), y varios fueras de juego en contra en Pamplona, incluyendo gol ilegal del Osasuna (3 puntos menos) compensan con creces los puntos obtenidos en la última jornada en el Calderón.
En efecto, al Madrid no le han quitado nada, y le han dado mucho. Y al Barça le han quitado bastante más de lo que le han dado. Con arbitrajes adecuados, los dos equipos tendrían aproximadamente los mismos puntos ahora mismo, o posiblemente el Barça tendría una ligera ventaja.
Las cifras de penalties a favor cantan. 10 a favor del Madrid por 3 a favor del Barça. Si analizamos las 3 últimas ligas (desde el regreso de Florentino, y desde el triplete de Guardiola), la suma es escalofriante: 30 del Madrid por 11 del Barça. Un dato escandaloso, que no tiene explicación posible. Un dato que convierte en ridícula la campaña del Villarato vigente en esos mismos 3 años.
En una liga tan ajustada, con dos equipos tan potentes, y que se han jugado las últimas ligas en los clásicos, cobran gran importancia los árbitros. Y éstos, en los momentos de dificultades, con partidos igualados o peligrosos, han empujado al Madrid y frenado al Barça. No hay dudas, repasando las estadísticas de penalties y las principales jugadas polémicas, de que esto es así.
Por eso existe la artificial ventaja de 10 puntos para el Madrid. No son tan buenos ni han jugado mejor que el Barça. Los 10 puntos no son reales. Es que en la balanza de una liga tan igualada, los árbitros han decantado claramente la victoria hacia un lado. El del Madrid de Florentino, agobiado por los triunfos del Barça y por los más de 400 millones en fichajes en 3 años.
Sin embargo, este año la tendencia ha cambiado en la Liga, y el Madrid lidera la clasificación a 10 puntos de los azulgrana. La diferencia llama la atención por su importancia, y sobre todo viendo el juego de ambos equipos. Este año se puede decir que el nivel se ha igualado, ya que el Madrid ha mejorado respecto al año pasado (aquí se puede resaltar la mejora que ha aportado Ramos jugando como central, y el gran año de Benzema), y el Barça ha bajado un punto en su nivel (lesiones como la de Villa o las recaídas de Iniesta han sido importantes, así como los altibajos de hombres clave como Piqué o Xavi). Pero sigue sorprendiendo la diferencia, visto lo visto.
En términos de juego, el Madrid no ha jugado mejor que el Barça. Si analizamos los enfrentamientos directos, buena referencia para la comparación, desde luego no es así. En el clásico de Liga, el Barça fue mejor que el Madrid en el Bernabeu, y venció. También ganaron los de Pep en la Supercopa, aun teniendo una preparación física bastante inferior que el equipo de Mourinho. Y en Copa, el Barça también superó al Madrid en el conjunto de la eliminatoria, con un repaso en el Bernabeu y un gran partido de vuelta del Madrid en el Camp Nou.
Por otra parte, aunque el Barça ha bajado un nivel respecto de los años anteriores, sigue siendo el equipo que mejor juega. Aunque ha perdido fiabilidad (y posiblemente motivación) y ha hecho partidos regulares (con problemas sobre todo para enchufarse en las primeras partes), la mayor parte de las veces ha jugado a muy buen nivel. Incluso en duelos en los que ha pinchado ha protagonizado partidos grandiosos, como el épico homenaje al fútbol en San Mamés o la brillante segunda parte en Mestalla (ambos acabaron con 2-2 con el Barça mereciendo la victoria).
Analizando la trayectoria del Madrid, no se ve para nada que haya jugado a un nivel que justifique los 10 puntos de diferencia. Los de Mourinho han ganado muchos partidos jugando un fútbol rácano, por la mínima y con ayudas de los árbitros. Así ha sido en Vallecas, en Mallorca o en Getafe. E incluso en el Bernabeu, ante rivales muy inferiores. El último partido en Vallecas es una muestra clara: el Rayo le pasó por encima al Madrid, que tuvo media oportunidad y la anotó en una genialidad de Cristiano Ronaldo. Los vallecanos tuvieron hasta 5 ocasiones clarísimas, y el árbitro perdonó un penalty y expulsión a Ramos evidentes. Al final, tres puntos para los de Mou.
Es cierto que al Madrid no se le puede negar su tremenda pegada. Cristiano y compañía son muy peligrosos y no perdonan ante la portería. La cifra de goles es muy importante. Por su parte, al Barça este año le está costando más definir. El elevado número de tiros al palo que llevan, por ejemplo, es una muestra de esa falta de efectividad, o de fortuna (según como se mire), que les ha quitado algún punto por el camino.
Pero por encima de todo, el factor más importante parece el arbitral. Guardiola no es amigo de hablar de los árbitros, y no lo ha dicho directamente, aunque sí lo ha sugerido. Y algunos directivos del Barça lo han comentado, reflejando el malestar que hay dentro del club. No es para menos. Analizando un poco las jugadas más importantes, se perciben dos cosas:
1. Al Madrid no le han quitado nada, y le han dado mucho. Los 3 puntos de Vallecas (expulsión y penalty a Ramos perdonados en el tramo inicial del partido; resultado final 0-1), la mano de Pepe en Getafe (resultado final 0-1) o el escandaloso fuera de juego señalado al Mallorca a un jugador que salía de su propio campo con 1-0 en el minuto 50, que habría significado el 2-0 (resultado final 1-2) suman 7 puntos a favor del Madrid. Esto, sin entrar en la posible mano de Higuaín en Mestalla que impedía el empate del Valencia en el último minuto de partido, u otras decisiones más difíciles de evaluar en términos de puntos (por ejemplo, la expulsión perdonada a Ramos por agresión sin balón a Iborra, en el Madrid 4-Levante 2, con 0-1 en el marcador).
2. Al Barcelona le han quitado más de lo que le han dado. Si bien el último partido en el Calderón el Barça se vio beneficiado por el árbitro (penalty perdonado a Busquets, y dos fueras de juego pitados que no eran), que bien es cierto que perdonó muchas tarjetas al Atleti; ha habido varias decisiones muy claras que han quitado puntos a los de Guardiola: dos penalties de libro a Messi en Mestalla (2 puntos menos), la mano que impidió el gol final de Pedro en Cornellá (2 puntos menos), un gol anulado por fuera de juego inexistente en Getafe (al menos 1 puntos menos), y varios fueras de juego en contra en Pamplona, incluyendo gol ilegal del Osasuna (3 puntos menos) compensan con creces los puntos obtenidos en la última jornada en el Calderón.
En efecto, al Madrid no le han quitado nada, y le han dado mucho. Y al Barça le han quitado bastante más de lo que le han dado. Con arbitrajes adecuados, los dos equipos tendrían aproximadamente los mismos puntos ahora mismo, o posiblemente el Barça tendría una ligera ventaja.
Las cifras de penalties a favor cantan. 10 a favor del Madrid por 3 a favor del Barça. Si analizamos las 3 últimas ligas (desde el regreso de Florentino, y desde el triplete de Guardiola), la suma es escalofriante: 30 del Madrid por 11 del Barça. Un dato escandaloso, que no tiene explicación posible. Un dato que convierte en ridícula la campaña del Villarato vigente en esos mismos 3 años.
En una liga tan ajustada, con dos equipos tan potentes, y que se han jugado las últimas ligas en los clásicos, cobran gran importancia los árbitros. Y éstos, en los momentos de dificultades, con partidos igualados o peligrosos, han empujado al Madrid y frenado al Barça. No hay dudas, repasando las estadísticas de penalties y las principales jugadas polémicas, de que esto es así.
Por eso existe la artificial ventaja de 10 puntos para el Madrid. No son tan buenos ni han jugado mejor que el Barça. Los 10 puntos no son reales. Es que en la balanza de una liga tan igualada, los árbitros han decantado claramente la victoria hacia un lado. El del Madrid de Florentino, agobiado por los triunfos del Barça y por los más de 400 millones en fichajes en 3 años.
martes, 13 de diciembre de 2011
La victoria psicológica del Barça
Jornada 16
Madrid 1- Barcelona 3
10 de diciembre de 2011
El Barcelona ganó el sábado pasado el clásico; la sexta victoria en los últimos 7 clásicos de Liga (los 7 de Guardiola como entrenador). Si tenemos en cuenta el resto de clásicos en los últimos años (los partidos de Copa del Rey, semifinales de Champions y Supercopa de España en 2011), el número de victorias del Barça de Guardiola asciende a un total de 8, de los 12 partidos jugados. El resto, 3 empates (todos en el Bernabeu) y una victoria blanca (Copa del Rey 2011, 1-0 en la prórroga). Cifras espectaculares, especialmente considerando la plantilla del Madrid en los últimos años, y los cientos de millones invertidos en fichajes.
Los números también son significativos teniendo en cuenta la etapa Mourinho:4 victorias culés, 3 empates (todos en el Bernabeu) y la victoria madridista en Copa.
Las cifras, por tanto, hablan de un claro dominio por parte del Barça de Guardiola sobre el Madrid en los últimos años, que se puede asimilar con el segundo Madrid de Florentino (aunque éste llegó a la presidencia tras el primer año de Pep, el del triplete). Igualmente, dan a Guardiola como vencedor claro por el momento en el duelo contra Mourinho. Y, cómo no, a Messi en su duelo con Cristiano Ronaldo. Esto tiene, sin duda, cada vez un mayor efecto psicológico en ambos equipos, positivo en el caso del Barça (jugadores y equipo, pero también en la afición), y negativo para el Madrid.
Pero centrándonos en la temporada actual, la victoria del Barça tiene un doble impacto psicológico: el madridismo estaba convencido de que por fin esta liga estaba decidida. Antes del clásico, todo era euforia, el Madrid era favorito y la esperada victoria dejaría al Barça a 6 puntos y con un partido más...sin embargo, la derrota deja la liga totalmente abierta. La impresión es de que por muy bien que estén las cosas, cuando el Madrid juega contra el Barça se pone de manifiesto que el equipo catalán es superior. Entre otras cosas porque sus jugadores tienen más talento. También porque su motivación crece contra el Madrid. Y también por el efecto de Mourinho sobre sus jugadores.
Parece que el Barça le tiene comida la moral al Madrid: ha ganado las últimas tres ligas, con varios correctivos muy serios (2-6, 5-0, 1-3...) y jugadores como Casillas, Alonso o Ramos ven cómo sus compañeros en la selección española, jugadores clave de la misma, son rivales y seguramente eso impone. Pero más allá de esto, se adivina a Mourinho como el principal causante del bloqueo del equipo blanco frente al Barça: cambiando su planteamiento cada vez que juega contra el equipo de Guardiola, les quita a sus jugadores la fe en sí mismos.
En general el sábado era un día de presión para el Barça (una derrota era casi el adiós a la liga y la presión se debería haber disparado con el 0-1 en menos de medio minuto)...y el equipo más presionado y agarrotado fue el Madrid. ¿Por qué? Porque tienen un entrenador cobarde y que no tiene el talento suficiente para dirigir a un equipo tan potente como el Madrid, y para ser valiente cuando hay que serlo. Porque juega como un segundón con miedo, cuando tiene artillería suficiente como para atacar al Barça más, ser más valiente. Y eso genera en sus jugadores desconfianza. Cuando juegan contra el Barça, Mou al cambiar de sistema y jugar más defensivo les envía el siguiente mensaje a Alonso, Casillas, Ramos, CR, Marcelo, Pepe, Higuaín, Benzema, Ozil...jugadores de primer nivel y algunos campeones del mundo: "sois muy buenos, sí, pero no tanto como ellos". Aquí está la raíz del problema. Que jugadores de tanto nivel saben que su entrenador, su líder, tiene en ellos una confianza limitada, capada: porque jugando en su casa y ante su público no les permite jugar de tú a tú al Barça. Y por eso salen al campo con una actitud de segundón, sin convicción, atemorizados. Jugadores como Ozil se ven obligados a jugar como no saben hacerlo (el sábado hizo de Khedira). Porque su entrenador no cree en ellos en ese partido. Si el líder no cree, los demás no pueden creer. Virtuosos del balón como Xabi Alonso u Ozil no pueden estar de acuerdo con los planteamientos de Mou ante el Barça: ¿el Madrid jugando a la defensiva en su propia casa?. El mismo Cristiano ya lo denunció el año pasado tras acabar uno de los partidos contra el Barça. Porque esto ya pasó el año pasado en la serie de 4: Mou las tenía todas para ser valiente en la ida de Champions, y se amedrentó con un catenaccio lamentable (el 5-0 de la ida le hizo mucho daño psicológico, y a día de hoy no lo ha superado). Lo mismo en liga en el Bernabeu (el Madrid iba en desventaja; no tenía nada que perder y tenía mucho que ganar...al final empate y de milagro). Este año ha sido igual. Con ventaja en la clasificación y posibilidad de casi sentenciar la liga, ha optado por ser conservador, y otra vez ha pasado lo mismo.
Así las cosas, las sensaciones de las aficiones cambian. El madridismo ahora tiene miedo, miedo de perder la cuarta liga consecutiva ante un rival de moda, que cae bien y que cada año juega mejor y gana títulos recibiendo la admiración de todo el mundo. Florentino está taquicárdico, porque todo esto ocurre a pesar de sus inversiones millonarias. Mourinho está frustrado, porque una vez más Guardiola le ha ganado la batalla, y además ha puesto de manifiesto sus carencias demostrando que es mucho mejor entrenador que el portugués. Y Cristiano Ronaldo está desquiciado, obsesionado con su competencia con Messi. Parece que cuando está en el mismo campo que la Pulga, el portugués se empequeñece, se siente acomplejado ante la magnitud futbolística del "enano" argentino. Y cada vez va a peor. Cristiano ve cómo la Pulga le quita reconocimiento a golpe de Balones de Oro, y cómo el Barça le quita títulos en sus mejores años (van sus 2 primeras Ligas en España, y dos Copas de Europa, una con el Manchester y otra con el Madrid). La frustración y el estrés va en aumento, y esto se nota. Es una losa que va pesando cada vez más en el equipo de Mourinho.
El Barça no gana sólo en el campo. La victoria psicológica también es suya.
Madrid 1- Barcelona 3
10 de diciembre de 2011
El Barcelona ganó el sábado pasado el clásico; la sexta victoria en los últimos 7 clásicos de Liga (los 7 de Guardiola como entrenador). Si tenemos en cuenta el resto de clásicos en los últimos años (los partidos de Copa del Rey, semifinales de Champions y Supercopa de España en 2011), el número de victorias del Barça de Guardiola asciende a un total de 8, de los 12 partidos jugados. El resto, 3 empates (todos en el Bernabeu) y una victoria blanca (Copa del Rey 2011, 1-0 en la prórroga). Cifras espectaculares, especialmente considerando la plantilla del Madrid en los últimos años, y los cientos de millones invertidos en fichajes.
Los números también son significativos teniendo en cuenta la etapa Mourinho:4 victorias culés, 3 empates (todos en el Bernabeu) y la victoria madridista en Copa.
Las cifras, por tanto, hablan de un claro dominio por parte del Barça de Guardiola sobre el Madrid en los últimos años, que se puede asimilar con el segundo Madrid de Florentino (aunque éste llegó a la presidencia tras el primer año de Pep, el del triplete). Igualmente, dan a Guardiola como vencedor claro por el momento en el duelo contra Mourinho. Y, cómo no, a Messi en su duelo con Cristiano Ronaldo. Esto tiene, sin duda, cada vez un mayor efecto psicológico en ambos equipos, positivo en el caso del Barça (jugadores y equipo, pero también en la afición), y negativo para el Madrid.
Pero centrándonos en la temporada actual, la victoria del Barça tiene un doble impacto psicológico: el madridismo estaba convencido de que por fin esta liga estaba decidida. Antes del clásico, todo era euforia, el Madrid era favorito y la esperada victoria dejaría al Barça a 6 puntos y con un partido más...sin embargo, la derrota deja la liga totalmente abierta. La impresión es de que por muy bien que estén las cosas, cuando el Madrid juega contra el Barça se pone de manifiesto que el equipo catalán es superior. Entre otras cosas porque sus jugadores tienen más talento. También porque su motivación crece contra el Madrid. Y también por el efecto de Mourinho sobre sus jugadores.
Parece que el Barça le tiene comida la moral al Madrid: ha ganado las últimas tres ligas, con varios correctivos muy serios (2-6, 5-0, 1-3...) y jugadores como Casillas, Alonso o Ramos ven cómo sus compañeros en la selección española, jugadores clave de la misma, son rivales y seguramente eso impone. Pero más allá de esto, se adivina a Mourinho como el principal causante del bloqueo del equipo blanco frente al Barça: cambiando su planteamiento cada vez que juega contra el equipo de Guardiola, les quita a sus jugadores la fe en sí mismos.
En general el sábado era un día de presión para el Barça (una derrota era casi el adiós a la liga y la presión se debería haber disparado con el 0-1 en menos de medio minuto)...y el equipo más presionado y agarrotado fue el Madrid. ¿Por qué? Porque tienen un entrenador cobarde y que no tiene el talento suficiente para dirigir a un equipo tan potente como el Madrid, y para ser valiente cuando hay que serlo. Porque juega como un segundón con miedo, cuando tiene artillería suficiente como para atacar al Barça más, ser más valiente. Y eso genera en sus jugadores desconfianza. Cuando juegan contra el Barça, Mou al cambiar de sistema y jugar más defensivo les envía el siguiente mensaje a Alonso, Casillas, Ramos, CR, Marcelo, Pepe, Higuaín, Benzema, Ozil...jugadores de primer nivel y algunos campeones del mundo: "sois muy buenos, sí, pero no tanto como ellos". Aquí está la raíz del problema. Que jugadores de tanto nivel saben que su entrenador, su líder, tiene en ellos una confianza limitada, capada: porque jugando en su casa y ante su público no les permite jugar de tú a tú al Barça. Y por eso salen al campo con una actitud de segundón, sin convicción, atemorizados. Jugadores como Ozil se ven obligados a jugar como no saben hacerlo (el sábado hizo de Khedira). Porque su entrenador no cree en ellos en ese partido. Si el líder no cree, los demás no pueden creer. Virtuosos del balón como Xabi Alonso u Ozil no pueden estar de acuerdo con los planteamientos de Mou ante el Barça: ¿el Madrid jugando a la defensiva en su propia casa?. El mismo Cristiano ya lo denunció el año pasado tras acabar uno de los partidos contra el Barça. Porque esto ya pasó el año pasado en la serie de 4: Mou las tenía todas para ser valiente en la ida de Champions, y se amedrentó con un catenaccio lamentable (el 5-0 de la ida le hizo mucho daño psicológico, y a día de hoy no lo ha superado). Lo mismo en liga en el Bernabeu (el Madrid iba en desventaja; no tenía nada que perder y tenía mucho que ganar...al final empate y de milagro). Este año ha sido igual. Con ventaja en la clasificación y posibilidad de casi sentenciar la liga, ha optado por ser conservador, y otra vez ha pasado lo mismo.
Así las cosas, las sensaciones de las aficiones cambian. El madridismo ahora tiene miedo, miedo de perder la cuarta liga consecutiva ante un rival de moda, que cae bien y que cada año juega mejor y gana títulos recibiendo la admiración de todo el mundo. Florentino está taquicárdico, porque todo esto ocurre a pesar de sus inversiones millonarias. Mourinho está frustrado, porque una vez más Guardiola le ha ganado la batalla, y además ha puesto de manifiesto sus carencias demostrando que es mucho mejor entrenador que el portugués. Y Cristiano Ronaldo está desquiciado, obsesionado con su competencia con Messi. Parece que cuando está en el mismo campo que la Pulga, el portugués se empequeñece, se siente acomplejado ante la magnitud futbolística del "enano" argentino. Y cada vez va a peor. Cristiano ve cómo la Pulga le quita reconocimiento a golpe de Balones de Oro, y cómo el Barça le quita títulos en sus mejores años (van sus 2 primeras Ligas en España, y dos Copas de Europa, una con el Manchester y otra con el Madrid). La frustración y el estrés va en aumento, y esto se nota. Es una losa que va pesando cada vez más en el equipo de Mourinho.
El Barça no gana sólo en el campo. La victoria psicológica también es suya.
lunes, 3 de octubre de 2011
Las cosas siguen más o menos igual
Jornada 7.
2 de octubre de 2011.
El Barcelona vuelve a ser líder (colíder, junto al sorprendente Levante) de la Liga, con un punto de ventaja sobre el Madrid, Málaga y Valencia. Pocas cosas han cambiado respecto del año pasado: el Barça sigue siendo el equipo que mejor juega, pero el Madrid es un equipo temible, competitivo y con una enorme capacidad goleadora. Los dos grandes golean con facilidad: igual que el Barça le casca 5 goles al Atlético y al Villarreal, serios candidatos a Europa, el Madrid puede ganar 0-4 en el feudo del Espanyol haciendo gala del "punch" letal de los últimos años.
A pesar de un inicio de temporada muy accidentado por diversas lesiones, el Barça está consiguiendo empezar el curso con algo de ventaja. No es poco, habiendo tenido fuera a Piqué y Puyol, al brillante fichaje Alexis, y al futbolista en mejor forma del arranque del año con permiso de Messi: Andrés Iniesta. La baja de Afellay, que se perderá casi todo lo que queda de temporada, también resta fuerzas en ataque. El problema de las bajas en defensa, muy importantes (los dos centrales titulares) las ha suplido Guardiola atacando más: poblando más el centro del campo y aumentando el dominio de los partidos. Mascherano, Abidal y Busquets han cumplido como centrales de repuesto guardando el fuerte con un resultado notable. Y, en posiciones ofensivas, Fábregas ha suplido con maestría la baja de Iniesta. Esta tarea, enormemente difícil por la importancia y calidad del genio manchego, la ha llevado a cabo Cesc con una naturalidad propia de un fenómeno. El hijo pródigo del barcelonismo ha jugado, ha combinado y dado goles (especialmente entendiéndose con Messi como si nunca hubiesen dejado de jugar juntos) y sobre todo ha marcado: 4 goles en Liga (más 3 asistencias), y 1 gol que sentenció la final de la Supercopa. Fábregas ha demostrado en muy poco tiempo que su fichaje ha sido un acierto.
Cuando Fábregas se ha unido al grupo de lesionados, otros han cogido el testigo. En Gijón, Thiago hizo de Cesc, el que estaba haciendo de Iniesta. El hijo de Mazinho, una incógnita para muchos, también está demostrando con su juego que tiene nivel para jugar en el equipo. En Valencia, dos jornadas antes, posiblemente en el mejor partido en lo que va de Liga, Thiago fue clave con su entrada en el campo para que el Barça consiguiera empatar el partido. Incluso le puso un gol en bandeja a Messi con una asistencia exquisita digna de Laudrup o el mejor De la Peña, pero la Pulga por una vez no la aprovechó.
Así, el Barça aunque con muchos problemas está viendo cómo los teóricos secundarios están sumando y contribuyendo tanto como los titulares: Fábregas, Keyta, Thiago, Mascherano, Abidal como central, Adriano, (también clave en Valencia y Gijón)...demuestran que el Barça tiene una plantilla compacta, y que el nivel de la plantilla ha subido respecto al año anterior. Y su nivel de juego sigue siendo espectacular, con partidos memorables y un gran fútbol.
El Madrid también sigue en su línea. Con Higuaín recuperado (impactante hat-trick en Cornellá), la competencia con la mejor versión de Benzema será muy positiva para el equipo, e interesante para el espectador. Cristiano está imparable, y Ozil desborda calidad, ahora también con algo de competencia por parte de Kaká, que Mourinho quiere sumar a la causa. La defensa sigue siendo fuerte y Casillas sigue salvando partidos, como toda su vida. La mayor duda de Mou es a quién poner al lado de Xabi Alonso. Khedira, Coentrao (30 millones casi obligan a ponerlo en el equipo, pero Marcelo es intocable), Lass, Sahin...Sin embargo, futbolísticamente el equipo muestra fisuras. Ha hecho buenos partidos o al menos tremendamente efectivos (como en Zaragoza o Cornellá) y ha marcado muchos goles. Pero ha cedido una derrota y un empate en visitas a rivales menores (Levante y Racing) jugando además muy mal, y las ha pasado canutas contra Getafe e incluso contra el Rayo (a pesar del engañoso resultado final, 6-2). Aunque el equipo ha mejorado sobre el papel respecto al año anterior, en el campo se está mostrando bastante irregular y los 5 puntos perdidos de 18 disputados ilustran los problemas comentados.
En la parte extradeportiva, Mourinho y Florentino siguen haciendo exhibiciones públicas de amor compartido y básicamente instalados en el victimismo y la falta de respeto. No pierden ocasión, sobre todo claro está el entrenador portugués, para atacar al Barça directa o indirectamente, o para meter presión a los árbitros. A pesar de que precisamente les están ayudando: Clos Gómez le regaló a Cristiano Ronaldo un penalty inexistente hace poco que ayudó a desatascar el partido, mientras a Messi en las últimas 3 jornadas le han robado 3 penalties clamorosos (2 en Valencia, partido clave en el que el árbitro quitó 2 puntos al equipo catalán, y otro en Gijón esta jornada, curiosamente Clos Gómez de nuevo).
Un año más, los que se quejan son los mismos que son más beneficiados: el Madrid encabeza el ranking de penalties a favor (3 en 6 jornadas) mientras el Barça la cierra (0), a pesar de los clamorosos penalties cometidos sobre Messi, entre otros. ¿Casualidad?. No, el año pasado pasó lo mismo: Mourinho no dejó de quejarse, pero a final de liga el saldo neto de penalties (penalties a favor menos penalties en contra) fue de +8 para el Madrid y de ¡¡cero!! para el Barcelona, que fue campeón con total merecimiento y mejor gol-average que el Madrid. En la liga anterior, con Pellegrini en el banquillo (que no lloraba tanto) el saldo fue de +6 para el Madrid y +2 para el Barça, que también fue campeón y con mejor diferencia de goles. Ahora, un año más, las cosas siguen igual: el Barça es líder, juega mejor y tiene mejor diferencia de goles, pero los árbitros no le pitan penalties. Por tanto, se demuestra que los que se quejan son los más beneficiados, y que la teoría del Villarato es tan ridícula como falsa.
En definitiva, no hay mucha novedad: el mismo equipo sigue dominando la liga y siendo la referencia en términos futbolísticos. Los árbitros les pitan los penalties a los de siempre. Y los de siempre siguen, como en los últimos años, calumniando al rival fuera del campo y denunciando una situación que en realidad es la contraria: el Madrid de hoy, como el de siempre, es el equipo de España más ayudado por los árbitros.
2 de octubre de 2011.
El Barcelona vuelve a ser líder (colíder, junto al sorprendente Levante) de la Liga, con un punto de ventaja sobre el Madrid, Málaga y Valencia. Pocas cosas han cambiado respecto del año pasado: el Barça sigue siendo el equipo que mejor juega, pero el Madrid es un equipo temible, competitivo y con una enorme capacidad goleadora. Los dos grandes golean con facilidad: igual que el Barça le casca 5 goles al Atlético y al Villarreal, serios candidatos a Europa, el Madrid puede ganar 0-4 en el feudo del Espanyol haciendo gala del "punch" letal de los últimos años.
A pesar de un inicio de temporada muy accidentado por diversas lesiones, el Barça está consiguiendo empezar el curso con algo de ventaja. No es poco, habiendo tenido fuera a Piqué y Puyol, al brillante fichaje Alexis, y al futbolista en mejor forma del arranque del año con permiso de Messi: Andrés Iniesta. La baja de Afellay, que se perderá casi todo lo que queda de temporada, también resta fuerzas en ataque. El problema de las bajas en defensa, muy importantes (los dos centrales titulares) las ha suplido Guardiola atacando más: poblando más el centro del campo y aumentando el dominio de los partidos. Mascherano, Abidal y Busquets han cumplido como centrales de repuesto guardando el fuerte con un resultado notable. Y, en posiciones ofensivas, Fábregas ha suplido con maestría la baja de Iniesta. Esta tarea, enormemente difícil por la importancia y calidad del genio manchego, la ha llevado a cabo Cesc con una naturalidad propia de un fenómeno. El hijo pródigo del barcelonismo ha jugado, ha combinado y dado goles (especialmente entendiéndose con Messi como si nunca hubiesen dejado de jugar juntos) y sobre todo ha marcado: 4 goles en Liga (más 3 asistencias), y 1 gol que sentenció la final de la Supercopa. Fábregas ha demostrado en muy poco tiempo que su fichaje ha sido un acierto.
Cuando Fábregas se ha unido al grupo de lesionados, otros han cogido el testigo. En Gijón, Thiago hizo de Cesc, el que estaba haciendo de Iniesta. El hijo de Mazinho, una incógnita para muchos, también está demostrando con su juego que tiene nivel para jugar en el equipo. En Valencia, dos jornadas antes, posiblemente en el mejor partido en lo que va de Liga, Thiago fue clave con su entrada en el campo para que el Barça consiguiera empatar el partido. Incluso le puso un gol en bandeja a Messi con una asistencia exquisita digna de Laudrup o el mejor De la Peña, pero la Pulga por una vez no la aprovechó.
Así, el Barça aunque con muchos problemas está viendo cómo los teóricos secundarios están sumando y contribuyendo tanto como los titulares: Fábregas, Keyta, Thiago, Mascherano, Abidal como central, Adriano, (también clave en Valencia y Gijón)...demuestran que el Barça tiene una plantilla compacta, y que el nivel de la plantilla ha subido respecto al año anterior. Y su nivel de juego sigue siendo espectacular, con partidos memorables y un gran fútbol.
El Madrid también sigue en su línea. Con Higuaín recuperado (impactante hat-trick en Cornellá), la competencia con la mejor versión de Benzema será muy positiva para el equipo, e interesante para el espectador. Cristiano está imparable, y Ozil desborda calidad, ahora también con algo de competencia por parte de Kaká, que Mourinho quiere sumar a la causa. La defensa sigue siendo fuerte y Casillas sigue salvando partidos, como toda su vida. La mayor duda de Mou es a quién poner al lado de Xabi Alonso. Khedira, Coentrao (30 millones casi obligan a ponerlo en el equipo, pero Marcelo es intocable), Lass, Sahin...Sin embargo, futbolísticamente el equipo muestra fisuras. Ha hecho buenos partidos o al menos tremendamente efectivos (como en Zaragoza o Cornellá) y ha marcado muchos goles. Pero ha cedido una derrota y un empate en visitas a rivales menores (Levante y Racing) jugando además muy mal, y las ha pasado canutas contra Getafe e incluso contra el Rayo (a pesar del engañoso resultado final, 6-2). Aunque el equipo ha mejorado sobre el papel respecto al año anterior, en el campo se está mostrando bastante irregular y los 5 puntos perdidos de 18 disputados ilustran los problemas comentados.
En la parte extradeportiva, Mourinho y Florentino siguen haciendo exhibiciones públicas de amor compartido y básicamente instalados en el victimismo y la falta de respeto. No pierden ocasión, sobre todo claro está el entrenador portugués, para atacar al Barça directa o indirectamente, o para meter presión a los árbitros. A pesar de que precisamente les están ayudando: Clos Gómez le regaló a Cristiano Ronaldo un penalty inexistente hace poco que ayudó a desatascar el partido, mientras a Messi en las últimas 3 jornadas le han robado 3 penalties clamorosos (2 en Valencia, partido clave en el que el árbitro quitó 2 puntos al equipo catalán, y otro en Gijón esta jornada, curiosamente Clos Gómez de nuevo).
Un año más, los que se quejan son los mismos que son más beneficiados: el Madrid encabeza el ranking de penalties a favor (3 en 6 jornadas) mientras el Barça la cierra (0), a pesar de los clamorosos penalties cometidos sobre Messi, entre otros. ¿Casualidad?. No, el año pasado pasó lo mismo: Mourinho no dejó de quejarse, pero a final de liga el saldo neto de penalties (penalties a favor menos penalties en contra) fue de +8 para el Madrid y de ¡¡cero!! para el Barcelona, que fue campeón con total merecimiento y mejor gol-average que el Madrid. En la liga anterior, con Pellegrini en el banquillo (que no lloraba tanto) el saldo fue de +6 para el Madrid y +2 para el Barça, que también fue campeón y con mejor diferencia de goles. Ahora, un año más, las cosas siguen igual: el Barça es líder, juega mejor y tiene mejor diferencia de goles, pero los árbitros no le pitan penalties. Por tanto, se demuestra que los que se quejan son los más beneficiados, y que la teoría del Villarato es tan ridícula como falsa.
En definitiva, no hay mucha novedad: el mismo equipo sigue dominando la liga y siendo la referencia en términos futbolísticos. Los árbitros les pitan los penalties a los de siempre. Y los de siempre siguen, como en los últimos años, calumniando al rival fuera del campo y denunciando una situación que en realidad es la contraria: el Madrid de hoy, como el de siempre, es el equipo de España más ayudado por los árbitros.
miércoles, 24 de agosto de 2011
El Madrid acaba de perder el norte en la Supercopa
Supercopa de España (vuelta)
17 de agosto de 2011.
Barcelona 3-Madrid 2 (ida 2-2)
La temporada 2011-2012 empezará con los decibelios igual de altos que el final de la anterior campaña. Mal síntoma teniendo en cuenta que todo está por disputar. Viendo lo que pasó el último año, casi fatiga pensar en lo que puede llegar a pasar en el transcurso del que se avecina.
En la Supercopa de España, el Barça se impuso al Madrid, tirando de suerte a falta de preparación (el Madrid llegó al trofeo con un 50% más de minutos de preparación que el equipo catalán) y, sobre todo, del enorme talento de sus mayores estrellas, especialmente Messi, el mejor futbolista del planeta cada vez con menos discusión.
El Madrid jugó los dos partidos más de tú a tú que nunca al Barça de Guardiola, gracias a su mejor preparación física. Esto le permitió presionar al Barcelona muy arriba, e impedir mejor que nunca la salida fluida del balón desde atrás que caracteriza al equipo de Guardiola. Esto último se hizo patente sobre todo en la primera parte del partido de ida, en el que un Barça sin Piqué, Busquets y Xavi (tres hombres clave para asegurar la salida del balón), se vio perdido e incapaz de sacar el balón jugado desde su zaga. Mascherano y Abidal, dos centrales postizos, no eran capaces de mezclar adecuadamente, y Thiago y Keyta no eran socios de garantías para Iniesta en el centro del campo. Además el manchego, cada vez que cogía el balón e intentaba algo, era objeto de falta, por lo que el Barça no era capaz de hilar su juego, y no generaba peligro. A pesar de todo ello, y con el Madrid más encima que nunca, el Barça salió vivo del Bernabeu gracias a Valdés y los fallos del Madrid (sobre todo Benzema, que a pesar de su brillante jugada en la asistencia a Ozil en el primer gol blanco, falló al menos dos goles muy claros, uno de ellos con una buena intervención de Valdés) y sobre todo gracias al talento de sus estrellas: Villa, con un tremendo disparo, batió a Casillas a la media hora en el primer tiro del Barça y tras pase de Messi en su primera aparición. El propio argentino hizo el segundo en una jugada de picardía, lucha y talento en la que aguantó sorprendentemente la embestida de Khedira y sentó a Pepe, para después batir a un indefenso Casillas. En el descanso, Mourinho y en general el madridismo tenía que estar atónito ante el 1-2 del marcador: siendo netamente superior, el Madrid perdía injustamente. En la segunda parte, que fue más igualada (entraron Xavi y Piqué, y se notó mucho), el Madrid consiguió empatar y hacer algo de justicia. La mejor noticia para el Barça, más allá del magnífico resultado en condiciones muy inferiores al rival, fue el juego desplegado por Alexis, el nuevo fichaje: el chileno fue posiblemente el mejor de los blaugrana en un debut nada fácil (Supercopa en el Bernabeu y con un rival herido en su orgullo y a por todas en su casa). Alexis no se escondió en muchos momentos se echó el equipo a la espalda; luchó, pidió el balón, se peleó con todos, regateó, desbordó...y dio motivos para que la afición barcelonista esté contenta con su llegada. Pedrito no lo tendrá fácil para ser titular, y la delantera tiene un gran refuerzo, muy necesario para la dura campaña que viene, y a la vista de lo justo que acabó las dos anteriores.
El partido de vuelta llegó tras unas polémicas declaraciones de Karanka, en las que por enésima vez insinuó ayudas arbitrales al Barça en el Bernabeu, en un partido en el que las únicas decisiones arbitrales cuestionables fueron algunas posibles tarjetas a Xabi Alonso, más leñero que nunca, o Pepe, en su línea habitual. El choque en el Camp Nou se presentaba muy atractivo, con el Barelona jugando en casa y con el equipo de lujo excepto Puyol. El Madrid traía un sabor agridulce, ya que en la ida había sido superior, pero también era cierto que no había sido capaz de ganar, y había perdido la ocasión de dejar la eliminatoria muy a su favor. El partido no defraudó. Se jugó de poder a poder, con el Madrid jugando de modo parecido a la ida, y con el Barça con más fluidez gracias a la presencia de Xavi, Busquets e Iniesta. El equipo de Mourinho, a pesar de jugar mejor que en el curso pasado, siguió su línea agresiva, con Pepe dando un festival de patadas, patadas y puñetazos (alguien debería adoctrinar a este genial pero descerebrado defensa...aunque es mucho pedir para el entrenador portugués), o con Marcelo haciendo varias entradas duras e innecesarias. El partido fue un gran intercambio de ocasiones, un encuentro de gran intensidad impropio de una pretemporada. En el intercambio de golpes, con ocasiones en las dos áreas y con los dos porteros salvando varios goles, salió victorioso el Barcelona gracias a la genialidad de sus dos mayores talentos, Messi e Iniesta. Con menos continuidad física del Barça, inferior en este aspecto a los blancos, los dos pequeños genios se bastaron para triturar a la defensa del Madrid con un primer gol antológico del manchego tras jugada y pase colosal de Messi al inteligente desmarque de Iniesta. Cristiano Ronaldo empató el partido tras una jugada extraña y embarullada con centro desde el lado izquierdo, en la que la defensa del Barça defendió mal, demasiado atrás y sin tirar adecuadamente el fuera de juego. Y justo antes del descanso, el Barça hizo el 2-1 a la salida de un corner. El rechace llegó a Messi al borde del área, que al primer toque quebró a Carvalho dándosela con el pecho a Piqué, que se la devolvió de tacón al argentino. Éste, imparable, se coló hasta la derecha de la portería de Casillas, que salió a los pies de Messi tapando la portería todo lo que pudo...menos un minúsculo hueco por el cual el genio del Barça picó el balón con su pierna mala. Un gol de videojuego, en el peor momento para el Madrid.
En la segunda parte, en la que la afición del Barça daba el partido por resuelto, el Madrid igualó la eliminatoria en el minuto 81, con un gol de Benzema también a la salida de un corner; un gol desafortunado para el Barça tras varios rechaces, que metió el medio en el cuerpo a la afición. Otro gol del Madrid, entonces o en la prórroga, casi sentenciaba la eliminatoria. Pero no se llegó a eso: Fábregas, que había entrado por primera vez al Camp Nou con la camiseta del Barça un poco antes, participó en el tercer gol en el minuto 87, acelerando con Messi una preciosa jugada al primer toque que La Pulga culminó tras una gran asistencia de Adriano. El Camp Nou se volvió loco, el Barça se imponía una vez más. También se volvió loco Marcelo (ya había dado varios síntomas de esquizofrenia anteriormente en el partido), que con el partido casi acabado hizo a Fábregas una entrada salvaje y sin intención de jugar el balón. Una entrada que podía haber lesionado a Cesc fácilmente. La tangana que siguió, lógica tras semejante acción en un partido vivido a 200 pulsaciones por jugadores y cuerpos técnicos, fue un triste final para una preciosa competición por parte de los dos equipos, un enorme enfrentamiento en el que el Barça ganó gracias a su talento, a pesar de que el Madrid estaba mucho más fuerte físicamente y mereció más en el doble duelo.
Tras la batalla en el campo, ha llegado la batalla postpartido, con acusaciones mutuas sobre quién causó la tangana, o qué sanciones debe haber para cada implicado. El Madrid y sus medios de comunicación afines han hecho una campaña contra el Barça, para intentar alegar que la tangana la causó en realidad el equipo catalán por supuestas provocaciones verbales (se deduce entonces que los blancos no provocaron ni física -lo cual es falso- ni verbalmente -lo cual es increíble) o por un par de escupitajos de Messi al lado del banquillo del Madrid (surrealista), obviando la salvaje entrada de Marcelo como catalizador evidente, especialmente en un partido y momento de tanta tensión...tensión que el Madrid contribuyó a generar también con sus provocaciones y acciones violentas durante todo el partido, capitaneadas cómo no por Pepe y Marcelo en el campo, y por Mou en el banquillo.
La realidad es que ganó un equipo, lo hizo sobre el campo, y de modo intachable. El otro equipo, su equipo técnico y su directiva, deberían saber perder con deportividad tras haber hecho dos grandes partidos, y haber sido incluso mejores que el rival. Pero no lo han hecho, no lo han aceptado: Marcelo actuó violentamente poniendo en peligro la integridad de un compañero de profesión, Mourinho se convirtió en el primer entrenador del Madrid en agredir a un rival, Casillas declaró ante las cámaras aún en el campo que Cesc se había tirado, el equipo blanco no se quedó a ver la entrega del trofeo en una falta de respeto y deportividad institucional tremenda (con Alonso declarando después cínicamente que no conocían el protocolo...como si tras 100 años de fútbol no fuese de sobra conocido por todos que el subcampeón honra al campeón viendo la entrega del trofeo) y, por supuesto, Mourinho no reconoció su mala acción en rueda de prensa, faltando al respeto de modo público, para más inri, a Tito Vilanova.
Mourinho, y el Madrid por extensión al permitir y tolerar todas sus locuras, han perdido el norte definitivamente. Jugadores caballerosos como Casillas o Alonso se están convirtiendo en mentirosos o paranoicos. Y la imagen que da el club es lamentable. Aunque Mourinho sea la última esperanza blanca para parar la marcha triunfal del Barça, Florentino Pérez está cometiendo, al darle carrete al portugués, un error peor incluso que cuando echó a Del Bosque o cuando dejó ir a Makelele. Si las cosas no cambian, si alguien no modera a Mourinho, acabarán haciéndose buenas las palabras de Guardiola: un día, la cosa va a acabar mal.
17 de agosto de 2011.
Barcelona 3-Madrid 2 (ida 2-2)
La temporada 2011-2012 empezará con los decibelios igual de altos que el final de la anterior campaña. Mal síntoma teniendo en cuenta que todo está por disputar. Viendo lo que pasó el último año, casi fatiga pensar en lo que puede llegar a pasar en el transcurso del que se avecina.
En la Supercopa de España, el Barça se impuso al Madrid, tirando de suerte a falta de preparación (el Madrid llegó al trofeo con un 50% más de minutos de preparación que el equipo catalán) y, sobre todo, del enorme talento de sus mayores estrellas, especialmente Messi, el mejor futbolista del planeta cada vez con menos discusión.
El Madrid jugó los dos partidos más de tú a tú que nunca al Barça de Guardiola, gracias a su mejor preparación física. Esto le permitió presionar al Barcelona muy arriba, e impedir mejor que nunca la salida fluida del balón desde atrás que caracteriza al equipo de Guardiola. Esto último se hizo patente sobre todo en la primera parte del partido de ida, en el que un Barça sin Piqué, Busquets y Xavi (tres hombres clave para asegurar la salida del balón), se vio perdido e incapaz de sacar el balón jugado desde su zaga. Mascherano y Abidal, dos centrales postizos, no eran capaces de mezclar adecuadamente, y Thiago y Keyta no eran socios de garantías para Iniesta en el centro del campo. Además el manchego, cada vez que cogía el balón e intentaba algo, era objeto de falta, por lo que el Barça no era capaz de hilar su juego, y no generaba peligro. A pesar de todo ello, y con el Madrid más encima que nunca, el Barça salió vivo del Bernabeu gracias a Valdés y los fallos del Madrid (sobre todo Benzema, que a pesar de su brillante jugada en la asistencia a Ozil en el primer gol blanco, falló al menos dos goles muy claros, uno de ellos con una buena intervención de Valdés) y sobre todo gracias al talento de sus estrellas: Villa, con un tremendo disparo, batió a Casillas a la media hora en el primer tiro del Barça y tras pase de Messi en su primera aparición. El propio argentino hizo el segundo en una jugada de picardía, lucha y talento en la que aguantó sorprendentemente la embestida de Khedira y sentó a Pepe, para después batir a un indefenso Casillas. En el descanso, Mourinho y en general el madridismo tenía que estar atónito ante el 1-2 del marcador: siendo netamente superior, el Madrid perdía injustamente. En la segunda parte, que fue más igualada (entraron Xavi y Piqué, y se notó mucho), el Madrid consiguió empatar y hacer algo de justicia. La mejor noticia para el Barça, más allá del magnífico resultado en condiciones muy inferiores al rival, fue el juego desplegado por Alexis, el nuevo fichaje: el chileno fue posiblemente el mejor de los blaugrana en un debut nada fácil (Supercopa en el Bernabeu y con un rival herido en su orgullo y a por todas en su casa). Alexis no se escondió en muchos momentos se echó el equipo a la espalda; luchó, pidió el balón, se peleó con todos, regateó, desbordó...y dio motivos para que la afición barcelonista esté contenta con su llegada. Pedrito no lo tendrá fácil para ser titular, y la delantera tiene un gran refuerzo, muy necesario para la dura campaña que viene, y a la vista de lo justo que acabó las dos anteriores.
El partido de vuelta llegó tras unas polémicas declaraciones de Karanka, en las que por enésima vez insinuó ayudas arbitrales al Barça en el Bernabeu, en un partido en el que las únicas decisiones arbitrales cuestionables fueron algunas posibles tarjetas a Xabi Alonso, más leñero que nunca, o Pepe, en su línea habitual. El choque en el Camp Nou se presentaba muy atractivo, con el Barelona jugando en casa y con el equipo de lujo excepto Puyol. El Madrid traía un sabor agridulce, ya que en la ida había sido superior, pero también era cierto que no había sido capaz de ganar, y había perdido la ocasión de dejar la eliminatoria muy a su favor. El partido no defraudó. Se jugó de poder a poder, con el Madrid jugando de modo parecido a la ida, y con el Barça con más fluidez gracias a la presencia de Xavi, Busquets e Iniesta. El equipo de Mourinho, a pesar de jugar mejor que en el curso pasado, siguió su línea agresiva, con Pepe dando un festival de patadas, patadas y puñetazos (alguien debería adoctrinar a este genial pero descerebrado defensa...aunque es mucho pedir para el entrenador portugués), o con Marcelo haciendo varias entradas duras e innecesarias. El partido fue un gran intercambio de ocasiones, un encuentro de gran intensidad impropio de una pretemporada. En el intercambio de golpes, con ocasiones en las dos áreas y con los dos porteros salvando varios goles, salió victorioso el Barcelona gracias a la genialidad de sus dos mayores talentos, Messi e Iniesta. Con menos continuidad física del Barça, inferior en este aspecto a los blancos, los dos pequeños genios se bastaron para triturar a la defensa del Madrid con un primer gol antológico del manchego tras jugada y pase colosal de Messi al inteligente desmarque de Iniesta. Cristiano Ronaldo empató el partido tras una jugada extraña y embarullada con centro desde el lado izquierdo, en la que la defensa del Barça defendió mal, demasiado atrás y sin tirar adecuadamente el fuera de juego. Y justo antes del descanso, el Barça hizo el 2-1 a la salida de un corner. El rechace llegó a Messi al borde del área, que al primer toque quebró a Carvalho dándosela con el pecho a Piqué, que se la devolvió de tacón al argentino. Éste, imparable, se coló hasta la derecha de la portería de Casillas, que salió a los pies de Messi tapando la portería todo lo que pudo...menos un minúsculo hueco por el cual el genio del Barça picó el balón con su pierna mala. Un gol de videojuego, en el peor momento para el Madrid.
En la segunda parte, en la que la afición del Barça daba el partido por resuelto, el Madrid igualó la eliminatoria en el minuto 81, con un gol de Benzema también a la salida de un corner; un gol desafortunado para el Barça tras varios rechaces, que metió el medio en el cuerpo a la afición. Otro gol del Madrid, entonces o en la prórroga, casi sentenciaba la eliminatoria. Pero no se llegó a eso: Fábregas, que había entrado por primera vez al Camp Nou con la camiseta del Barça un poco antes, participó en el tercer gol en el minuto 87, acelerando con Messi una preciosa jugada al primer toque que La Pulga culminó tras una gran asistencia de Adriano. El Camp Nou se volvió loco, el Barça se imponía una vez más. También se volvió loco Marcelo (ya había dado varios síntomas de esquizofrenia anteriormente en el partido), que con el partido casi acabado hizo a Fábregas una entrada salvaje y sin intención de jugar el balón. Una entrada que podía haber lesionado a Cesc fácilmente. La tangana que siguió, lógica tras semejante acción en un partido vivido a 200 pulsaciones por jugadores y cuerpos técnicos, fue un triste final para una preciosa competición por parte de los dos equipos, un enorme enfrentamiento en el que el Barça ganó gracias a su talento, a pesar de que el Madrid estaba mucho más fuerte físicamente y mereció más en el doble duelo.
Tras la batalla en el campo, ha llegado la batalla postpartido, con acusaciones mutuas sobre quién causó la tangana, o qué sanciones debe haber para cada implicado. El Madrid y sus medios de comunicación afines han hecho una campaña contra el Barça, para intentar alegar que la tangana la causó en realidad el equipo catalán por supuestas provocaciones verbales (se deduce entonces que los blancos no provocaron ni física -lo cual es falso- ni verbalmente -lo cual es increíble) o por un par de escupitajos de Messi al lado del banquillo del Madrid (surrealista), obviando la salvaje entrada de Marcelo como catalizador evidente, especialmente en un partido y momento de tanta tensión...tensión que el Madrid contribuyó a generar también con sus provocaciones y acciones violentas durante todo el partido, capitaneadas cómo no por Pepe y Marcelo en el campo, y por Mou en el banquillo.
La realidad es que ganó un equipo, lo hizo sobre el campo, y de modo intachable. El otro equipo, su equipo técnico y su directiva, deberían saber perder con deportividad tras haber hecho dos grandes partidos, y haber sido incluso mejores que el rival. Pero no lo han hecho, no lo han aceptado: Marcelo actuó violentamente poniendo en peligro la integridad de un compañero de profesión, Mourinho se convirtió en el primer entrenador del Madrid en agredir a un rival, Casillas declaró ante las cámaras aún en el campo que Cesc se había tirado, el equipo blanco no se quedó a ver la entrega del trofeo en una falta de respeto y deportividad institucional tremenda (con Alonso declarando después cínicamente que no conocían el protocolo...como si tras 100 años de fútbol no fuese de sobra conocido por todos que el subcampeón honra al campeón viendo la entrega del trofeo) y, por supuesto, Mourinho no reconoció su mala acción en rueda de prensa, faltando al respeto de modo público, para más inri, a Tito Vilanova.
Mourinho, y el Madrid por extensión al permitir y tolerar todas sus locuras, han perdido el norte definitivamente. Jugadores caballerosos como Casillas o Alonso se están convirtiendo en mentirosos o paranoicos. Y la imagen que da el club es lamentable. Aunque Mourinho sea la última esperanza blanca para parar la marcha triunfal del Barça, Florentino Pérez está cometiendo, al darle carrete al portugués, un error peor incluso que cuando echó a Del Bosque o cuando dejó ir a Makelele. Si las cosas no cambian, si alguien no modera a Mourinho, acabarán haciéndose buenas las palabras de Guardiola: un día, la cosa va a acabar mal.
martes, 24 de mayo de 2011
La Liga del Barça, en cifras
La temporada 2010-2011 ha terminado con la tercera Liga consecutiva ganada por el F.C. Barcelona, logro cuyo último precedente se remonta al año 1993, en que el Dream Team de Cruyff ganaba su tercera liga en la reedición del naufragio blanco en Tenerife. Casi 20 años sin que un equipo haya sido tan dominador en la Liga Española.
El dominio del Barça se plasma en multitud de frentes y aspectos, que dan muestra de la hegemonía del equipo blaugrana en el fútbol español.
Para empezar, el hecho de ganar tres ligas consecutivas y con bastante superioridad: en 2009 y 2011 se proclamó campeón en la jornada 36. Por otra parte, en los 6 enfrentamientos contra el Real Madrid en estas tres ligas, el Barcelona ha vencido en 5 ocasiones (incluyendo el 2-6 del año del Triplete, y el 5-0 de la última liga ante Mourinho) y el otro partido acabó en empate. Este registro tan contundente ilustra la distancia entre Madrid y Barça en los últimos tiempos, que a pesar de haberse reducido, sigue siendo evidente sobre todo en el nivel de juego. Esto se ha reflejado perfectamente en la serie de los 4 clásicos de 2011, en que Mourinho optó por una táctica ultradefensiva, claramente amedrentado por el 5-0 de la primera vuelta de Liga.
Viendo los datos globales, el Barça ha sido campeón con 96 puntos (99 el año anterior, y 87 en el año del Triplete, en que sacó 9 puntos al Madrid, que acabó con 78), ganando el título en dos de las tres ocasiones en la jornada 36. En las tres Ligas ha sido el mejor en goles marcados y encajados, con diferencias de goles espectaculares (+70 en el 2009 y +74 en 2010 y 2011), lo que muestra el estilo de ataque del equipo catalán. El Barça sólo ha cedido una estadística en este sentido en las dos últimas ligas, en la que ha acabado con la mejor diferencia de goles aunque superado en los goles marcados. En esta cuestión en la última temporada ha influido la victoria de Liga anticipada, tras la que el Madrid y Cristiano Ronaldo se han lanzado a por los objetivos de record de goles y Pichichi, mientras el Barça ha afrontado estos partidos con los suplentes, pensando ya en la final de Wembley.
Cabe destacar las espectaculares cifras de goles encajados, probablemente el gran punto de mejoría o salto cualitativo de este Barça (como el de Reikjard) respecto del Dream Team de Cruyff. El Barça sólo ha encajado 21 goles, y Víctor Valdés ha ganado su cuarto Zamora (tercero consecutivo), que es mérito tanto del equipo, el mejor defensor del mundo aunque se defienda atacando, como propio de un portero que ha alcanzado la madurez futbolística y ha ofrecido un nivel de juego espectacular en los últimos dos años, posiblemente el segundo portero del mundo, tras el único Iker Casillas.
Además de los puntos y los goles, hay otras señas de identidad plasmadas en las estadísticas. Así, el Barça destaca en fairplay: ha sido el equipo de la Liga que ha recibido menos amarillas (1,92 por partido) en la liga 2010/2011, y el que ha cometido menos faltas (10,26 por partido). Esto tiene su lógica, en un equipo que defiende mediante la posesión de balón, y que recupera muchos balones mediante la presión adelantada asfixiando la salida del rival.
Pero si hay una seña de identidad de este Barça, heredero del Dream Team de Cruyff, es la posesión del balón y la combinación, el "tiqui-taca". Ahí, las estadísticas son demoledoras: con un total de 26.661, el Barça ha efectuado un 59% más "pases buenos" que el segundo clasificado, el Madrid (16.783). Dentro de los mejores 10 pasadores de la Liga, se cuelan 6 jugadores blaugrana: Xavi, Alves e Iniesta (los 3 primeros, por orden), Busquets, Messi y Piqué (5º, 6º y8º). Los otros puestos son para otros peloteros de la Liga que hacen de "faros" en sus equipos: Bruno (Villarreal, 4º), Verdú (Espanyol, 7º), Gabi (Zaragoza, 9º) y Xabi Alonso (Real Madrid, 10º). Ampliando la lista a los 20 primeros, se colarían también Abidal (15º a pesar de estar 2 meses fuera de competición por su tumor de hígado) y Mascherano (16º).
El Barça destaca también en el número de asistencias con gol, en los que sólo en las últimas jornadas de Liga fue superado por el Madrid (68-64). Messi ha sido el mejor en esta suerte (19 asistencias), sumando al genial Ozil (17) y a Dani Alves (15), que un año más (la temporada pasada ya fue el mejor asistente de la Liga, con 11 pases de gol) ha sido un tremendo generador de juego de ataque para el Barça, sumando además varios goles que le convierten en el jugador más decisivo en ataque tras los delanteros e Iniesta. Un portento fuera de toda duda. Destacan también en la faceta de asistencias Xavi (8º pasador de la Liga con 8 asistencias; tras ser 4º con 9 el año anterior) y Pedrito (12º con 7).
No es el Barça sin embargo el equipo más rematador. Este apartado le corresponde al Madrid, que con 708 remates (18,6 por partido) lidera la clasificación por encima del Barça, que es segundo con 588 (15,5 por encuentro). Esto refleja el estilo más directo y contundente del Madrid, que prueba más veces el tiro como estrategia hacia el gol, mientras que los goles del Barça suelen caer más por su propio peso, frecuentemente fruto de jugadas largas y juego de combinación. El ejemplo perfecto de estas diferencias se personaliza en Cristiano Ronaldo, con enorme diferencia el jugador que más tira a puerta en las dos últimas Ligas, por delante de Messi, segundo también en ambas pero a mucha distancia. Además, ésta ha aumentado mucho en la última campaña, lo que da idea del incuestionable liderazgo que le ha concedido Mourinho a su paisano, que monopoliza buena parte del juego de ataque del Madrid: en la temporada 2009/2010, CR tiró 210 veces a puerta, por 158 de Messi (33% más). En la temporada 2010/2011, con Mou en el banquillo, el portugués ha tirado 244 veces a puerta, por 147 del argentino (un asombroso 65% más, diferencia ligeramente acentuada porque CR ha jugado algún partido más que La Pulga).
Todo esto implica que el Madrid y Ronaldo prueban más, pero el Barça y Messi son más efectivos: en la última Liga, el Barça ha marcado gol cada 6,19 tiros y el Madrid cada 6,94. La Pulga ha marcado un gol cada 4,7 tiros y CR7 cada 6,1 tiros. En el caso de los equipos, la diferencia se debe probablemente a que el Barça cuando llega lo hace con más superioridad, con mayor claridad, fruto de su juego de combinación, que permite que las situaciones de peligro creadas son "más peligrosas" que las que crean sus rivales. En el caso de las dos estrellas, la diferencia se debe sencillamente a que Messi es mejor: es más efectivo y letal, y llega a las situaciones de gol con mayor claridad por su gran superioridad sobre sus rivales.
Sin embargo, en el apartado de remates el Barça sí ha sido el mejor, a pesar de que el Madrid tiene en teoría un estilo más defensivo, un entrenador especialista en la defensa y una de las mejores defensas, sino la mejor del mundo. A esto se suma la plaga de lesiones de la línea defensiva del Barça en la temporada, que debería haber dificultado sus tareas defensivas. Sin embargo, el Barça sólo ha recibido 7,2 remates por partido, por 10,1 en el caso del Madrid. Otra gran muestra del estilo del Barça, que se defiende atacando, con la posesión del balón, y sumando a ello una gran línea defensiva que ha jugado a un gran nivel.
Siguiendo con el análisis de los jugadores, Messi se ha quedado este año en 31 goles en Liga, superado por Ronaldo (40) en parte porque éste ha jugado más partidos. Sin menospreciar la descomunal cifra del portugués, propia de un auténtico coloso, hay que decir que al registro de Messi hay que añadir sus 19 asistencias, que suponen que La Pulga ha generado 50 goles en Liga, y que sólo 4 de sus goles han sido de penalty. Cristiano Ronaldo ha dado 9 asistencias, lo que suma 49 goles generados por la estrella portuguesa, aunque 8 de sus goles anotados fueron de penalty. En cualquier caso, los registros de los dos mejores jugadores del mundo son sencillamente fantásticos.
Para acabar, queda el análisis de las estadísticas relativas a los arbitrajes. Al menos las más determinantes. En los últimos dos años mucho se ha hablado desde ciertos sectores del madridismo del llamado "Villarato". En la última liga, con Mourinho en el Madrid, las acusaciones se han intensificado, pero...¿se corresponden estas quejas sobre supuestos favoritismos arbitrales con los datos reales?. La respuesta es, rotundamente, negativa. El Barça, a pesar de haber ganado las 2 ligas mencionadas con bastante superioridad, y de tener mejor diferencia de goles en ambas ligas, ha sido muy perjudicado en relación con el Madrid en las cifras de penalties señalados: en la última liga, el Barça "pierde"ampliamente en penalties a favor en comparación con el Madrid (5-12), y también en penalties en contra (5-4). En la temporada anterior, la situación fue parecida: 3-8 en penalties a favor, y 1-2 en contra. Es decir, el saldo neto de penalties ha favorecido al Madrid en las dos temporadas de auge del "Villarato", por la significativa diferencia de +8 esta última temporada, y +4 en la anterior. Es decir, el Madrid ha sido claramente beneficiado por los árbitros en el apartado de penalties. Esto se ratifica analizando los mismos, ya que se constata que entre los penalties señalados al Madrid figuran al menos varios piscinazos descarados de Di María y Marcelo.
En cuanto a las tarjetas, la cosa varía. El Madrid recibe más amarillas en la misma proporción que hace más faltas que el Barça: en 2011 en torno a un 35% más de faltas cometidas y amarillas recibidas, diferencia aumentada respecto a la de 2010 con Pellegirini (13% más de faltas y amarillas que el Barça entonces). Esto también parece reflejar un estilo más duro por parte del Madrid de Mourinho en comparación con su antecesor...característica que, sin duda, se ha podido comprobar en numerosas ocasiones a lo largo del año.
En cuanto a expulsiones, en la última liga el Madrid ha recibido más (7 por 2 del Barça), lo cual cuadra con el mayor número de faltas y de amarillas recibidas (que también influyen directamente en las expulsiones por doble amonestación). Sin embargo, en la temporada anterior, en la que la teoría del Villarato alcanzó su máximo apogeo, el número de rojas fue favorable al Madrid: 5, por 8 recibidas por el Barça...a pesar de recibir el equipo catalán menos amarillas y realizar menos faltas.
En definitiva, las cifras muestran el dominio del Barça, la excelencia de sus principales jugadores, y el carácter absurdo de las teorías conspirativas sobre arbitrajes que defiende una parte del madridismo. Los datos son objetivos y, como siempre, explican una parte significativa de la realidad, aunque no toda. Aunque les pese a algunos, los datos hablan, y lo hacen alto y claro. Las cifras también avalan al Barça como el mejor de modo indiscutible. Por tercera vez consecutiva.
El dominio del Barça se plasma en multitud de frentes y aspectos, que dan muestra de la hegemonía del equipo blaugrana en el fútbol español.
Para empezar, el hecho de ganar tres ligas consecutivas y con bastante superioridad: en 2009 y 2011 se proclamó campeón en la jornada 36. Por otra parte, en los 6 enfrentamientos contra el Real Madrid en estas tres ligas, el Barcelona ha vencido en 5 ocasiones (incluyendo el 2-6 del año del Triplete, y el 5-0 de la última liga ante Mourinho) y el otro partido acabó en empate. Este registro tan contundente ilustra la distancia entre Madrid y Barça en los últimos tiempos, que a pesar de haberse reducido, sigue siendo evidente sobre todo en el nivel de juego. Esto se ha reflejado perfectamente en la serie de los 4 clásicos de 2011, en que Mourinho optó por una táctica ultradefensiva, claramente amedrentado por el 5-0 de la primera vuelta de Liga.
Viendo los datos globales, el Barça ha sido campeón con 96 puntos (99 el año anterior, y 87 en el año del Triplete, en que sacó 9 puntos al Madrid, que acabó con 78), ganando el título en dos de las tres ocasiones en la jornada 36. En las tres Ligas ha sido el mejor en goles marcados y encajados, con diferencias de goles espectaculares (+70 en el 2009 y +74 en 2010 y 2011), lo que muestra el estilo de ataque del equipo catalán. El Barça sólo ha cedido una estadística en este sentido en las dos últimas ligas, en la que ha acabado con la mejor diferencia de goles aunque superado en los goles marcados. En esta cuestión en la última temporada ha influido la victoria de Liga anticipada, tras la que el Madrid y Cristiano Ronaldo se han lanzado a por los objetivos de record de goles y Pichichi, mientras el Barça ha afrontado estos partidos con los suplentes, pensando ya en la final de Wembley.
Cabe destacar las espectaculares cifras de goles encajados, probablemente el gran punto de mejoría o salto cualitativo de este Barça (como el de Reikjard) respecto del Dream Team de Cruyff. El Barça sólo ha encajado 21 goles, y Víctor Valdés ha ganado su cuarto Zamora (tercero consecutivo), que es mérito tanto del equipo, el mejor defensor del mundo aunque se defienda atacando, como propio de un portero que ha alcanzado la madurez futbolística y ha ofrecido un nivel de juego espectacular en los últimos dos años, posiblemente el segundo portero del mundo, tras el único Iker Casillas.
Además de los puntos y los goles, hay otras señas de identidad plasmadas en las estadísticas. Así, el Barça destaca en fairplay: ha sido el equipo de la Liga que ha recibido menos amarillas (1,92 por partido) en la liga 2010/2011, y el que ha cometido menos faltas (10,26 por partido). Esto tiene su lógica, en un equipo que defiende mediante la posesión de balón, y que recupera muchos balones mediante la presión adelantada asfixiando la salida del rival.
Pero si hay una seña de identidad de este Barça, heredero del Dream Team de Cruyff, es la posesión del balón y la combinación, el "tiqui-taca". Ahí, las estadísticas son demoledoras: con un total de 26.661, el Barça ha efectuado un 59% más "pases buenos" que el segundo clasificado, el Madrid (16.783). Dentro de los mejores 10 pasadores de la Liga, se cuelan 6 jugadores blaugrana: Xavi, Alves e Iniesta (los 3 primeros, por orden), Busquets, Messi y Piqué (5º, 6º y8º). Los otros puestos son para otros peloteros de la Liga que hacen de "faros" en sus equipos: Bruno (Villarreal, 4º), Verdú (Espanyol, 7º), Gabi (Zaragoza, 9º) y Xabi Alonso (Real Madrid, 10º). Ampliando la lista a los 20 primeros, se colarían también Abidal (15º a pesar de estar 2 meses fuera de competición por su tumor de hígado) y Mascherano (16º).
El Barça destaca también en el número de asistencias con gol, en los que sólo en las últimas jornadas de Liga fue superado por el Madrid (68-64). Messi ha sido el mejor en esta suerte (19 asistencias), sumando al genial Ozil (17) y a Dani Alves (15), que un año más (la temporada pasada ya fue el mejor asistente de la Liga, con 11 pases de gol) ha sido un tremendo generador de juego de ataque para el Barça, sumando además varios goles que le convierten en el jugador más decisivo en ataque tras los delanteros e Iniesta. Un portento fuera de toda duda. Destacan también en la faceta de asistencias Xavi (8º pasador de la Liga con 8 asistencias; tras ser 4º con 9 el año anterior) y Pedrito (12º con 7).
No es el Barça sin embargo el equipo más rematador. Este apartado le corresponde al Madrid, que con 708 remates (18,6 por partido) lidera la clasificación por encima del Barça, que es segundo con 588 (15,5 por encuentro). Esto refleja el estilo más directo y contundente del Madrid, que prueba más veces el tiro como estrategia hacia el gol, mientras que los goles del Barça suelen caer más por su propio peso, frecuentemente fruto de jugadas largas y juego de combinación. El ejemplo perfecto de estas diferencias se personaliza en Cristiano Ronaldo, con enorme diferencia el jugador que más tira a puerta en las dos últimas Ligas, por delante de Messi, segundo también en ambas pero a mucha distancia. Además, ésta ha aumentado mucho en la última campaña, lo que da idea del incuestionable liderazgo que le ha concedido Mourinho a su paisano, que monopoliza buena parte del juego de ataque del Madrid: en la temporada 2009/2010, CR tiró 210 veces a puerta, por 158 de Messi (33% más). En la temporada 2010/2011, con Mou en el banquillo, el portugués ha tirado 244 veces a puerta, por 147 del argentino (un asombroso 65% más, diferencia ligeramente acentuada porque CR ha jugado algún partido más que La Pulga).
Todo esto implica que el Madrid y Ronaldo prueban más, pero el Barça y Messi son más efectivos: en la última Liga, el Barça ha marcado gol cada 6,19 tiros y el Madrid cada 6,94. La Pulga ha marcado un gol cada 4,7 tiros y CR7 cada 6,1 tiros. En el caso de los equipos, la diferencia se debe probablemente a que el Barça cuando llega lo hace con más superioridad, con mayor claridad, fruto de su juego de combinación, que permite que las situaciones de peligro creadas son "más peligrosas" que las que crean sus rivales. En el caso de las dos estrellas, la diferencia se debe sencillamente a que Messi es mejor: es más efectivo y letal, y llega a las situaciones de gol con mayor claridad por su gran superioridad sobre sus rivales.
Sin embargo, en el apartado de remates el Barça sí ha sido el mejor, a pesar de que el Madrid tiene en teoría un estilo más defensivo, un entrenador especialista en la defensa y una de las mejores defensas, sino la mejor del mundo. A esto se suma la plaga de lesiones de la línea defensiva del Barça en la temporada, que debería haber dificultado sus tareas defensivas. Sin embargo, el Barça sólo ha recibido 7,2 remates por partido, por 10,1 en el caso del Madrid. Otra gran muestra del estilo del Barça, que se defiende atacando, con la posesión del balón, y sumando a ello una gran línea defensiva que ha jugado a un gran nivel.
Siguiendo con el análisis de los jugadores, Messi se ha quedado este año en 31 goles en Liga, superado por Ronaldo (40) en parte porque éste ha jugado más partidos. Sin menospreciar la descomunal cifra del portugués, propia de un auténtico coloso, hay que decir que al registro de Messi hay que añadir sus 19 asistencias, que suponen que La Pulga ha generado 50 goles en Liga, y que sólo 4 de sus goles han sido de penalty. Cristiano Ronaldo ha dado 9 asistencias, lo que suma 49 goles generados por la estrella portuguesa, aunque 8 de sus goles anotados fueron de penalty. En cualquier caso, los registros de los dos mejores jugadores del mundo son sencillamente fantásticos.
Para acabar, queda el análisis de las estadísticas relativas a los arbitrajes. Al menos las más determinantes. En los últimos dos años mucho se ha hablado desde ciertos sectores del madridismo del llamado "Villarato". En la última liga, con Mourinho en el Madrid, las acusaciones se han intensificado, pero...¿se corresponden estas quejas sobre supuestos favoritismos arbitrales con los datos reales?. La respuesta es, rotundamente, negativa. El Barça, a pesar de haber ganado las 2 ligas mencionadas con bastante superioridad, y de tener mejor diferencia de goles en ambas ligas, ha sido muy perjudicado en relación con el Madrid en las cifras de penalties señalados: en la última liga, el Barça "pierde"ampliamente en penalties a favor en comparación con el Madrid (5-12), y también en penalties en contra (5-4). En la temporada anterior, la situación fue parecida: 3-8 en penalties a favor, y 1-2 en contra. Es decir, el saldo neto de penalties ha favorecido al Madrid en las dos temporadas de auge del "Villarato", por la significativa diferencia de +8 esta última temporada, y +4 en la anterior. Es decir, el Madrid ha sido claramente beneficiado por los árbitros en el apartado de penalties. Esto se ratifica analizando los mismos, ya que se constata que entre los penalties señalados al Madrid figuran al menos varios piscinazos descarados de Di María y Marcelo.
En cuanto a las tarjetas, la cosa varía. El Madrid recibe más amarillas en la misma proporción que hace más faltas que el Barça: en 2011 en torno a un 35% más de faltas cometidas y amarillas recibidas, diferencia aumentada respecto a la de 2010 con Pellegirini (13% más de faltas y amarillas que el Barça entonces). Esto también parece reflejar un estilo más duro por parte del Madrid de Mourinho en comparación con su antecesor...característica que, sin duda, se ha podido comprobar en numerosas ocasiones a lo largo del año.
En cuanto a expulsiones, en la última liga el Madrid ha recibido más (7 por 2 del Barça), lo cual cuadra con el mayor número de faltas y de amarillas recibidas (que también influyen directamente en las expulsiones por doble amonestación). Sin embargo, en la temporada anterior, en la que la teoría del Villarato alcanzó su máximo apogeo, el número de rojas fue favorable al Madrid: 5, por 8 recibidas por el Barça...a pesar de recibir el equipo catalán menos amarillas y realizar menos faltas.
En definitiva, las cifras muestran el dominio del Barça, la excelencia de sus principales jugadores, y el carácter absurdo de las teorías conspirativas sobre arbitrajes que defiende una parte del madridismo. Los datos son objetivos y, como siempre, explican una parte significativa de la realidad, aunque no toda. Aunque les pese a algunos, los datos hablan, y lo hacen alto y claro. Las cifras también avalan al Barça como el mejor de modo indiscutible. Por tercera vez consecutiva.
martes, 17 de mayo de 2011
Una liga para el recuerdo
El Barcelona de Guardiola se ha proclamado, con dos jornadas de antelación, campeón de una Liga memorable. Lo será por muchos motivos, y aunque sobrarían motivos futbolísticos para el recuerdo, algunos se han empeñado en que se recuerde por otras cosas. En todo caso, el tiempo pone a cada uno en su sitio, y aquí no será excepción.
El equipo blaugrana ha tenido que competir con el mejor Madrid de los últimos años, que tiene posiblemente la mejor plantilla del mundo a día de hoy. Aunque su once es inferior al del Barça, su mayor amplitud de banquillo le daba una ventaja en una temporada más dura. Desde la pretemporada, ha habido muchas dudas (tanto en el seno del Barça, como en su entorno, como fuera de él) sobre la plantilla del equipo catalán, ya que había motivos para pensar que era corta tras la marcha de gente del peso de Márquez, Touré, Henry o Ibrahimovic, aparte de otros muy valiosos a lo largo de una temporada como Chigrinsky. Guardiola decidió que con Mascherano, Adriano, Villa y los canteranos sería suficiente para cubrir las bajas (en invierno se uniría el fichaje de Afellay). El tiempo puede haberle dado la razón, pero la realidad es que se ha sufrido mucho, porque la defensa estaba justa y precisamente las lesiones importantes se han producido en esa línea.
Además de la dimensión deportiva y de confección de plantilla, el Barça ha tenido que pelear contra muchos elementos extradeportivos.
El primero, Mourinho. El entrenador portugués ha peleado más fuera del campo que en el mismo. En los dos duelos con el Barça, salió trasquilado en el Camp Nou (5-0) perdiendo el liderato y la batalla anímica; mientras en el Bernabeu el resultado (1-1) fue mucho mejor para el Madrid que el juego exhibido (ultradefensivo), la imagen del equipo y las consecuencias (la liga en bandeja al Barça). La misma cobardía que Mou mostró en el campo ante el Barça, ha sido gran bravuconería y constantes ataques en las salas de prensa. Constantemente. Esto llegó a su grado máximo con su inaceptable y vil discurso tras la ida de la semifinal de Champions perdida (0-2) ante el equipo de Guardiola, en el que su planteamiento también fue tremendamente cobarde en un partido que pedía a gritos valentía por parte del Madrid, ya que el Barça estaba tocado tras la derrota en Copa, y faltaba entre otros Iniesta en las filas blaugrana. Por este discurso, un ataque rastrero, interesado y demagógico a la institución del F.C. Barcelona, la UEFA le pondría 5 partidos de suspensión. Poca falta para semejante afrenta, seguramente. En cualquier caso, castigado justamente, ya que el respeto institucional entre rivales seguramente no había sido vulnerado de un modo tan infame en la historia del fútbol español.
El segundo elemento contra el que ha luchado el Barça, como siempre, la prensa de Madrid. Un año más, la prensa ha amplificado con sus altavoces todas las absurdas denuncias de Villaratos, así como las quejas de Mourinho. Pocas excepciones (como El País) ha habido que ignorasen la estrategia de queja continua del portugués. Al contrario, han apoyado a Mourinho y el Madrid en su campaña de ataque contra el Barça. Esto llegó a su punto culminante con las acusaciones de la COPE sobre dopaje en el Barça, supuestamente filtradas desde el Real Madrid. Pasándose el señorío por el arco del triunfo, Florentino decidió no desmentir tales rumores ni la implicación del Madrid en este rumor, alentando así que éste se expandiera y dañase la imagen del Barcelona. Algo totalmente inaceptable, impropio de un club con la historia y la visibilidad del equipo madrileño.
El tercer problema era la respuesta de los mundialistas. En el equipo campeón de España había 8 jugadores del Barça, y 7 de ellos jugaron casi todos los partidos. Esto era un problema importante: cómo gestionar la "resaca" de un éxito tan importante y mantener el espíritu competitivo. A esto se unen otros problemas también atribuibles a otros mundialistas (Messi, Mascherano, Abidal...): el problema de la respuesta ante una pretemporada mucho más corta de lo normal. Y por último el riesgo de lesiones. Los jugadores afectados han respondido de maravilla, y sólo ha habido contratiempos con lesiones que puedan ser achacables al Mundial en el caso de Xavi (con problemas de tobillo a principio de temporada) y Puyol, que ha estado más de dos meses fuera del equipo.
El cuarto elemento han sido las lesiones en la línea defensiva, con Puyol, Abidal, Adriano, Maxwel y Milito fuera del equipo casi todos ellos al menos dos meses. Los casos de Puyol y Abidal han sido especialmente importantes, ya que con Puyol en el once el Barça no ha perdido ningún partido en esta temporada, y Abidal atravesaba un momento de forma increíble cuando se le detectó el tumor. En la final de Copa sus ausencias fueron fundamentales. Sin embargo, el gran papel de Piqué y los distintos relevos de Puyol (especialmente Abidal mientras duró, jugando a un nivel increíble en el puesto de central) ayudaron a mantener el nivel, incluso con Mascherano reconvertido a central haciendo un gran papel en varios partidos del tramo final de temporada. El tumor de hígado de Abidal supuso un gran susto y también un gran contratiempo, pero la parte positiva ha sido una recuperación más rápida de lo esperado, y todo parece indicar que el francés logrará llegar a la final de Wembley, aunque su estado de forma seguramente no llegará al nivel espectacular de antes de su enfermedad, momento en que probablemente Abidal era el jugador más en forma de la plantilla...y tal vez de Europa.
Sí, ha habido muchas contrariedades y fuerzas en contra. La serie de cuatro partidos contra el Madrid fue agotadora tanto física como mentalmente, y ha llevado a cotas elevadísimas la tensión entre Barça y Madrid, y también entre ambas aficiones. En cualquier caso, y sin entrar en los detalles de quejas y supuestos agravios, tras la serie de enfrentamientos ambas partes tienen motivos para estar al menos relativamente contentas: el Madrid consiguió arañar un título al Barça, y así tomar conciencia de que es posible vencer al equipo de Guardiola, además de obtener la excusa para justificar que Mourinho siga, o los millones gastados en fichajes. El Barça ha ganado claramente su tercera liga consecutiva, confirmando su hegemonía indiscutible en España, y llegado a la final de Champions, lo que confirma todavía más su hegemonía futbolística en Europa (en caso de ganarla serían 2 Copas de Europa en 3 años, y 3 en 5 años).
Hablando de fútbol, el Barça es justo vencedor de Liga porque su superioridad ha sido incontestable. Ha jugado mejor que nadie, ha marcado más goles y encajado menos goles que nadie (sin contar las últimas jornadas, en las que ya la Liga poco le importa al Barça, y el Madrid le ha superado en goles a favor) y en los enfrentamientos directos ha demostrado ser mejor equipo que el Madrid y jugar un fútbol mucho más bonito. Para el recuerdo quedan varios partidos, como los jugados en San Mamés o el Calderón (terminados con la ovación y el reconocimiento de ambas aficiones), y diversas goleadas por cuatro o cinco goles de diferencia, especialmente el 5-0 al Madrid de Mourinho, un espectáculo de fútbol y goles que maravilló a todo el mundo y, al menos por unos días, dejó al portugués sin la posibilidad de quejarse de supuestas conspiraciones o ayudas arbitrales, ya que el Barça barrió a los blancos.
Éste es un Barça maduro, con sus hombres clave en un momento excelente. Valdés ganará su cuarto Zamora, habiendo sido posiblemente el mejor portero de la Liga, con permiso de Casillas. Alves ha completado una temporada complicada (por las gestiones para su renovación) con sobresaliente, con varios goles y el asombroso dato de 14 asistencias (sólo superado por Messi y Ozil). Piqué, Puyol y Abidal han sido casi infranqueables. Busquets y Xavi han rendido a su nivel habitual, esto es, excelentes. Iniesta atraviesa su momento más dulce, ha ganado presencia y continuidad y es el hilo conductor del fútbol de ataque, el hombre clave junto con Messi. La Pulga totaliza 31 goles y 19 asistencias, números de otro mundo. Y Villa y Pedro han marcado 18 y 13 goles respectivamente, aportando mucho al equipo y sabiendo asumir su papel de escuderos de Messi. Mascherano y Keyta, titulares en muchos partidos, han sido cruciales en el campeonato, mostrando gran fiabilidad y polivalencia, y gozando del cariño y reconocimiento de todo el equipo. Lo mismo Adriano y Maxwell, aunque en menor medida. Afellay no ha brillado, posiblemente perjudicado por llegar a mitad de temporada, pero ha apuntado cualidades buenas y fue decisivo en su asistencia a Messi en semifinales de Champions. Y los más jóvenes como Bojan, Thiago, Jeffrén o Fontás (entre otros), han demostrado su calidad y aseguran la continuidad del modelo futbolístico.
El Barça ha sido el mejor, sobradamente. La tercera liga se ha conseguido con mucho mérito por la calidad del máximo rival, y por todo lo demás. El año que viene habrá de nuevo una gran lucha. Quién sabe si con Fábregas a las órdenes de su ídolo, el héroe del barcelonismo, Pep Guardiola. ¿Qué será del Barça cuando no esté él? Sólo de imaginarlo, surge una sensación de desamparo. Sin embargo, la plantilla es la que tiene el verdadero valor. Un equipo que juega al fútbol como los ángeles, y que encuentra en la sencillez y el trabajo el motor para su ambición, que no tiene fin.
Este Barça ha dejado una liga para el recuerdo. ¿Llegarán a las cuatro de Cruyff?.
El equipo blaugrana ha tenido que competir con el mejor Madrid de los últimos años, que tiene posiblemente la mejor plantilla del mundo a día de hoy. Aunque su once es inferior al del Barça, su mayor amplitud de banquillo le daba una ventaja en una temporada más dura. Desde la pretemporada, ha habido muchas dudas (tanto en el seno del Barça, como en su entorno, como fuera de él) sobre la plantilla del equipo catalán, ya que había motivos para pensar que era corta tras la marcha de gente del peso de Márquez, Touré, Henry o Ibrahimovic, aparte de otros muy valiosos a lo largo de una temporada como Chigrinsky. Guardiola decidió que con Mascherano, Adriano, Villa y los canteranos sería suficiente para cubrir las bajas (en invierno se uniría el fichaje de Afellay). El tiempo puede haberle dado la razón, pero la realidad es que se ha sufrido mucho, porque la defensa estaba justa y precisamente las lesiones importantes se han producido en esa línea.
Además de la dimensión deportiva y de confección de plantilla, el Barça ha tenido que pelear contra muchos elementos extradeportivos.
El primero, Mourinho. El entrenador portugués ha peleado más fuera del campo que en el mismo. En los dos duelos con el Barça, salió trasquilado en el Camp Nou (5-0) perdiendo el liderato y la batalla anímica; mientras en el Bernabeu el resultado (1-1) fue mucho mejor para el Madrid que el juego exhibido (ultradefensivo), la imagen del equipo y las consecuencias (la liga en bandeja al Barça). La misma cobardía que Mou mostró en el campo ante el Barça, ha sido gran bravuconería y constantes ataques en las salas de prensa. Constantemente. Esto llegó a su grado máximo con su inaceptable y vil discurso tras la ida de la semifinal de Champions perdida (0-2) ante el equipo de Guardiola, en el que su planteamiento también fue tremendamente cobarde en un partido que pedía a gritos valentía por parte del Madrid, ya que el Barça estaba tocado tras la derrota en Copa, y faltaba entre otros Iniesta en las filas blaugrana. Por este discurso, un ataque rastrero, interesado y demagógico a la institución del F.C. Barcelona, la UEFA le pondría 5 partidos de suspensión. Poca falta para semejante afrenta, seguramente. En cualquier caso, castigado justamente, ya que el respeto institucional entre rivales seguramente no había sido vulnerado de un modo tan infame en la historia del fútbol español.
El segundo elemento contra el que ha luchado el Barça, como siempre, la prensa de Madrid. Un año más, la prensa ha amplificado con sus altavoces todas las absurdas denuncias de Villaratos, así como las quejas de Mourinho. Pocas excepciones (como El País) ha habido que ignorasen la estrategia de queja continua del portugués. Al contrario, han apoyado a Mourinho y el Madrid en su campaña de ataque contra el Barça. Esto llegó a su punto culminante con las acusaciones de la COPE sobre dopaje en el Barça, supuestamente filtradas desde el Real Madrid. Pasándose el señorío por el arco del triunfo, Florentino decidió no desmentir tales rumores ni la implicación del Madrid en este rumor, alentando así que éste se expandiera y dañase la imagen del Barcelona. Algo totalmente inaceptable, impropio de un club con la historia y la visibilidad del equipo madrileño.
El tercer problema era la respuesta de los mundialistas. En el equipo campeón de España había 8 jugadores del Barça, y 7 de ellos jugaron casi todos los partidos. Esto era un problema importante: cómo gestionar la "resaca" de un éxito tan importante y mantener el espíritu competitivo. A esto se unen otros problemas también atribuibles a otros mundialistas (Messi, Mascherano, Abidal...): el problema de la respuesta ante una pretemporada mucho más corta de lo normal. Y por último el riesgo de lesiones. Los jugadores afectados han respondido de maravilla, y sólo ha habido contratiempos con lesiones que puedan ser achacables al Mundial en el caso de Xavi (con problemas de tobillo a principio de temporada) y Puyol, que ha estado más de dos meses fuera del equipo.
El cuarto elemento han sido las lesiones en la línea defensiva, con Puyol, Abidal, Adriano, Maxwel y Milito fuera del equipo casi todos ellos al menos dos meses. Los casos de Puyol y Abidal han sido especialmente importantes, ya que con Puyol en el once el Barça no ha perdido ningún partido en esta temporada, y Abidal atravesaba un momento de forma increíble cuando se le detectó el tumor. En la final de Copa sus ausencias fueron fundamentales. Sin embargo, el gran papel de Piqué y los distintos relevos de Puyol (especialmente Abidal mientras duró, jugando a un nivel increíble en el puesto de central) ayudaron a mantener el nivel, incluso con Mascherano reconvertido a central haciendo un gran papel en varios partidos del tramo final de temporada. El tumor de hígado de Abidal supuso un gran susto y también un gran contratiempo, pero la parte positiva ha sido una recuperación más rápida de lo esperado, y todo parece indicar que el francés logrará llegar a la final de Wembley, aunque su estado de forma seguramente no llegará al nivel espectacular de antes de su enfermedad, momento en que probablemente Abidal era el jugador más en forma de la plantilla...y tal vez de Europa.
Sí, ha habido muchas contrariedades y fuerzas en contra. La serie de cuatro partidos contra el Madrid fue agotadora tanto física como mentalmente, y ha llevado a cotas elevadísimas la tensión entre Barça y Madrid, y también entre ambas aficiones. En cualquier caso, y sin entrar en los detalles de quejas y supuestos agravios, tras la serie de enfrentamientos ambas partes tienen motivos para estar al menos relativamente contentas: el Madrid consiguió arañar un título al Barça, y así tomar conciencia de que es posible vencer al equipo de Guardiola, además de obtener la excusa para justificar que Mourinho siga, o los millones gastados en fichajes. El Barça ha ganado claramente su tercera liga consecutiva, confirmando su hegemonía indiscutible en España, y llegado a la final de Champions, lo que confirma todavía más su hegemonía futbolística en Europa (en caso de ganarla serían 2 Copas de Europa en 3 años, y 3 en 5 años).
Hablando de fútbol, el Barça es justo vencedor de Liga porque su superioridad ha sido incontestable. Ha jugado mejor que nadie, ha marcado más goles y encajado menos goles que nadie (sin contar las últimas jornadas, en las que ya la Liga poco le importa al Barça, y el Madrid le ha superado en goles a favor) y en los enfrentamientos directos ha demostrado ser mejor equipo que el Madrid y jugar un fútbol mucho más bonito. Para el recuerdo quedan varios partidos, como los jugados en San Mamés o el Calderón (terminados con la ovación y el reconocimiento de ambas aficiones), y diversas goleadas por cuatro o cinco goles de diferencia, especialmente el 5-0 al Madrid de Mourinho, un espectáculo de fútbol y goles que maravilló a todo el mundo y, al menos por unos días, dejó al portugués sin la posibilidad de quejarse de supuestas conspiraciones o ayudas arbitrales, ya que el Barça barrió a los blancos.
Éste es un Barça maduro, con sus hombres clave en un momento excelente. Valdés ganará su cuarto Zamora, habiendo sido posiblemente el mejor portero de la Liga, con permiso de Casillas. Alves ha completado una temporada complicada (por las gestiones para su renovación) con sobresaliente, con varios goles y el asombroso dato de 14 asistencias (sólo superado por Messi y Ozil). Piqué, Puyol y Abidal han sido casi infranqueables. Busquets y Xavi han rendido a su nivel habitual, esto es, excelentes. Iniesta atraviesa su momento más dulce, ha ganado presencia y continuidad y es el hilo conductor del fútbol de ataque, el hombre clave junto con Messi. La Pulga totaliza 31 goles y 19 asistencias, números de otro mundo. Y Villa y Pedro han marcado 18 y 13 goles respectivamente, aportando mucho al equipo y sabiendo asumir su papel de escuderos de Messi. Mascherano y Keyta, titulares en muchos partidos, han sido cruciales en el campeonato, mostrando gran fiabilidad y polivalencia, y gozando del cariño y reconocimiento de todo el equipo. Lo mismo Adriano y Maxwell, aunque en menor medida. Afellay no ha brillado, posiblemente perjudicado por llegar a mitad de temporada, pero ha apuntado cualidades buenas y fue decisivo en su asistencia a Messi en semifinales de Champions. Y los más jóvenes como Bojan, Thiago, Jeffrén o Fontás (entre otros), han demostrado su calidad y aseguran la continuidad del modelo futbolístico.
El Barça ha sido el mejor, sobradamente. La tercera liga se ha conseguido con mucho mérito por la calidad del máximo rival, y por todo lo demás. El año que viene habrá de nuevo una gran lucha. Quién sabe si con Fábregas a las órdenes de su ídolo, el héroe del barcelonismo, Pep Guardiola. ¿Qué será del Barça cuando no esté él? Sólo de imaginarlo, surge una sensación de desamparo. Sin embargo, la plantilla es la que tiene el verdadero valor. Un equipo que juega al fútbol como los ángeles, y que encuentra en la sencillez y el trabajo el motor para su ambición, que no tiene fin.
Este Barça ha dejado una liga para el recuerdo. ¿Llegarán a las cuatro de Cruyff?.
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