Jornada 8
24/10/2010
La presente Liga es parecida a la anterior, ya que se limitará a un duelo entre Madrid y Barcelona. Sin embargo las cosas han cambiado, ya que este año la diferencia entre los dos grandes se ha estrechado. En parte porque el Barça tiene una plantilla justa de fuerzas (tanto por número de efectivos como por el desgaste de los numerosos mundialistas en su once ideal), y en parte porque el Madrid ha mejorado mucho.
La mejoría blanca se explica por varios factores. En primer lugar y posiblemente el más importante: por fin el club se deshizo de Raúl y Guti, dos viejas glorias que han dado mucho al Madrid, pero que en los últimos años no tenían un rendimiento acorde con lo que se le exije a un jugador titular en el Bernabeu (ni tampoco con sus sueldos). Para sustituir a estos dos futbolistas de más de 30 años, han llegado dos genios imberbes: Ozil y Di María. Ambos son titulares indiscutibles y han multiplicado el dinamismo y las opciones del Madrid en ataque. Higuaín y Cristiano ya no tienen que buscarse las castañas ellos dos solos, sino que tienen a dos grandes socios, además de otros ya existentes como Alonso o Marcelo. Además de estos dos fichajes, el del alemán Khedira también ha sido un buen refuerzo para el once blanco, un futbolista fuerte y de largo recorrida, de gran solvencia, que da seriedad al equipo merengue. Si a éstos se les suman otros nombres como Canales, el resultado es que ha se ha rejuvenecido la plantilla de modo significativo. Por último, el portugués Carvalho, uno de los centrales con más oficio del mundo, aporta experiencia y seguridad en la zaga, y es uno de los hombres de mayor confianza para Mourinho.
Mourinho, por supuesto, es el segundo factor. Un entrenador con talento, inteligencia...y también con estrella. Muchas ventajas como para no desaprovecharlas. Además, su capacidad dialéctica, su falta de escrúpulos para atacar a los rivales, y su particular enemistad con el barcelonismo, lo convierten en un perfecto elemento mediático para luchar contra la excelencia del Barcelona, que en los dos últimos años se ha hinchado a títulos, y que es el equipo de moda.
Un último factor es el estado de gracia de Cristiano Ronaldo. Al portugués le ha venido genial un entrenador con carácter como Mourinho, que sabe tratar con los egos de las estrellas. Se nota la mano del entrenador en el hecho de que CR es mucho más solidario este año que en el curso anterior. Se multiplican sus asistencias, defiende más que antes y en general busca más a sus compañeros que el año pasado. Es cierto que ahora tiene mejores socios, pero también es cierto que ha cambiado su actitud. Ahora juega para el equipo, mientras el año pasado parecía que jugaba él solo contra Messi, ofendido porque el jugador del Barça era aclamado como el mejor.
Con todos estos factores, el madridismo disfruta de una ola de euforia colectiva, de grandes goleadas y Mourinho parece un talentoso surfista que sabe cómo coger la ola en cada momento, gestionando como pocos los sentimientos de la afición. El madridismo está alegre, contagiado del buen momento del equipo e ilusionado por el futuro de una plantilla renovada y rejuvenecida. Asimismo, Mourinho también sabe gestionar su vestuario (a destacar varios gestos de cariño y aprobación públicos a Di María en las últimas jornadas, reconociendo la adaptación y trabajo del joven argentino), aunque a veces se exceda, como en las declaraciones hacia Pedro León. Es su estilo, histriónico y prepotente. Pero efectivo, en vista de los hechos.
Por todo ello, la sensación actual es que el Madrid es serio candidato a disputarle la Liga al Barcelona este año, porque los niveles se han igualado y porque tiene una plantilla menos cansada y con más sed de triunfo que el Barcelona.
En cualquier caso, el Barça ha hecho muchos méritos como para seguir considerándolo el equipo favorito al título. Aunque ha tenido dos tropiezos tontos en casa (más fruto de la falta de puntería que del mal juego), también es cierto que ha vencido en sus cuatro visitas, y entre ellas en dos campos tan exigentes como San Mamés y el Calderón. El equipo es muy fiable, y en cuanto a Villa le entren los tiros que ahora van al poste, y jugadores como Xavi o Pedrito recuperen la forma, el Barça volverá a su nivel de los dos ejercicios anteriores, pero con el añadido del delantero asturiano, que se ha adaptado rápidamente al Barça y a pesar de llevar pocos goles su aportación es tremendamente superior a la de su antecesor, Ibrahimovic.
Guardiola, en todo caso, tendrá este año más difícil la lucha con el Madrid. Se avecina una Liga apasionante, y los duelos entre los dos grandes se antojan como los más atractivos en muchos años.
Detrás de los grandes, los mayores aspirantes a dar guerra son Valencia, Villarreal, Sevilla y Atlético.
El Valencia tiene la plantilla más fuerte de estos tres, pero el peor entrenador. Emery hace cada vez cosas más raras, y la última muestra han sido los partidos en el Camp Nou y su última derrota en esta jornada frente al Mallorca, en casa. Emery ha sacado del once a Mata, posiblemente su mejor jugador, y prefiere jugar con un solo delantero, cuando Soldado y Aduriz pueden jugar juntos perfectamente. En el Camp Nou sacrificó a Mata poniendo a un interior izquierdo defensivo para tapar mejor a Messi, además de jugar con sólo Soldado arriba. Contra el Mallorca, sorprendentemente, hizo lo mismo. El resultado, 1-2 y el Valencia descolgado de los puestos de cabeza.
El Sevilla, pese a haber tenido problemas y no responder a la calidad de su plantilla, posiblemente irá a mejor con Manzano. Esta jornada ha dado el primer síntoma bueno, con una victoria clara liderada por Luis Fabiano, que con 2 goles es la mejor noticia para el sevillismo. Al Sevilla le falta posiblemente, para lograr una mayor regularidad, tener referentes fijos en el centro del campo. El resto de equipos grandes lo tienen (Xavi, Iniesta, Busquets, Alonso, Khedira, Cazorla, Borja Valero, Bruno, Banega, Albelda..) pero el Sevilla, como el Atlético, no. Es seguramente lo que le falta para tener la fiabilidad que ahora mismo tienen los dos grandes, Villarreal o Valencia. Sin embargo, tal vez con Manzano llegue.
El Villarreal es el equipo de moda. Borja Valero y Marchena han reforzado decisivamente el equipo, Nilmar está más integrado que el año pasado, y Cazorla ha superado sus problemas físicos, lo que le convierte casi en otro fichaje de lujo. A esto se suma la calidad de Bruno, el sucesor de Senna (que aún da mucha guerra), el oficio de Capdevila (que sigue con su olfato goleador) o secundarios de calidad como Cani que responden cuando hace falta. En resumen, un equipazo que además de una enorme calidad, tiene mucho punch.
Finalmente, el Atlético de Madrid tiene un equipo más solvente que en los últimos años, pero la marcha de Jurado le ha hecho daño en el ataque. Aún así, tiene un muy buen equipo, y el refuerzo de Filipe Luis es muy valioso y le ha dado, junto a Godín, una seriedad a la defensa colchonera que no había desde hacía muchos años. Sin embargo, el Atlético tiene poca chicha en el banquillo, le faltan los mencionados referentes sólidos en el mediocentro y sigue siendo un equipo irregular. Aún así, este año probablemente hará disfrutar a su afición tanto o más que el año pasado.
El Athletic de Bilbao es el otro aspirante serio a puestos europeos, y a poner en problemas a los de arriba. Tiene un equipo joven y equilibrado, con varios internacionales en un momento dulce y de confianza (por encima de todos Llorente, uno de los delanteros más en forma del momento), y un entrenador que sabe sacar partido a su plantilla. Este domingo, su duelo contra el Villarreal, que fue superior, demostró que el Athletic puede competir con cualquiera y que San Mamés vivirá este año muy buenas tardes de fútbol.
El resto de la tabla es una gran incógnita, y es aún pronto para diagnósticos claros. Hay equipos que apuntan buenas maneras (Getafe, Hércules, Real Sociedad, Espanyol), pero sus plantillas seguramente se quedarán cortas para competir con los de arriba. Los favoritos para el descenso parecen Zaragoza, Depor, Levante, Racing y Almería. Especialmente curioso es el caso del equipo coruñés, que hace 6 años daba lecciones de fútbol al Manchester o machacaba a Juventus y Milán en Champions (pudo perfectamente ganar esa edición, perdiendo injusta y tontamente contra el Oporto de Mourinho), y que en los últimos años ha ido viendo cómo sus últimas estrellas envejecían o eran vendidas.
El tiempo quién lucha por el descenso, igual que dirá quién opta a la Liga. Para lo segundo, veremos cuánto le dura esta buena ola a Mourinho.
martes, 26 de octubre de 2010
lunes, 4 de octubre de 2010
Una Liga más igualada
Lunes, 4 de octubre de 2008.
Jornada 6.
Un año más, los dos grandes del fútbol español siguen por el mismo camino.
El Barcelona sigue su guión de modo coherente: buen juego, fútbol ofensivo y de combinación...arte y estética. El cambio de Presidente apenas se ha notado salvo por la ausencia de política en el discurso (lo cual tranquiliza a la prensa central), y en lo deportivo Guardiola sigue apostando por su ideario con una versión mejorada respecto al último curso: Villa ha sustituido a Ibrahimovic. El asturiano, pichichi con España en la Eurocopa y el Mundial, y bandera del Valencia en los últimos años en los que se ha inflado a meter goles, se adapta mejor por su movilidad al juego del Barça, mientras que Ibra, un jugador con una personalidad compleja, es mejor jugador para el Calcio, y así lo está demostrando en el Milán. Al final, todos contentos. Villa todavía no tiene los registros goleadores que se le suponen, pero ya ha mojado, genera muchas ocasiones, tiene mucha hambre y sobre todo ha dado muestras de una mayor adaptación al juego blaugrana en unos pocos partidos que el sueco en toda una temporada. Esto, al margen de los resultados (para esto hace falta más tiempo), ya es una gran noticia para el barcelonismo.
El Madrid sigue persiguiendo los resultados en su doble urgencia actual: primero, ganar un título tras una importante sequía de títulos y juego. Segundo, pero incluso más importante hoy por hoy: evitar que el Barça continúe su avalancha de títulos, ya que los culés están de moda, tanto en juego como en un creciente número de simpatizantes y aficionados. De acuerdo con eso fichó el pasado verano a Mourinho, técnico resultadista y efectivo donde los haya, como último cartucho ante el Barcelona de Guardiola, proyectado también en la Selección Española en la que el equipo culé cuenta con la columna vertebral del equipo campeón del mundo. Así son las cosas, hoy por hoy el Madrid es el segundo equipo en España, el que va a rebufo y el que tiene la presión. Un nuevo tropiezo esta campaña, tras el segundo año y cerca de 400 millones en fichajes, sería desastroso.
Así, nos espera un duelo apasionante un año más. Tanto en lo futbolístico como en lo dialéctico (las ruedas de prensa con malas pulgas de Mourinho y sus provocaciones en el campo han tardado poco), el combate será de lo más entretenido.
A día de hoy, el Madrid aventaja por un punto al Barça, pero el Barça aventaja mucho en juego al Madrid. Ocurre que al Barcelona le está costando ganar los partidos cuando le falta alguna de sus piezas básicas (Messi, Xavi, Villa, Iniesta). Así han llegado sus dos tropiezos, ambos en casa y contra dos equipos menores, Hércules y Mallorca. Las rotaciones hacen daño al equipo de Guardiola, que tras algunas bajas importantes (Márquez, Touré, Henry) se empeña en apostar por canteranos o jugadores aún no bien adaptados (Mascherano), pero los resultados parecen decir que esto hay que hacerlo más despacio. En cualquier caso, las tres victorias incontestables en sus desplazamientos (entre ellos en el Calderón y San Mamés, visitas duras y de enjundia), mostrando un juego espectacular, así como la capacidad de generar ocasiones en cada partido, no hace por ahora preocupante la situación.
En el Madrid la situación se ha invertido en la última jornada: la abultada victoria ante el Deportivo oculta las carencias de un equipo que se ha dejado dos empates y ha ganado inmerecidamente en alguna ocasión (como a la Real Sociedad), y que también depende en demasía de su once titular. Las mejores noticias para el madridismo: por fin se ha librado de Guti y Raúl, dos genios que no supieron retirarse a tiempo de Chamartín. Para sustituirles han llegado dos jóvenes talentos: Ozil, genial futbolista alemán destinado a iluminar el juego blanco en los próximos años, y Di María, jugador habilidoso y de calidad que tendrá que demostrar si está a la altura del reto. Por ahora, ambos responden, especialmente el alemán, que se ha ganado al Bernabeu con una rapidez propia de un gran jugador y un líder natural.
Por encima de los dos grandes se sitúan Valencia y Villarreal; Levante está de moda. El equipo de Emery ha superado sus importantes bajas por traspasos de mundialistas (Villa, Silva, Marchena) con un mayor espíritu colectivo, y con jugadores antes secundarios que ahora asumen galones de protagonista como Mata, Pablo o míticos "venidos a menos" como Joaquín o Vicente. A éstos se unen las nuevas incorporaciones en ataque, Aduriz y Soldado, que aportan mucha pólvora arriba, además de un grupo de jugadores de rango como Banega, Chori Domínguez, Tino Costa o el incansable Albelda. El Valencia cuenta con un ataque espectacular y con muchas opciones; la incógnita del equipo che reside en una defensa falta de jerarquía y de recambios, y posiblemente esto se note a lo largo de la temporada. Sin embargo, hasta ahora a Emery le ha dado para mantener la primera posición, así como la ilusión de una afición que, sorprendentemente, apenas echa de menos a las estrellas vendidas hace unos meses.
El Villarreal es el equipo a seguir esta temporada, ya que tiene un bonito plantel que promete mucho fútbol. Se presenta como el animador de la Liga este año. Su ya potente plantilla (Rossi, Nilmar, Cazorla, Senna, Bruno...) se ha reforzado con un virtuoso como Borja Valero, que el año pasado deslumbró en Mallorca, y con un Marchena que quiere agotar sus últimos años de fútbol a un buen nivel, demostrando su jerarquía que le reconocieron más Aragonés y Del Bosque que Emery, su entrenador en el Valencia. El submarino amarillo, con el magnífico Cazorla recuperado para alegría de todos, y Bruno y Valero, nuevos convocados para la Selección, será un duro rival para los grandes, y serio aspirante a los puestos de Champions.
Por lo demás, siempre estarán Sevilla y Atlético, los últimos más que nunca gracias a sus 2 copas de 2010 y algunos buenos refuerzos. El Sevilla, pese a un mal arranque y un Luis Fabiano dimitido temporalmente, tiene mucho equipo y tendrá que crecer. Manzano es un buen entrenador, por tanto son muchos argumentos como para dar un voto de confianza a los andaluces.
En cuanto al resto, por Europa pueden pelear otros equipos como el Bilbao o tal vez el Getafe. Como equipo revelación tal vez haya que seguir a la Real Sociedad, que con un grupo de jugadores que reúnen fuerza, talento, experiencia y desparpajo (Prieto, Zurutuza, Griezzman, Aranburu, Tamudo, Llorente...), puede dar mucho que hablar. El Madrid ya lo sufrió en sus carnes, y salió de Donosti con tres puntos con mucha suerte y de rebote.
También da la impresión de que este año habrá más lucha que nunca por el descenso. Equipos que generalmente no pasan apuros, como el Deportivo, están dando muestras de muchos problemas en el arranque. Pero el equipo coruñés no será el único que lo pasará mal. Habrá muchos más. La liga se presenta más igualada que el año pasado, tanto por abajo como por arriba.
Jornada 6.
Un año más, los dos grandes del fútbol español siguen por el mismo camino.
El Barcelona sigue su guión de modo coherente: buen juego, fútbol ofensivo y de combinación...arte y estética. El cambio de Presidente apenas se ha notado salvo por la ausencia de política en el discurso (lo cual tranquiliza a la prensa central), y en lo deportivo Guardiola sigue apostando por su ideario con una versión mejorada respecto al último curso: Villa ha sustituido a Ibrahimovic. El asturiano, pichichi con España en la Eurocopa y el Mundial, y bandera del Valencia en los últimos años en los que se ha inflado a meter goles, se adapta mejor por su movilidad al juego del Barça, mientras que Ibra, un jugador con una personalidad compleja, es mejor jugador para el Calcio, y así lo está demostrando en el Milán. Al final, todos contentos. Villa todavía no tiene los registros goleadores que se le suponen, pero ya ha mojado, genera muchas ocasiones, tiene mucha hambre y sobre todo ha dado muestras de una mayor adaptación al juego blaugrana en unos pocos partidos que el sueco en toda una temporada. Esto, al margen de los resultados (para esto hace falta más tiempo), ya es una gran noticia para el barcelonismo.
El Madrid sigue persiguiendo los resultados en su doble urgencia actual: primero, ganar un título tras una importante sequía de títulos y juego. Segundo, pero incluso más importante hoy por hoy: evitar que el Barça continúe su avalancha de títulos, ya que los culés están de moda, tanto en juego como en un creciente número de simpatizantes y aficionados. De acuerdo con eso fichó el pasado verano a Mourinho, técnico resultadista y efectivo donde los haya, como último cartucho ante el Barcelona de Guardiola, proyectado también en la Selección Española en la que el equipo culé cuenta con la columna vertebral del equipo campeón del mundo. Así son las cosas, hoy por hoy el Madrid es el segundo equipo en España, el que va a rebufo y el que tiene la presión. Un nuevo tropiezo esta campaña, tras el segundo año y cerca de 400 millones en fichajes, sería desastroso.
Así, nos espera un duelo apasionante un año más. Tanto en lo futbolístico como en lo dialéctico (las ruedas de prensa con malas pulgas de Mourinho y sus provocaciones en el campo han tardado poco), el combate será de lo más entretenido.
A día de hoy, el Madrid aventaja por un punto al Barça, pero el Barça aventaja mucho en juego al Madrid. Ocurre que al Barcelona le está costando ganar los partidos cuando le falta alguna de sus piezas básicas (Messi, Xavi, Villa, Iniesta). Así han llegado sus dos tropiezos, ambos en casa y contra dos equipos menores, Hércules y Mallorca. Las rotaciones hacen daño al equipo de Guardiola, que tras algunas bajas importantes (Márquez, Touré, Henry) se empeña en apostar por canteranos o jugadores aún no bien adaptados (Mascherano), pero los resultados parecen decir que esto hay que hacerlo más despacio. En cualquier caso, las tres victorias incontestables en sus desplazamientos (entre ellos en el Calderón y San Mamés, visitas duras y de enjundia), mostrando un juego espectacular, así como la capacidad de generar ocasiones en cada partido, no hace por ahora preocupante la situación.
En el Madrid la situación se ha invertido en la última jornada: la abultada victoria ante el Deportivo oculta las carencias de un equipo que se ha dejado dos empates y ha ganado inmerecidamente en alguna ocasión (como a la Real Sociedad), y que también depende en demasía de su once titular. Las mejores noticias para el madridismo: por fin se ha librado de Guti y Raúl, dos genios que no supieron retirarse a tiempo de Chamartín. Para sustituirles han llegado dos jóvenes talentos: Ozil, genial futbolista alemán destinado a iluminar el juego blanco en los próximos años, y Di María, jugador habilidoso y de calidad que tendrá que demostrar si está a la altura del reto. Por ahora, ambos responden, especialmente el alemán, que se ha ganado al Bernabeu con una rapidez propia de un gran jugador y un líder natural.
Por encima de los dos grandes se sitúan Valencia y Villarreal; Levante está de moda. El equipo de Emery ha superado sus importantes bajas por traspasos de mundialistas (Villa, Silva, Marchena) con un mayor espíritu colectivo, y con jugadores antes secundarios que ahora asumen galones de protagonista como Mata, Pablo o míticos "venidos a menos" como Joaquín o Vicente. A éstos se unen las nuevas incorporaciones en ataque, Aduriz y Soldado, que aportan mucha pólvora arriba, además de un grupo de jugadores de rango como Banega, Chori Domínguez, Tino Costa o el incansable Albelda. El Valencia cuenta con un ataque espectacular y con muchas opciones; la incógnita del equipo che reside en una defensa falta de jerarquía y de recambios, y posiblemente esto se note a lo largo de la temporada. Sin embargo, hasta ahora a Emery le ha dado para mantener la primera posición, así como la ilusión de una afición que, sorprendentemente, apenas echa de menos a las estrellas vendidas hace unos meses.
El Villarreal es el equipo a seguir esta temporada, ya que tiene un bonito plantel que promete mucho fútbol. Se presenta como el animador de la Liga este año. Su ya potente plantilla (Rossi, Nilmar, Cazorla, Senna, Bruno...) se ha reforzado con un virtuoso como Borja Valero, que el año pasado deslumbró en Mallorca, y con un Marchena que quiere agotar sus últimos años de fútbol a un buen nivel, demostrando su jerarquía que le reconocieron más Aragonés y Del Bosque que Emery, su entrenador en el Valencia. El submarino amarillo, con el magnífico Cazorla recuperado para alegría de todos, y Bruno y Valero, nuevos convocados para la Selección, será un duro rival para los grandes, y serio aspirante a los puestos de Champions.
Por lo demás, siempre estarán Sevilla y Atlético, los últimos más que nunca gracias a sus 2 copas de 2010 y algunos buenos refuerzos. El Sevilla, pese a un mal arranque y un Luis Fabiano dimitido temporalmente, tiene mucho equipo y tendrá que crecer. Manzano es un buen entrenador, por tanto son muchos argumentos como para dar un voto de confianza a los andaluces.
En cuanto al resto, por Europa pueden pelear otros equipos como el Bilbao o tal vez el Getafe. Como equipo revelación tal vez haya que seguir a la Real Sociedad, que con un grupo de jugadores que reúnen fuerza, talento, experiencia y desparpajo (Prieto, Zurutuza, Griezzman, Aranburu, Tamudo, Llorente...), puede dar mucho que hablar. El Madrid ya lo sufrió en sus carnes, y salió de Donosti con tres puntos con mucha suerte y de rebote.
También da la impresión de que este año habrá más lucha que nunca por el descenso. Equipos que generalmente no pasan apuros, como el Deportivo, están dando muestras de muchos problemas en el arranque. Pero el equipo coruñés no será el único que lo pasará mal. Habrá muchos más. La liga se presenta más igualada que el año pasado, tanto por abajo como por arriba.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)