martes, 13 de diciembre de 2011

La victoria psicológica del Barça

Jornada 16
Madrid 1- Barcelona 3
10 de diciembre de 2011

El Barcelona ganó el sábado pasado el clásico; la sexta victoria en los últimos 7 clásicos de Liga (los 7 de Guardiola como entrenador). Si tenemos en cuenta el resto de clásicos en los últimos años (los partidos de Copa del Rey, semifinales de Champions y Supercopa de España en 2011), el número de victorias del Barça de Guardiola asciende a un total de 8, de los 12 partidos jugados. El resto, 3 empates (todos en el Bernabeu) y una victoria blanca (Copa del Rey 2011, 1-0 en la prórroga). Cifras espectaculares, especialmente considerando la plantilla del Madrid en los últimos años, y los cientos de millones invertidos en fichajes.

Los números también son significativos teniendo en cuenta la etapa Mourinho:4 victorias culés, 3 empates (todos en el Bernabeu) y la victoria madridista en Copa.

Las cifras, por tanto, hablan de un claro dominio por parte del Barça de Guardiola sobre el Madrid en los últimos años, que se puede asimilar con el segundo Madrid de Florentino (aunque éste llegó a la presidencia tras el primer año de Pep, el del triplete). Igualmente, dan a Guardiola como vencedor claro por el momento en el duelo contra Mourinho. Y, cómo no, a Messi en su duelo con Cristiano Ronaldo. Esto tiene, sin duda, cada vez un mayor efecto psicológico en ambos equipos, positivo en el caso del Barça (jugadores y equipo, pero también en la afición), y negativo para el Madrid.

Pero centrándonos en la temporada actual, la victoria del Barça tiene un doble impacto psicológico: el madridismo estaba convencido de que por fin esta liga estaba decidida. Antes del clásico, todo era euforia, el Madrid era favorito y la esperada victoria dejaría al Barça a 6 puntos y con un partido más...sin embargo, la derrota deja la liga totalmente abierta. La impresión es de que por muy bien que estén las cosas, cuando el Madrid juega contra el Barça se pone de manifiesto que el equipo catalán es superior. Entre otras cosas porque sus jugadores tienen más talento. También porque su motivación crece contra el Madrid. Y también por el efecto de Mourinho sobre sus jugadores.

Parece que el Barça le tiene comida la moral al Madrid: ha ganado las últimas tres ligas, con varios correctivos muy serios (2-6, 5-0, 1-3...) y jugadores como Casillas, Alonso o Ramos ven cómo sus compañeros en la selección española, jugadores clave de la misma, son rivales y seguramente eso impone. Pero más allá de esto, se adivina a Mourinho como el principal causante del bloqueo del equipo blanco frente al Barça: cambiando su planteamiento cada vez que juega contra el equipo de Guardiola, les quita a sus jugadores la fe en sí mismos.

En general el sábado era un día de presión para el Barça (una derrota era casi el adiós a la liga y la presión se debería haber disparado con el 0-1 en menos de medio minuto)...y el equipo más presionado y agarrotado fue el Madrid. ¿Por qué? Porque tienen un entrenador cobarde y que no tiene el talento suficiente para dirigir a un equipo tan potente como el Madrid, y para ser valiente cuando hay que serlo. Porque juega como un segundón con miedo, cuando tiene artillería suficiente como para atacar al Barça más, ser más valiente. Y eso genera en sus jugadores desconfianza. Cuando juegan contra el Barça, Mou al cambiar de sistema y jugar más defensivo les envía el siguiente mensaje a Alonso, Casillas, Ramos, CR, Marcelo, Pepe, Higuaín, Benzema, Ozil...jugadores de primer nivel y algunos campeones del mundo: "sois muy buenos, sí, pero no tanto como ellos". Aquí está la raíz del problema. Que jugadores de tanto nivel saben que su entrenador, su líder, tiene en ellos una confianza limitada, capada: porque jugando en su casa y ante su público no les permite jugar de tú a tú al Barça. Y por eso salen al campo con una actitud de segundón, sin convicción, atemorizados. Jugadores como Ozil se ven obligados a jugar como no saben hacerlo (el sábado hizo de Khedira). Porque su entrenador no cree en ellos en ese partido. Si el líder no cree, los demás no pueden creer. Virtuosos del balón como Xabi Alonso u Ozil no pueden estar de acuerdo con los planteamientos de Mou ante el Barça: ¿el Madrid jugando a la defensiva en su propia casa?. El mismo Cristiano ya lo denunció el año pasado tras acabar uno de los partidos contra el Barça. Porque esto ya pasó el año pasado en la serie de 4: Mou las tenía todas para ser valiente en la ida de Champions, y se amedrentó con un catenaccio lamentable (el 5-0 de la ida le hizo mucho daño psicológico, y a día de hoy no lo ha superado). Lo mismo en liga en el Bernabeu (el Madrid iba en desventaja; no tenía nada que perder y tenía mucho que ganar...al final empate y de milagro). Este año ha sido igual. Con ventaja en la clasificación y posibilidad de casi sentenciar la liga, ha optado por ser conservador, y otra vez ha pasado lo mismo.

Así las cosas, las sensaciones de las aficiones cambian. El madridismo ahora tiene miedo, miedo de perder la cuarta liga consecutiva ante un rival de moda, que cae bien y que cada año juega mejor y gana títulos recibiendo la admiración de todo el mundo. Florentino está taquicárdico, porque todo esto ocurre a pesar de sus inversiones millonarias. Mourinho está frustrado, porque una vez más Guardiola le ha ganado la batalla, y además ha puesto de manifiesto sus carencias demostrando que es mucho mejor entrenador que el portugués. Y Cristiano Ronaldo está desquiciado, obsesionado con su competencia con Messi. Parece que cuando está en el mismo campo que la Pulga, el portugués se empequeñece, se siente acomplejado ante la magnitud futbolística del "enano" argentino. Y cada vez va a peor. Cristiano ve cómo la Pulga le quita reconocimiento a golpe de Balones de Oro, y cómo el Barça le quita títulos en sus mejores años (van sus 2 primeras Ligas en España, y dos Copas de Europa, una con el Manchester y otra con el Madrid). La frustración y el estrés va en aumento, y esto se nota. Es una losa que va pesando cada vez más en el equipo de Mourinho.

El Barça no gana sólo en el campo. La victoria psicológica también es suya.

lunes, 3 de octubre de 2011

Las cosas siguen más o menos igual

Jornada 7.
2 de octubre de 2011.

El Barcelona vuelve a ser líder (colíder, junto al sorprendente Levante) de la Liga, con un punto de ventaja sobre el Madrid, Málaga y Valencia. Pocas cosas han cambiado respecto del año pasado: el Barça sigue siendo el equipo que mejor juega, pero el Madrid es un equipo temible, competitivo y con una enorme capacidad goleadora. Los dos grandes golean con facilidad: igual que el Barça le casca 5 goles al Atlético y al Villarreal, serios candidatos a Europa, el Madrid puede ganar 0-4 en el feudo del Espanyol haciendo gala del "punch" letal de los últimos años.

A pesar de un inicio de temporada muy accidentado por diversas lesiones, el Barça está consiguiendo empezar el curso con algo de ventaja. No es poco, habiendo tenido fuera a Piqué y Puyol, al brillante fichaje Alexis, y al futbolista en mejor forma del arranque del año con permiso de Messi: Andrés Iniesta. La baja de Afellay, que se perderá casi todo lo que queda de temporada, también resta fuerzas en ataque. El problema de las bajas en defensa, muy importantes (los dos centrales titulares) las ha suplido Guardiola atacando más: poblando más el centro del campo y aumentando el dominio de los partidos. Mascherano, Abidal y Busquets han cumplido como centrales de repuesto guardando el fuerte con un resultado notable. Y, en posiciones ofensivas, Fábregas ha suplido con maestría la baja de Iniesta. Esta tarea, enormemente difícil por la importancia y calidad del genio manchego, la ha llevado a cabo Cesc con una naturalidad propia de un fenómeno. El hijo pródigo del barcelonismo ha jugado, ha combinado y dado goles (especialmente entendiéndose con Messi como si nunca hubiesen dejado de jugar juntos) y sobre todo ha marcado: 4 goles en Liga (más 3 asistencias), y 1 gol que sentenció la final de la Supercopa. Fábregas ha demostrado en muy poco tiempo que su fichaje ha sido un acierto.

Cuando Fábregas se ha unido al grupo de lesionados, otros han cogido el testigo. En Gijón, Thiago hizo de Cesc, el que estaba haciendo de Iniesta. El hijo de Mazinho, una incógnita para muchos, también está demostrando con su juego que tiene nivel para jugar en el equipo. En Valencia, dos jornadas antes, posiblemente en el mejor partido en lo que va de Liga, Thiago fue clave con su entrada en el campo para que el Barça consiguiera empatar el partido. Incluso le puso un gol en bandeja a Messi con una asistencia exquisita digna de Laudrup o el mejor De la Peña, pero la Pulga por una vez no la aprovechó.

Así, el Barça aunque con muchos problemas está viendo cómo los teóricos secundarios están sumando y contribuyendo tanto como los titulares: Fábregas, Keyta, Thiago, Mascherano, Abidal como central, Adriano, (también clave en Valencia y Gijón)...demuestran que el Barça tiene una plantilla compacta, y que el nivel de la plantilla ha subido respecto al año anterior. Y su nivel de juego sigue siendo espectacular, con partidos memorables y un gran fútbol.

El Madrid también sigue en su línea. Con Higuaín recuperado (impactante hat-trick en Cornellá), la competencia con la mejor versión de Benzema será muy positiva para el equipo, e interesante para el espectador. Cristiano está imparable, y Ozil desborda calidad, ahora también con algo de competencia por parte de Kaká, que Mourinho quiere sumar a la causa. La defensa sigue siendo fuerte y Casillas sigue salvando partidos, como toda su vida. La mayor duda de Mou es a quién poner al lado de Xabi Alonso. Khedira, Coentrao (30 millones casi obligan a ponerlo en el equipo, pero Marcelo es intocable), Lass, Sahin...Sin embargo, futbolísticamente el equipo muestra fisuras. Ha hecho buenos partidos o al menos tremendamente efectivos (como en Zaragoza o Cornellá) y ha marcado muchos goles. Pero ha cedido una derrota y un empate en visitas a rivales menores (Levante y Racing) jugando además muy mal, y las ha pasado canutas contra Getafe e incluso contra el Rayo (a pesar del engañoso resultado final, 6-2). Aunque el equipo ha mejorado sobre el papel respecto al año anterior, en el campo se está mostrando bastante irregular y los 5 puntos perdidos de 18 disputados ilustran los problemas comentados.

En la parte extradeportiva, Mourinho y Florentino siguen haciendo exhibiciones públicas de amor compartido y básicamente instalados en el victimismo y la falta de respeto. No pierden ocasión, sobre todo claro está el entrenador portugués, para atacar al Barça directa o indirectamente, o para meter presión a los árbitros. A pesar de que precisamente les están ayudando: Clos Gómez le regaló a Cristiano Ronaldo un penalty inexistente hace poco que ayudó a desatascar el partido, mientras a Messi en las últimas 3 jornadas le han robado 3 penalties clamorosos (2 en Valencia, partido clave en el que el árbitro quitó 2 puntos al equipo catalán, y otro en Gijón esta jornada, curiosamente Clos Gómez de nuevo).

Un año más, los que se quejan son los mismos que son más beneficiados: el Madrid encabeza el ranking de penalties a favor (3 en 6 jornadas) mientras el Barça la cierra (0), a pesar de los clamorosos penalties cometidos sobre Messi, entre otros. ¿Casualidad?. No, el año pasado pasó lo mismo: Mourinho no dejó de quejarse, pero a final de liga el saldo neto de penalties (penalties a favor menos penalties en contra) fue de +8 para el Madrid y de ¡¡cero!! para el Barcelona, que fue campeón con total merecimiento y mejor gol-average que el Madrid. En la liga anterior, con Pellegrini en el banquillo (que no lloraba tanto) el saldo fue de +6 para el Madrid y +2 para el Barça, que también fue campeón y con mejor diferencia de goles. Ahora, un año más, las cosas siguen igual: el Barça es líder, juega mejor y tiene mejor diferencia de goles, pero los árbitros no le pitan penalties. Por tanto, se demuestra que los que se quejan son los más beneficiados, y que la teoría del Villarato es tan ridícula como falsa.

En definitiva, no hay mucha novedad: el mismo equipo sigue dominando la liga y siendo la referencia en términos futbolísticos. Los árbitros les pitan los penalties a los de siempre. Y los de siempre siguen, como en los últimos años, calumniando al rival fuera del campo y denunciando una situación que en realidad es la contraria: el Madrid de hoy, como el de siempre, es el equipo de España más ayudado por los árbitros.

miércoles, 24 de agosto de 2011

El Madrid acaba de perder el norte en la Supercopa

Supercopa de España (vuelta)
17 de agosto de 2011.
Barcelona 3-Madrid 2 (ida 2-2)

La temporada 2011-2012 empezará con los decibelios igual de altos que el final de la anterior campaña. Mal síntoma teniendo en cuenta que todo está por disputar. Viendo lo que pasó el último año, casi fatiga pensar en lo que puede llegar a pasar en el transcurso del que se avecina.

En la Supercopa de España, el Barça se impuso al Madrid, tirando de suerte a falta de preparación (el Madrid llegó al trofeo con un 50% más de minutos de preparación que el equipo catalán) y, sobre todo, del enorme talento de sus mayores estrellas, especialmente Messi, el mejor futbolista del planeta cada vez con menos discusión.

El Madrid jugó los dos partidos más de tú a tú que nunca al Barça de Guardiola, gracias a su mejor preparación física. Esto le permitió presionar al Barcelona muy arriba, e impedir mejor que nunca la salida fluida del balón desde atrás que caracteriza al equipo de Guardiola. Esto último se hizo patente sobre todo en la primera parte del partido de ida, en el que un Barça sin Piqué, Busquets y Xavi (tres hombres clave para asegurar la salida del balón), se vio perdido e incapaz de sacar el balón jugado desde su zaga. Mascherano y Abidal, dos centrales postizos, no eran capaces de mezclar adecuadamente, y Thiago y Keyta no eran socios de garantías para Iniesta en el centro del campo. Además el manchego, cada vez que cogía el balón e intentaba algo, era objeto de falta, por lo que el Barça no era capaz de hilar su juego, y no generaba peligro. A pesar de todo ello, y con el Madrid más encima que nunca, el Barça salió vivo del Bernabeu gracias a Valdés y los fallos del Madrid (sobre todo Benzema, que a pesar de su brillante jugada en la asistencia a Ozil en el primer gol blanco, falló al menos dos goles muy claros, uno de ellos con una buena intervención de Valdés) y sobre todo gracias al talento de sus estrellas: Villa, con un tremendo disparo, batió a Casillas a la media hora en el primer tiro del Barça y tras pase de Messi en su primera aparición. El propio argentino hizo el segundo en una jugada de picardía, lucha y talento en la que aguantó sorprendentemente la embestida de Khedira y sentó a Pepe, para después batir a un indefenso Casillas. En el descanso, Mourinho y en general el madridismo tenía que estar atónito ante el 1-2 del marcador: siendo netamente superior, el Madrid perdía injustamente. En la segunda parte, que fue más igualada (entraron Xavi y Piqué, y se notó mucho), el Madrid consiguió empatar y hacer algo de justicia. La mejor noticia para el Barça, más allá del magnífico resultado en condiciones muy inferiores al rival, fue el juego desplegado por Alexis, el nuevo fichaje: el chileno fue posiblemente el mejor de los blaugrana en un debut nada fácil (Supercopa en el Bernabeu y con un rival herido en su orgullo y a por todas en su casa). Alexis no se escondió en muchos momentos se echó el equipo a la espalda; luchó, pidió el balón, se peleó con todos, regateó, desbordó...y dio motivos para que la afición barcelonista esté contenta con su llegada. Pedrito no lo tendrá fácil para ser titular, y la delantera tiene un gran refuerzo, muy necesario para la dura campaña que viene, y a la vista de lo justo que acabó las dos anteriores.

El partido de vuelta llegó tras unas polémicas declaraciones de Karanka, en las que por enésima vez insinuó ayudas arbitrales al Barça en el Bernabeu, en un partido en el que las únicas decisiones arbitrales cuestionables fueron algunas posibles tarjetas a Xabi Alonso, más leñero que nunca, o Pepe, en su línea habitual. El choque en el Camp Nou se presentaba muy atractivo, con el Barelona jugando en casa y con el equipo de lujo excepto Puyol. El Madrid traía un sabor agridulce, ya que en la ida había sido superior, pero también era cierto que no había sido capaz de ganar, y había perdido la ocasión de dejar la eliminatoria muy a su favor. El partido no defraudó. Se jugó de poder a poder, con el Madrid jugando de modo parecido a la ida, y con el Barça con más fluidez gracias a la presencia de Xavi, Busquets e Iniesta. El equipo de Mourinho, a pesar de jugar mejor que en el curso pasado, siguió su línea agresiva, con Pepe dando un festival de patadas, patadas y puñetazos (alguien debería adoctrinar a este genial pero descerebrado defensa...aunque es mucho pedir para el entrenador portugués), o con Marcelo haciendo varias entradas duras e innecesarias. El partido fue un gran intercambio de ocasiones, un encuentro de gran intensidad impropio de una pretemporada. En el intercambio de golpes, con ocasiones en las dos áreas y con los dos porteros salvando varios goles, salió victorioso el Barcelona gracias a la genialidad de sus dos mayores talentos, Messi e Iniesta. Con menos continuidad física del Barça, inferior en este aspecto a los blancos, los dos pequeños genios se bastaron para triturar a la defensa del Madrid con un primer gol antológico del manchego tras jugada y pase colosal de Messi al inteligente desmarque de Iniesta. Cristiano Ronaldo empató el partido tras una jugada extraña y embarullada con centro desde el lado izquierdo, en la que la defensa del Barça defendió mal, demasiado atrás y sin tirar adecuadamente el fuera de juego. Y justo antes del descanso, el Barça hizo el 2-1 a la salida de un corner. El rechace llegó a Messi al borde del área, que al primer toque quebró a Carvalho dándosela con el pecho a Piqué, que se la devolvió de tacón al argentino. Éste, imparable, se coló hasta la derecha de la portería de Casillas, que salió a los pies de Messi tapando la portería todo lo que pudo...menos un minúsculo hueco por el cual el genio del Barça picó el balón con su pierna mala. Un gol de videojuego, en el peor momento para el Madrid.

En la segunda parte, en la que la afición del Barça daba el partido por resuelto, el Madrid igualó la eliminatoria en el minuto 81, con un gol de Benzema también a la salida de un corner; un gol desafortunado para el Barça tras varios rechaces, que metió el medio en el cuerpo a la afición. Otro gol del Madrid, entonces o en la prórroga, casi sentenciaba la eliminatoria. Pero no se llegó a eso: Fábregas, que había entrado por primera vez al Camp Nou con la camiseta del Barça un poco antes, participó en el tercer gol en el minuto 87, acelerando con Messi una preciosa jugada al primer toque que La Pulga culminó tras una gran asistencia de Adriano. El Camp Nou se volvió loco, el Barça se imponía una vez más. También se volvió loco Marcelo (ya había dado varios síntomas de esquizofrenia anteriormente en el partido), que con el partido casi acabado hizo a Fábregas una entrada salvaje y sin intención de jugar el balón. Una entrada que podía haber lesionado a Cesc fácilmente. La tangana que siguió, lógica tras semejante acción en un partido vivido a 200 pulsaciones por jugadores y cuerpos técnicos, fue un triste final para una preciosa competición por parte de los dos equipos, un enorme enfrentamiento en el que el Barça ganó gracias a su talento, a pesar de que el Madrid estaba mucho más fuerte físicamente y mereció más en el doble duelo.

Tras la batalla en el campo, ha llegado la batalla postpartido, con acusaciones mutuas sobre quién causó la tangana, o qué sanciones debe haber para cada implicado. El Madrid y sus medios de comunicación afines han hecho una campaña contra el Barça, para intentar alegar que la tangana la causó en realidad el equipo catalán por supuestas provocaciones verbales (se deduce entonces que los blancos no provocaron ni física -lo cual es falso- ni verbalmente -lo cual es increíble) o por un par de escupitajos de Messi al lado del banquillo del Madrid (surrealista), obviando la salvaje entrada de Marcelo como catalizador evidente, especialmente en un partido y momento de tanta tensión...tensión que el Madrid contribuyó a generar también con sus provocaciones y acciones violentas durante todo el partido, capitaneadas cómo no por Pepe y Marcelo en el campo, y por Mou en el banquillo.

La realidad es que ganó un equipo, lo hizo sobre el campo, y de modo intachable. El otro equipo, su equipo técnico y su directiva, deberían saber perder con deportividad tras haber hecho dos grandes partidos, y haber sido incluso mejores que el rival. Pero no lo han hecho, no lo han aceptado: Marcelo actuó violentamente poniendo en peligro la integridad de un compañero de profesión, Mourinho se convirtió en el primer entrenador del Madrid en agredir a un rival, Casillas declaró ante las cámaras aún en el campo que Cesc se había tirado, el equipo blanco no se quedó a ver la entrega del trofeo en una falta de respeto y deportividad institucional tremenda (con Alonso declarando después cínicamente que no conocían el protocolo...como si tras 100 años de fútbol no fuese de sobra conocido por todos que el subcampeón honra al campeón viendo la entrega del trofeo) y, por supuesto, Mourinho no reconoció su mala acción en rueda de prensa, faltando al respeto de modo público, para más inri, a Tito Vilanova.

Mourinho, y el Madrid por extensión al permitir y tolerar todas sus locuras, han perdido el norte definitivamente. Jugadores caballerosos como Casillas o Alonso se están convirtiendo en mentirosos o paranoicos. Y la imagen que da el club es lamentable. Aunque Mourinho sea la última esperanza blanca para parar la marcha triunfal del Barça, Florentino Pérez está cometiendo, al darle carrete al portugués, un error peor incluso que cuando echó a Del Bosque o cuando dejó ir a Makelele. Si las cosas no cambian, si alguien no modera a Mourinho, acabarán haciéndose buenas las palabras de Guardiola: un día, la cosa va a acabar mal.

martes, 24 de mayo de 2011

La Liga del Barça, en cifras

La temporada 2010-2011 ha terminado con la tercera Liga consecutiva ganada por el F.C. Barcelona, logro cuyo último precedente se remonta al año 1993, en que el Dream Team de Cruyff ganaba su tercera liga en la reedición del naufragio blanco en Tenerife. Casi 20 años sin que un equipo haya sido tan dominador en la Liga Española.

El dominio del Barça se plasma en multitud de frentes y aspectos, que dan muestra de la hegemonía del equipo blaugrana en el fútbol español.

Para empezar, el hecho de ganar tres ligas consecutivas y con bastante superioridad: en 2009 y 2011 se proclamó campeón en la jornada 36. Por otra parte, en los 6 enfrentamientos contra el Real Madrid en estas tres ligas, el Barcelona ha vencido en 5 ocasiones (incluyendo el 2-6 del año del Triplete, y el 5-0 de la última liga ante Mourinho) y el otro partido acabó en empate. Este registro tan contundente ilustra la distancia entre Madrid y Barça en los últimos tiempos, que a pesar de haberse reducido, sigue siendo evidente sobre todo en el nivel de juego. Esto se ha reflejado perfectamente en la serie de los 4 clásicos de 2011, en que Mourinho optó por una táctica ultradefensiva, claramente amedrentado por el 5-0 de la primera vuelta de Liga.

Viendo los datos globales, el Barça ha sido campeón con 96 puntos (99 el año anterior, y 87 en el año del Triplete, en que sacó 9 puntos al Madrid, que acabó con 78), ganando el título en dos de las tres ocasiones en la jornada 36. En las tres Ligas ha sido el mejor en goles marcados y encajados, con diferencias de goles espectaculares (+70 en el 2009 y +74 en 2010 y 2011), lo que muestra el estilo de ataque del equipo catalán. El Barça sólo ha cedido una estadística en este sentido en las dos últimas ligas, en la que ha acabado con la mejor diferencia de goles aunque superado en los goles marcados. En esta cuestión en la última temporada ha influido la victoria de Liga anticipada, tras la que el Madrid y Cristiano Ronaldo se han lanzado a por los objetivos de record de goles y Pichichi, mientras el Barça ha afrontado estos partidos con los suplentes, pensando ya en la final de Wembley.

Cabe destacar las espectaculares cifras de goles encajados, probablemente el gran punto de mejoría o salto cualitativo de este Barça (como el de Reikjard) respecto del Dream Team de Cruyff. El Barça sólo ha encajado 21 goles, y Víctor Valdés ha ganado su cuarto Zamora (tercero consecutivo), que es mérito tanto del equipo, el mejor defensor del mundo aunque se defienda atacando, como propio de un portero que ha alcanzado la madurez futbolística y ha ofrecido un nivel de juego espectacular en los últimos dos años, posiblemente el segundo portero del mundo, tras el único Iker Casillas.

Además de los puntos y los goles, hay otras señas de identidad plasmadas en las estadísticas. Así, el Barça destaca en fairplay: ha sido el equipo de la Liga que ha recibido menos amarillas (1,92 por partido) en la liga 2010/2011, y el que ha cometido menos faltas (10,26 por partido). Esto tiene su lógica, en un equipo que defiende mediante la posesión de balón, y que recupera muchos balones mediante la presión adelantada asfixiando la salida del rival.

Pero si hay una seña de identidad de este Barça, heredero del Dream Team de Cruyff, es la posesión del balón y la combinación, el "tiqui-taca". Ahí, las estadísticas son demoledoras: con un total de 26.661, el Barça ha efectuado un 59% más "pases buenos" que el segundo clasificado, el Madrid (16.783). Dentro de los mejores 10 pasadores de la Liga, se cuelan 6 jugadores blaugrana: Xavi, Alves e Iniesta (los 3 primeros, por orden), Busquets, Messi y Piqué (5º, 6º y8º). Los otros puestos son para otros peloteros de la Liga que hacen de "faros" en sus equipos: Bruno (Villarreal, 4º), Verdú (Espanyol, 7º), Gabi (Zaragoza, 9º) y Xabi Alonso (Real Madrid, 10º). Ampliando la lista a los 20 primeros, se colarían también Abidal (15º a pesar de estar 2 meses fuera de competición por su tumor de hígado) y Mascherano (16º).

El Barça destaca también en el número de asistencias con gol, en los que sólo en las últimas jornadas de Liga fue superado por el Madrid (68-64). Messi ha sido el mejor en esta suerte (19 asistencias), sumando al genial Ozil (17) y a Dani Alves (15), que un año más (la temporada pasada ya fue el mejor asistente de la Liga, con 11 pases de gol) ha sido un tremendo generador de juego de ataque para el Barça, sumando además varios goles que le convierten en el jugador más decisivo en ataque tras los delanteros e Iniesta. Un portento fuera de toda duda. Destacan también en la faceta de asistencias Xavi (8º pasador de la Liga con 8 asistencias; tras ser 4º con 9 el año anterior) y Pedrito (12º con 7).

No es el Barça sin embargo el equipo más rematador. Este apartado le corresponde al Madrid, que con 708 remates (18,6 por partido) lidera la clasificación por encima del Barça, que es segundo con 588 (15,5 por encuentro). Esto refleja el estilo más directo y contundente del Madrid, que prueba más veces el tiro como estrategia hacia el gol, mientras que los goles del Barça suelen caer más por su propio peso, frecuentemente fruto de jugadas largas y juego de combinación. El ejemplo perfecto de estas diferencias se personaliza en Cristiano Ronaldo, con enorme diferencia el jugador que más tira a puerta en las dos últimas Ligas, por delante de Messi, segundo también en ambas pero a mucha distancia. Además, ésta ha aumentado mucho en la última campaña, lo que da idea del incuestionable liderazgo que le ha concedido Mourinho a su paisano, que monopoliza buena parte del juego de ataque del Madrid: en la temporada 2009/2010, CR tiró 210 veces a puerta, por 158 de Messi (33% más). En la temporada 2010/2011, con Mou en el banquillo, el portugués ha tirado 244 veces a puerta, por 147 del argentino (un asombroso 65% más, diferencia ligeramente acentuada porque CR ha jugado algún partido más que La Pulga).

Todo esto implica que el Madrid y Ronaldo prueban más, pero el Barça y Messi son más efectivos: en la última Liga, el Barça ha marcado gol cada 6,19 tiros y el Madrid cada 6,94. La Pulga ha marcado un gol cada 4,7 tiros y CR7 cada 6,1 tiros. En el caso de los equipos, la diferencia se debe probablemente a que el Barça cuando llega lo hace con más superioridad, con mayor claridad, fruto de su juego de combinación, que permite que las situaciones de peligro creadas son "más peligrosas" que las que crean sus rivales. En el caso de las dos estrellas, la diferencia se debe sencillamente a que Messi es mejor: es más efectivo y letal, y llega a las situaciones de gol con mayor claridad por su gran superioridad sobre sus rivales.

Sin embargo, en el apartado de remates el Barça sí ha sido el mejor, a pesar de que el Madrid tiene en teoría un estilo más defensivo, un entrenador especialista en la defensa y una de las mejores defensas, sino la mejor del mundo. A esto se suma la plaga de lesiones de la línea defensiva del Barça en la temporada, que debería haber dificultado sus tareas defensivas. Sin embargo, el Barça sólo ha recibido 7,2 remates por partido, por 10,1 en el caso del Madrid. Otra gran muestra del estilo del Barça, que se defiende atacando, con la posesión del balón, y sumando a ello una gran línea defensiva que ha jugado a un gran nivel.

Siguiendo con el análisis de los jugadores, Messi se ha quedado este año en 31 goles en Liga, superado por Ronaldo (40) en parte porque éste ha jugado más partidos. Sin menospreciar la descomunal cifra del portugués, propia de un auténtico coloso, hay que decir que al registro de Messi hay que añadir sus 19 asistencias, que suponen que La Pulga ha generado 50 goles en Liga, y que sólo 4 de sus goles han sido de penalty. Cristiano Ronaldo ha dado 9 asistencias, lo que suma 49 goles generados por la estrella portuguesa, aunque 8 de sus goles anotados fueron de penalty. En cualquier caso, los registros de los dos mejores jugadores del mundo son sencillamente fantásticos.

Para acabar, queda el análisis de las estadísticas relativas a los arbitrajes. Al menos las más determinantes. En los últimos dos años mucho se ha hablado desde ciertos sectores del madridismo del llamado "Villarato". En la última liga, con Mourinho en el Madrid, las acusaciones se han intensificado, pero...¿se corresponden estas quejas sobre supuestos favoritismos arbitrales con los datos reales?. La respuesta es, rotundamente, negativa. El Barça, a pesar de haber ganado las 2 ligas mencionadas con bastante superioridad, y de tener mejor diferencia de goles en ambas ligas, ha sido muy perjudicado en relación con el Madrid en las cifras de penalties señalados: en la última liga, el Barça "pierde"ampliamente en penalties a favor en comparación con el Madrid (5-12), y también en penalties en contra (5-4). En la temporada anterior, la situación fue parecida: 3-8 en penalties a favor, y 1-2 en contra. Es decir, el saldo neto de penalties ha favorecido al Madrid en las dos temporadas de auge del "Villarato", por la significativa diferencia de +8 esta última temporada, y +4 en la anterior. Es decir, el Madrid ha sido claramente beneficiado por los árbitros en el apartado de penalties. Esto se ratifica analizando los mismos, ya que se constata que entre los penalties señalados al Madrid figuran al menos varios piscinazos descarados de Di María y Marcelo.

En cuanto a las tarjetas, la cosa varía. El Madrid recibe más amarillas en la misma proporción que hace más faltas que el Barça: en 2011 en torno a un 35% más de faltas cometidas y amarillas recibidas, diferencia aumentada respecto a la de 2010 con Pellegirini (13% más de faltas y amarillas que el Barça entonces). Esto también parece reflejar un estilo más duro por parte del Madrid de Mourinho en comparación con su antecesor...característica que, sin duda, se ha podido comprobar en numerosas ocasiones a lo largo del año.

En cuanto a expulsiones, en la última liga el Madrid ha recibido más (7 por 2 del Barça), lo cual cuadra con el mayor número de faltas y de amarillas recibidas (que también influyen directamente en las expulsiones por doble amonestación). Sin embargo, en la temporada anterior, en la que la teoría del Villarato alcanzó su máximo apogeo, el número de rojas fue favorable al Madrid: 5, por 8 recibidas por el Barça...a pesar de recibir el equipo catalán menos amarillas y realizar menos faltas.

En definitiva, las cifras muestran el dominio del Barça, la excelencia de sus principales jugadores, y el carácter absurdo de las teorías conspirativas sobre arbitrajes que defiende una parte del madridismo. Los datos son objetivos y, como siempre, explican una parte significativa de la realidad, aunque no toda. Aunque les pese a algunos, los datos hablan, y lo hacen alto y claro. Las cifras también avalan al Barça como el mejor de modo indiscutible. Por tercera vez consecutiva.

martes, 17 de mayo de 2011

Una liga para el recuerdo

El Barcelona de Guardiola se ha proclamado, con dos jornadas de antelación, campeón de una Liga memorable. Lo será por muchos motivos, y aunque sobrarían motivos futbolísticos para el recuerdo, algunos se han empeñado en que se recuerde por otras cosas. En todo caso, el tiempo pone a cada uno en su sitio, y aquí no será excepción.

El equipo blaugrana ha tenido que competir con el mejor Madrid de los últimos años, que tiene posiblemente la mejor plantilla del mundo a día de hoy. Aunque su once es inferior al del Barça, su mayor amplitud de banquillo le daba una ventaja en una temporada más dura. Desde la pretemporada, ha habido muchas dudas (tanto en el seno del Barça, como en su entorno, como fuera de él) sobre la plantilla del equipo catalán, ya que había motivos para pensar que era corta tras la marcha de gente del peso de Márquez, Touré, Henry o Ibrahimovic, aparte de otros muy valiosos a lo largo de una temporada como Chigrinsky. Guardiola decidió que con Mascherano, Adriano, Villa y los canteranos sería suficiente para cubrir las bajas (en invierno se uniría el fichaje de Afellay). El tiempo puede haberle dado la razón, pero la realidad es que se ha sufrido mucho, porque la defensa estaba justa y precisamente las lesiones importantes se han producido en esa línea.

Además de la dimensión deportiva y de confección de plantilla, el Barça ha tenido que pelear contra muchos elementos extradeportivos.

El primero, Mourinho. El entrenador portugués ha peleado más fuera del campo que en el mismo. En los dos duelos con el Barça, salió trasquilado en el Camp Nou (5-0) perdiendo el liderato y la batalla anímica; mientras en el Bernabeu el resultado (1-1) fue mucho mejor para el Madrid que el juego exhibido (ultradefensivo), la imagen del equipo y las consecuencias (la liga en bandeja al Barça). La misma cobardía que Mou mostró en el campo ante el Barça, ha sido gran bravuconería y constantes ataques en las salas de prensa. Constantemente. Esto llegó a su grado máximo con su inaceptable y vil discurso tras la ida de la semifinal de Champions perdida (0-2) ante el equipo de Guardiola, en el que su planteamiento también fue tremendamente cobarde en un partido que pedía a gritos valentía por parte del Madrid, ya que el Barça estaba tocado tras la derrota en Copa, y faltaba entre otros Iniesta en las filas blaugrana. Por este discurso, un ataque rastrero, interesado y demagógico a la institución del F.C. Barcelona, la UEFA le pondría 5 partidos de suspensión. Poca falta para semejante afrenta, seguramente. En cualquier caso, castigado justamente, ya que el respeto institucional entre rivales seguramente no había sido vulnerado de un modo tan infame en la historia del fútbol español.

El segundo elemento contra el que ha luchado el Barça, como siempre, la prensa de Madrid. Un año más, la prensa ha amplificado con sus altavoces todas las absurdas denuncias de Villaratos, así como las quejas de Mourinho. Pocas excepciones (como El País) ha habido que ignorasen la estrategia de queja continua del portugués. Al contrario, han apoyado a Mourinho y el Madrid en su campaña de ataque contra el Barça. Esto llegó a su punto culminante con las acusaciones de la COPE sobre dopaje en el Barça, supuestamente filtradas desde el Real Madrid. Pasándose el señorío por el arco del triunfo, Florentino decidió no desmentir tales rumores ni la implicación del Madrid en este rumor, alentando así que éste se expandiera y dañase la imagen del Barcelona. Algo totalmente inaceptable, impropio de un club con la historia y la visibilidad del equipo madrileño.

El tercer problema era la respuesta de los mundialistas. En el equipo campeón de España había 8 jugadores del Barça, y 7 de ellos jugaron casi todos los partidos. Esto era un problema importante: cómo gestionar la "resaca" de un éxito tan importante y mantener el espíritu competitivo. A esto se unen otros problemas también atribuibles a otros mundialistas (Messi, Mascherano, Abidal...): el problema de la respuesta ante una pretemporada mucho más corta de lo normal. Y por último el riesgo de lesiones. Los jugadores afectados han respondido de maravilla, y sólo ha habido contratiempos con lesiones que puedan ser achacables al Mundial en el caso de Xavi (con problemas de tobillo a principio de temporada) y Puyol, que ha estado más de dos meses fuera del equipo.

El cuarto elemento han sido las lesiones en la línea defensiva, con Puyol, Abidal, Adriano, Maxwel y Milito fuera del equipo casi todos ellos al menos dos meses. Los casos de Puyol y Abidal han sido especialmente importantes, ya que con Puyol en el once el Barça no ha perdido ningún partido en esta temporada, y Abidal atravesaba un momento de forma increíble cuando se le detectó el tumor. En la final de Copa sus ausencias fueron fundamentales. Sin embargo, el gran papel de Piqué y los distintos relevos de Puyol (especialmente Abidal mientras duró, jugando a un nivel increíble en el puesto de central) ayudaron a mantener el nivel, incluso con Mascherano reconvertido a central haciendo un gran papel en varios partidos del tramo final de temporada. El tumor de hígado de Abidal supuso un gran susto y también un gran contratiempo, pero la parte positiva ha sido una recuperación más rápida de lo esperado, y todo parece indicar que el francés logrará llegar a la final de Wembley, aunque su estado de forma seguramente no llegará al nivel espectacular de antes de su enfermedad, momento en que probablemente Abidal era el jugador más en forma de la plantilla...y tal vez de Europa.

Sí, ha habido muchas contrariedades y fuerzas en contra. La serie de cuatro partidos contra el Madrid fue agotadora tanto física como mentalmente, y ha llevado a cotas elevadísimas la tensión entre Barça y Madrid, y también entre ambas aficiones. En cualquier caso, y sin entrar en los detalles de quejas y supuestos agravios, tras la serie de enfrentamientos ambas partes tienen motivos para estar al menos relativamente contentas: el Madrid consiguió arañar un título al Barça, y así tomar conciencia de que es posible vencer al equipo de Guardiola, además de obtener la excusa para justificar que Mourinho siga, o los millones gastados en fichajes. El Barça ha ganado claramente su tercera liga consecutiva, confirmando su hegemonía indiscutible en España, y llegado a la final de Champions, lo que confirma todavía más su hegemonía futbolística en Europa (en caso de ganarla serían 2 Copas de Europa en 3 años, y 3 en 5 años).

Hablando de fútbol, el Barça es justo vencedor de Liga porque su superioridad ha sido incontestable. Ha jugado mejor que nadie, ha marcado más goles y encajado menos goles que nadie (sin contar las últimas jornadas, en las que ya la Liga poco le importa al Barça, y el Madrid le ha superado en goles a favor) y en los enfrentamientos directos ha demostrado ser mejor equipo que el Madrid y jugar un fútbol mucho más bonito. Para el recuerdo quedan varios partidos, como los jugados en San Mamés o el Calderón (terminados con la ovación y el reconocimiento de ambas aficiones), y diversas goleadas por cuatro o cinco goles de diferencia, especialmente el 5-0 al Madrid de Mourinho, un espectáculo de fútbol y goles que maravilló a todo el mundo y, al menos por unos días, dejó al portugués sin la posibilidad de quejarse de supuestas conspiraciones o ayudas arbitrales, ya que el Barça barrió a los blancos.

Éste es un Barça maduro, con sus hombres clave en un momento excelente. Valdés ganará su cuarto Zamora, habiendo sido posiblemente el mejor portero de la Liga, con permiso de Casillas. Alves ha completado una temporada complicada (por las gestiones para su renovación) con sobresaliente, con varios goles y el asombroso dato de 14 asistencias (sólo superado por Messi y Ozil). Piqué, Puyol y Abidal han sido casi infranqueables. Busquets y Xavi han rendido a su nivel habitual, esto es, excelentes. Iniesta atraviesa su momento más dulce, ha ganado presencia y continuidad y es el hilo conductor del fútbol de ataque, el hombre clave junto con Messi. La Pulga totaliza 31 goles y 19 asistencias, números de otro mundo. Y Villa y Pedro han marcado 18 y 13 goles respectivamente, aportando mucho al equipo y sabiendo asumir su papel de escuderos de Messi. Mascherano y Keyta, titulares en muchos partidos, han sido cruciales en el campeonato, mostrando gran fiabilidad y polivalencia, y gozando del cariño y reconocimiento de todo el equipo. Lo mismo Adriano y Maxwell, aunque en menor medida. Afellay no ha brillado, posiblemente perjudicado por llegar a mitad de temporada, pero ha apuntado cualidades buenas y fue decisivo en su asistencia a Messi en semifinales de Champions. Y los más jóvenes como Bojan, Thiago, Jeffrén o Fontás (entre otros), han demostrado su calidad y aseguran la continuidad del modelo futbolístico.

El Barça ha sido el mejor, sobradamente. La tercera liga se ha conseguido con mucho mérito por la calidad del máximo rival, y por todo lo demás. El año que viene habrá de nuevo una gran lucha. Quién sabe si con Fábregas a las órdenes de su ídolo, el héroe del barcelonismo, Pep Guardiola. ¿Qué será del Barça cuando no esté él? Sólo de imaginarlo, surge una sensación de desamparo. Sin embargo, la plantilla es la que tiene el verdadero valor. Un equipo que juega al fútbol como los ángeles, y que encuentra en la sencillez y el trabajo el motor para su ambición, que no tiene fin.

Este Barça ha dejado una liga para el recuerdo. ¿Llegarán a las cuatro de Cruyff?.

La mejor final posible en Wembley

El próximo 28 de mayo el fútbol europeo vivirá la mejor final posible de la Champions League. El duelo entre el Barcelona y el Manchester no sólo enfrenta a los dos mejores equipos de la temporada (ambos campeones de sus respectivas ligas con autoridad, la mejor prueba de su hegemonía dado que los campeonatos español e inglés son los mejores de Europa a día de hoy), sino también a los mejores equipos europeos de las últimas dos décadas.

El Barça ha ganado las últimas 3 ligas de forma consecutiva y con gran autoridad. 5 en la última década, y ampliando el periodo a 20 años el Barça ha ganado 10 campeonatos. En el mismo periodo, su máximo rival, el Real Madrid, ha ganado 6 ligas.
En cuanto a éxitos europeos, el Barça contabiliza en los últimos 5 años 2 Copas de Europa, 3 finales (contando la próxima del 28 de mayo) y 4 semifinales; la última de ellas perdida ante el Inter de Mourinho inmerecidamente. A esto hay que unirle la primera Copa de Europa, ganada en 1992 y también en Wembley, la desgraciada final de Atenas contra el Milán en 1994, y la Recopa de Europa ganada con Robson en 1997, y con Ronaldo, Figo y Guardiola entre otros en las filas del equipo catalán. En todo este tiempo el Barça ha tenido una presencia constante en Europa, ha sido una referencia futbolística y ha influido tremendamente en el fútbol desde la revolución de Cruyff. También ha ampliado mucho su masa de aficionados en España y, sobre todo, fuera de nuestro país. Con Guardiola, tras la catarsis de 2009 con la temporada del triplete y las 6 Copas, el equipo ha alcanzado su culmen, un momento de estabilidad deportiva, disfrute de la afición y armonía general. Y con un equipo con una columna vertebral madura pero en su mejor momento, especialmente de sus dos jugadores más determinantes: Messi e Iniesta. El momento más dulce de la historia blaugrana. Ganar la cuarta Copa de Europa supondría la ratificación definitiva, y escribir definitivamente la página más brillante de la historia del barcelonismo.

En cuanto al Manchester United, los números y la trayectoria son muy similares. En los últimos 20 años ha ganado 12 Premiers (incluyendo 4 de las últimas 5 en las que se ha tenido que pelear con el poderoso Chelsea y con otros equipos de alto nivel como Arsenal y Liverpool) y 2 Copas de Europa, ganando también la Recopa de 1991, precisamente contra el Barça de Cruyff y llegando a otra final en 2009, que perdió ante el Barça. La final de Wembley también será, como para el equipo de Guardiola, su tercera final en los últimos 5 años. Pero a diferencia del Baça, que ha ganado sus dos últimas finales disputadas, el ManU llega a Wembley tras la derrota ante el Barça en Roma hace dos años. El Manchester ha sido la otra gran referencia futbolística de Europa. Equipo de culto en buena parte de Europa, admirado en todo el mundo...los Cantona, Keane, Schmeichel, Giggs, Scholes, Cole, Beckham, Van Nistelroy, Rooney, Cristiano Ronaldo...una exquisita combinación de gente de casa y extranjeros de peso han ido relevándose para liderar el equipo y mantenerlo en lo más alto, siempre respetando un estilo vistoso y de ataque, y todo bajo la dirección y apadrinamiento de Sir Alex Ferguson, un viejo zorro que sabe mucho de este deporte.

Los Barcelona-Manchester son ya un clásico en Europa, un clásico casi siempre sinónimo de buen fútbol, de juego alegre y de ataque, y por supuesto, de goles. Barcelona y Manchester jugarán su segunda final de Champions League en sólo 3 años, pero hay mucha más historia detrás. Un año antes, en 2008, los diablos rojos dejaban fuera de la final contra el Chelsea al Barça, con un gol de Scholes en Manchester tras un regalo de Zambrotta. En 1999, el Manchester de los "Beckham Boys" ganaba agónicamente la final de la Champions en el Camp Nou ante el Bayern de Munich, en una competición en la que los dos finalistas habían coincidido en la liguilla inicial con el Barça, dejándolo fuera de la competición (en la fase de grupos los dos enfrentamientos fueron deliciosos y acabaron ambos con resultado de 3-3). Y el primer gran hito entre estos dos equipos, justamente en el gran momento de inflexión en la historia de ambos clubes: la final de la Recopa vencida en 1991 por el Manchester ante el equipo de Cruyff, que había ganado con tremenda superioridad esa liga (rompiendo la racha de 5 ligas de la Quinta del Buitre), y que llegó a esa final con importantes bajas, como las de Zubizarreta y Stoichkov).

Ese año, 1991, hace exactamente 20 años, marca el arranque de los dos equipos más vistosos, influyentes y exitosos de Europa en las dos décadas siguientes. El Manchester ganaría su primera Premier en un cuarto de siglo dos años después, 1993...el comienzo de un dominio hegemónico en la liga inglesa. Y el Barça de Cruyff ya había comenzado su histórica trayectoria con su primera liga, que el año siguiente quedaría impresa en la historia con la final en el antiguo estadio de Wembley, y que juntaría 3 ligas consecutivas más.

En medio, un gran número de enfrentamientos para el recuerdo, para el paladar de los amantes del fútbol. Desde el 4-0 en el Camp Nou en Copa de Europa, con Stoichkov y Romario destrozando al equipo de Ferguson (Sir Alex reconocería después que ese día había aprendido mucho del Barça), pasando por partidos como el 3-3 en el Camp Nou en el año 1999, en el que el ManU volvería al Camp Nou para derrotar al Bayern, y en el que aquellos "Beckham Boys" dejaron una preciosa huella (con un magnífico gol para el recuerdo de Andy Cole) hasta el 2-0 de 2009, con el inolvidable gol de Messi levitando para cabecear ante Ferdinand al contrapié de Van der Saar, cómo no, a exquisito centro de Xavi y, cómo no, tras jugada de raza de Puyol.

La final del 28 de mayo es, por tanto, la mejor imaginable. Dos décadas después del comienzo de la etapa más dorada para ambos, en Londres lucharán dos equipos con historias paralelas, que han vivido a la vez el momento más luminoso de sus trayectorias, encandilando al mundo con su fútbol de ataque, y apoyándose en las canteras más determinantes del fútbol europeo en los últimos años. Dos equipos que se parecen, se gustan, se llevan bien. Dos instituciones (y aficiones) que se respetan y admiran profundamente.

Manchester y Barcelona se reencontrarán en el gran marco de Wembley, una plaza de renombre, y con los dos rivales jugando en casa: los diablos rojos por geografía, jugando a 300 Km de Manchester, y porque Wembley también fue, como para el Barça, el escenario de su primera Copa de Europa; los culés por el "reciente" recuerdo del trallazo de Koeman en la memoria de todos y por tener como entrenador a Guardiola, uno de los héroes de Wembley y precursor de la excelencia actual de La Masía, en el banquillo.

El fútbol está una vez más de enhorabuena. La final será la gran fiesta del fútbol. Que gane el mejor...y si no, que gane el Barça.

miércoles, 4 de mayo de 2011

El fútbol está de suerte, el mejor equipo seguirá reinando

3 de mayo de 2011.
Semifinales de Champions League, vuelta.
Barcelona 1 - Madrid 1

La temporada 2010-2011 afronta su tramo final, el mes de mayo, con el mismo equipo en el trono del fútbol español y europeo. Florentino Pérez, que en su segundo proyecto en el Bernabeu se había propuesto desbancar al mejor equipo de la historia, tiene que afrontar el hecho de que a pesar de haber invertido más de EUR 400 Ms en 2 años, no ha conseguido armar un equipo que juegue tan bien como el Barça al fútbol, ni tampoco un equipo capaz de combatirle en resultados.

Ésta ha sido, es, una temporada repleta de tensión. Algo que se veía venir, ya que jugaban varios factores. A la tensión de temporadas anteriores (aumentada con la presión mediática desde Madrid con la teoría del Villarato, los cagómetros o el asunto Cristiano-Mtlinga), se le ha unido la presión del segundo año de Florentino y la urgente necesidad de ganar algo para invertir el ciclo ganador del Barça. Por si esto fuese poco, ha entrado en juego el elemento más desestabilizador de todos: José Mourinho. El entrenador portugués ha sido fichado por Florentino como su último cartucho para atacar y vencer al Barça. Un entrenador con gran historial, pero perfil más propio de equipos ingleses o italianos, de ligas de brega y lucha, que para un equipo como el Real Madrid y una liga como la española. A pesar del riesgo evidente y de la controvertida personalidad del portugués (no muy alineada con los supuestos valores del Madrid), el dirigente del Madrid y de ACS se la jugó con Mou. La última esperanza blanca, para tumbar al equipo de Guardiola.

Con todos estos ingredientes, la temporada ha sido tremendamente convulsa, más que nunca. Un año más, el Barcelona ha tenido que aguantar todo tipo de acusaciones sobre supuestos favores arbitrales. Acusaciones bastante extrañas, ya que un año más (el anterior fue un calco), el Barcelona a pesar de liderar con solidez la Liga, a pesar de ser el equipo que marca más goles y tiene más ocasiones...es uno de los equipos con menos penalties a favor pitados: sólo 4 a día de hoy, frente a 11 a favor del Madrid (sólo superado por los 12 señalados al Sevilla). Datos como éste, incontestable, demuestran que la teoría del Villarato es una cortina de humo. La realidad es que el Barça ha sido beneficiado en alguna ocasión igual que cualquier otro equipo. Y perjudicado también unas cuantas veces, como el resto.

Sin embargo, favores descarados al Madrid (la expulsión de Albelda en el Bernabeu con 0-0 en el marcador en Liga, el robo con el Sevilla en semifinales de la después ganada Copa del Rey, varios penalties a favor ante piscinazos de Di María o Marcelo, el último de los cuales supuso el empate ante el Barça en Liga...o la final de la Copa del Rey vencida gracias a la permisividad de Undiano Mallenco) no son aireados con la misma dureza ni por el propio Barcelona a nivel institucional ni por la prensa. El Madrid y su entorno mediático, sin embargo, han tomado la estrategia del "todo vale": acusaciones constantes de Mourinho contra los árbitros (por ejemplo la lista de los errores tras el Madrid-Sevilla), secundadas por Valdano, por muchos jugadores y hasta por el propio Presidente; provocaciones y ataques constantes, denuncias sobre falta de fairplay, etc. Pero en esta temporada se han sobrepasado los límites del mínimo respeto y deportividad, fundamentalmente en dos ocasiones: la primera es las acusaciones de dopaje contra los jugadores del Barça. Algo inadmisible, y que ni Florentino ni ningún directivo del Madrid han desmentido a día de hoy, cosa que les retrata. La segunda, el ataque dialéctico de Mourinho tras la ida de la semifinal de Champions (0-2), dirigiendo un ataque al Barcelona y su afición que fue mucho más allá de lo que ningún entrenador haya hecho nunca. Una difamación imperdonable, con el único objetivo de ocultar los errores propios, y ensuciar la imagen del rival.

Todo esto es especialmente grave y surrealista a la vista de cómo el Madrid ha sido beneficiado en múltiples ocasiones, sin que se armase ningún revuelo comparable al que se ha armado con una sola jugada, la (justa) expulsión de Pepe en Champions. De hecho, el Madrid ha ganado la Copa del Rey gracias a 3 escándalos: la ida y la vuelta de semifinales ante el Sevilla (un gol de regalo en cada partido para el Madrid) y la final contra el Barça, en la que Undiano Mallenco perdonó no menos de 10 tarjetas claras al Madrid, permitiendo un juego duro que no se le veía al equipo blanco desde hace décadas. Revisando las imágenes de este partido, resulta inconcebible que el Madrid llegase al minuto 120 (momento en que Di María, como en una broma pesada, fue expulsado por doble amarilla) con 11 jugadores. Sin embargo ante estos hechos España fue feliz, no hubo debate sobre los favores arbitrales al Madrid, y lo peor que pasó fue que a Ramos se le cayó la copa del autobús. El Barcelona no atacó al Madrid ni al árbitro, y aceptó la derrota.

De todo esto parece desprenderse que el Madrid a nivel institucional y su entorno mediático, no ha sabido perder con elegancia; cosa que sí hizo el Barça tras perder la Copa. Da la impresión de que una parte del madridismo está cada vez más furiosa por las victorias del Barcelona, y recurre a cualquier arma con tal de desestabilizar o dañar la imagen del rival. La visión de que el fin justifica los medios.

La realidad es que en la serie de 4 derbies entre Barça y Madrid, el Barça ha demostrado que es mejor equipo y juega mejor al fútbol (especialmente si se juega de tú a tú), y sólo Undiano y Casillas han salvado al Madrid con unas cuantas paradas para el recuerdo. Ayer, en la vuelta de la Champions, volvió a ocurrir con al menos dos paradas fantásticas en la primera parte.

Y en el otro partido de la temporada, el resultado lo dice todo: 5-0.

En definitiva, en el terreno del debate y las declaraciones gana el Madrid, porque su maquinaria mediática es mucho mayor. Sólo así se explica todo el lío (casi un conflicto nacional) con la expulsión de Pepe, o el debate de hoy con el "gol anulado" a Higuaín. Los mismos que dicen esto no abrieron la boca tras la final de Copa o tras las semifinales ante el Sevilla. O cuando el año pasado un árbitro robó la final en el Bernabeu al Barça en Milán, ante el Inter de Mourinho. Para el madridismo y para Mou aquello fue un gran triunfo ante el Barça, sin recordar el lamentable arbitraje para el Barça en aquel 3-1. ¿Amnesia selectiva?.

Al final, tras tanta palabrería, propaganda, y ruido mediático, en lo que importa, esto es, el juego, el fútbol...ahí gana el Barça, con total justicia y merecimiento. Por mucho que les pese a algunos. Y esto quiere decir que gana el fútbol, gana el deporte. Seguramente por eso la Copa del Rey saltó del autobús del Madrid. No era un buen sitio para estar.

Las malas maneras y la antideportividad de Mourinho han sido vencidas por el Barça, el mejor equipo, el más bonito y aseado. El rey de Europa, incluso aunque pierda la final contra el Manchester. Un equipo para recordar.

jueves, 28 de abril de 2011

Mourinho al desnudo

27 de abril.
Semifinales de Champions League.
Madrid 0-Barcelona 2

La estrategia de Mourinho, que a muchos les sigue pareciendo acertada y legítima, quedó al descubierto en el Bernabeu de una vez por todas. Por muchos debates sobre si la expulsión de Pepe fue justa (que lo fue), a pesar del intolerable ataque institucional de Mourinho al F.C.Barcelona en la rueda de prensa posterior al partido...a pesar de cualquier forofismo...la jornada de ayer pone en evidencia la estrategia ultradefensiva de Mourinho, y muestra una cosa impepinable: no se puede llegar a una final de Champions negándose a jugar al fútbol.

El partido de ayer fue un calco del partido de Liga de hace 11 días: un Madrid ultradefensivo en su propio estadio (menos del 30% de posesión otra vez), agazapado todo el partido en su propio campo y defendiendo como un equipo pequeño. El Barça, sin necesidad apremiante de arriesgar, contralaba el balón y maduraba el partido, esperando el momento, cauteloso con el peligro del Madrid al contraataque y sabiendo que hay un partido de vuelta.

El Madrid sabía que no podía emplearse con tanta dureza como en la final de la Copa del Rey. Primero, porque era improbable que un árbitro consintiese tanta violencia. Pero también porque hay un partido de vuelta en Barcelona, y el Madrid tenía a 4 jugadores a falta de una tarjeta para perderse un partido. Por ello, el Madrid no pudo jugar tan al límite como en Mestalla. Y por eso el partido resultó apacible para el Barça. El Madrid, en todo el partido, sólo creó una ocasión de peligro con un tiro lejano de Cristiano Ronaldo.

El Barça tampoco llegaba con demasiada claridad, aunque en la primera parte tuvo dos ocasiones muy claras, en un disparo de Villa con la zurda que rozó el palo de Casillas, y luego en una clarísima ocasión de Xavi tras un gran pase filtrado por Messi, que el cerebro blaugrana no definió bien ante Iker, que hizo una buena parada.

Así fue el partido, el Barça controlando el balón, cómodo, arriesgando poco y creando algunas (pocas) ocasiones de peligro. Y el Madrid esperando su momento...que nunca llegó. Una vez más, Mourinho dejó en el banquillo a Benzemá, Adebayor, Kaká e Higuaín. 4 delanteros que suman unos 120 millones de euros en fichajes, en el banquillo. En el campo, jugadores de clase mundial como Cristiano ROnaldo o el genial Ozil, desfondados al estar obligados a correr o presionar, y no tocar apenas balón. Para ratificar su táctica, en el descanso Mourinho sustituyó a su jugador de más calidad, Ozil, por Adebayor. La premisa estaba clara, igual que en los partidos anteriores: pelotazos arriba a la cabeza de Adebayor, para imponerse por arriba. Pero ni aún así resultó, porque la presencia de Puyol le dio mucho más empaque a la defensa del Barça.

La expulsión de Pepe, totalmente justa y lógica, cambió poco el partido en el sentido de que el Madrid siguió metido atrás y el Barça siguió con el guión. Eso sí, con uno más el Barça se vio más cómodo y cobró ventaja. Los dos goles llegaron, sin embargo, en 2 jugadas en las que el Barça atacó en clara inferioridad: el primer gol es un ataque de 2 (Afellay y Messi) contra 4, y el segundo gol, una obra de arte de Messi, es un eslalon por el centro en el que el crack argentino se enfrenta él solo a 5 defensas blancos. En vez de excusas victimistas, este gol lo que merece es la admiración y el aplauso.

En los próximos días el ambiente seguirá caldeado. Las declaraciones de Mourinho tras la rueda de prensa posterior al partido son sencillamente intolerables. Nunca un entrenador de un equipo de fúbol había faltado al respeto, atacado la imagen y la institución de un club rival con tan mala fe como lo hizo ayer el portugués. Además de criticable, esta actitud debería ser sancionada. En todo caso, no es nada nuevo: Mourinho siempre se ha quejado, cuando estaba en el Chelsea, luego en el Inter, y ahora en grado máximo en el Madrid, equipo en el que lleva toda una temporada despotricando.

Pero las declaraciones de ayer denotan varias cosas: para empezar una total falta de autocrítica y un cinismo absoluto. Mou dice que iba a meter a Kaká por Lass para atacar más antes de la expulsión de Pepe, pero no dice nada de su cambio de Adebayor por Ozil. Por otra parte, admite sin tapujos que quería un 0-0. Muy triste para este Real Madrid de plantilla multimillonaria, muy pobre para un equipo que quiere estar en la final de la Champions League. Pero ante todo muy triste para el espectáculo, para el fútbol, para los espectadores: y esto simplemente porque Mourinho así lo planeó (igual que en la temporada pasada con el Inter), por pensar que, a pesar de tener un equipazo, la única manera que tiene de ganar al Barça es defender con el cuchillo en la boca y destruir su juego. Error: el Madrid tiene equipo de sobra para jugar de tú a tú al Barça. El problema es que Mou es un cobarde, y no tiene conocimientos suficientes para jugar al ataque contra el equipo de Guardiola.

En cuanto a la expulsión de Pepe, se da por hecho que fue injusta...cuando las imágenes muestran claramente una entrada violenta que ni toca el balón ni lo pretende. Tal vez Mou pensase que podía jugar con fuego toda la vida mediante entradas violentas, sin ser penalizado por ello. Un error. Pepe se libró en Liga y en Copa gracias a arbitrajes muy permisivos. Ayer, simplemente, un árbitro aplicó el reglamento correctamente. A Mourinho le da igual: ya tiene su coartada para justificar su derrota. Lo de menos será si su planteamiento fue cobarde y raquítico, si su equipo intentó a jugar al fútbol o hizo un mínimo para ganar el partido. De lo que Mou (y otros muchos que avalan su discurso) hablará es del supuesto "poder" del Barcelona, de lo injusto que es el mundo, y de que una expulsión justa fue el único motivo que explica la derrota del Madrid. Como si él no tuviese ninguna responsabilidad. Como si la final de Copa no lo hubiese ganado gracias a un árbitro que consintió un festival de patadas, codazos y placajes.

En definitiva, la estrategia de Mourinho no era sostenible en 4 partidos, y sus quejas no hacen otra cosa que evidenciar su falta de argumentos futbolísticos. No es posible mantener un engaño a la larga. Mourinho quedó ayer, definitivamente, al desnudo.

miércoles, 6 de abril de 2011

Justicia Divina

Jornada 30
3 de Abril de 2011

Hay momentos en la vida en que se hace justicia. Justicia, un principio universal, algo que, cuando ocurre (y en este planeta es mucho menos frecuente de lo deseable), es poderoso e imborrable, una catarsis que perdura en el recuerdo.

Esto es lo que pasó en el Santiago Bernabeu el pasado sábado 2 de abril, con la derrota del Madrid ante el Sporting de Gijón. No sólo una derrota clave por poner la Liga en bandeja al Barcelona (oportunidad que aprovechó imponiéndose en su visita al Villarreal), sino porque Mourinho llevaba un impresionante registro de partidos sin perder como local en Liga (nada menos que unos 9 años).

Si alguien debía poner fin a semejante racha, con el permiso del Barça de Guardiola que jugará en el Bernabeu dentro de 10 días y era la principal amenaza para el mencionado récord, era el equipo de Gijón. Preciado fue objeto de unas inadmisibles declaraciones por parte de Mourinho en la primera vuelta, momento en el que el portugués se quejó de que el entrenador del equipo asturiano había regalado los 3 puntos en su visita al Camp Nou alineando a varios suplentes. Las impresentables declaraciones del portugués en su eterna crítica contra el Barça (a parte de la evidente falta de respeto a un colega de profesión, y a los futbolistas "suplentes" aludidos, suponen una calumnia en toda regla) fueron recibidas con rechazo por Preciado, que ni corto ni perezoso a su estilo también cargó contra Mourinho, excediéndose también en las formas. El episodio tuvo su continuación en la visita del equipo blanco a Gijón, en la que el ambiente hostil de la afición asturiana fue, como es lógico, tremendo. Un ambiente antimadridista que no es nueva en la región norteña, por otra parte, como indica el origen del cántico "Así, así, así gana el Madrid", surgido en otro duelo Sporting-Madrid hace 30 años. Pero, en definitiva, una recepción hostil ganada a pulso por las malas formas de Mourinho.

Tras aquel episodio, el partido de la jornada 30 tenía morbo. Porque Preciado podía llevar a cabo una venganza deportiva en toda regla, y prácticamente dejar sin título de Liga al Madrid. Aunque era casi impensable que esto pudiera pasar, ocurrió. Las importantes bajas del Madrid (Ronaldo, Alonso, Benzema y Marcelo) dejaron al Madrid sin recursos, y la táctica de Mourinho (con Lass y Khedira de mediocentros fijos) hizo el resto. El Madrid patinó con estruendo, en un pésimo partido, y la Liga se escapó del Bernabeu, si es que alguna vez había estado realmente cerca.

Preciado se vengó así por medios deportivos, la mejor manera de responder contra las malas formas y el ruido mediático.

El episodio acabó con un gesto para la galería de Mourinho: el portugués fue al vestuario del Sporting de Gijón, a felicitar al rival por su victoria, y parece ser que dio la mano a los jugadores uno por uno. Bajo el gesto de caballerosidad no se esconde sólo un buen perdedor o un caballero, sino un auténtico estratega que quiere apagar el posible ruido o escarnio ante la venganza de Preciado (empezando por algún posible comentario o guiño del entrenador del Gijón en la posterior rueda de prensa, que podía haber dado mucho combustible para las llamas del debate en la calle).

Por eso, aunque Mourinho sea un zorro muy listo y se preocupase de quitar trascendencia al hecho, no se debe pasar por alto la catarsis de la venganza de Preciado. Hubo justicia, sí. Justicia divina.

martes, 22 de febrero de 2011

El inolvidable gol de Aranzubía

La jornada 24 de la Liga Española de Fútbol nos dejó uno de los momentos más bonitos en mucho tiempo en el fútbol español: el gol de Aranzubía, el portero del Deportivo.

Más allá de la épica de que un portero marque un gol (muchos tenemos en la retina el conocido anuncio de una marca de refrescos con un portero marcando un gol), de que fuese el primer gol de un portero en la historia de la Liga, o de la importancia del mismo (Almería y Deportivo son rivales directos en la lucha por el descenso), lo más bonito de la escena del gol es la alegría colectiva compartida por todos los compañeros del portero riojano, y la genuina alegría expresada por el propio Aranzubía, mirando al cielo y doblándose sostenido por aquéllos.

Un momento especial, precioso, que refleja perfectamente una parte fundamental de este deporte, el fútbol, que encierra tantas bajezas, intereses y malas pasiones, pero que sigue representando valores universales importantísimos, como el compañerismo, el trabajo en equipo, la humildad y la amistad. La pertenencia a un grupo, y la persecución de logros conjuntos y todo el trabajo necesario para ello. Las caras de Lopo, Manuel Pablo y compañía corriendo tras Aranzubía en su celebración, agarrándolo, abrazándolo y alegrándose por él tanto como por el empate, al igual que la actitud del propio portero (buscando a sus compañeros para la celebración, y abandonándose a la alegría en sus brazos) muestran estos valores. Compañeros que pelean juntos a diario por mejorar, en un año difícil para el Deportivo en el que la permanencia va a estar más cara que nunca, con un equipo sin las grandes estrellas y el glamour de hace unos años. Pero una piña de profesionales y amigos que supieron disfrutar de un momentazo inolvidable, en el medio de una temporada llena de agonías.

El fútbol nos deja escenas bellísimas como la mencionada de vez en cuando. Ojalá se multipliquen más y sustituyan a las que no queremos ver u oir, las cuales a día de hoy son predominantes con mucha diferencia, para tristeza de los verdaderos amantes de este bello deporte.

lunes, 21 de febrero de 2011

Está clarísimo, hay liga

Jornada 24
20/02/2011

En un momento que muchos culés firmarían hace meses (5 puntos de ventaja sobre el Madrid a falta de 14 jornadas), y con un Barça a un gran nivel incluso en sus tropiezos (sólo la falta de acierto y algún error arbitral impidieron su victoria contra Gijón y Arsenal), existe la sensación de que la Liga está muy abierta.

En esta jornada, con el Madrid reservándose para el Lyon y pasando el trámite para vencer al Levante, el Barça tuvo que emplearse a fondo para vencer al Athletic en el Camp Nou. Aunque mostró un gran juego y algunas de sus estrellas mostraron lo mejor de su repertorio (Messi, Villa, Alves, Iniesta), la realidad es que la angustia recorrió los corazones de todos los culés en la noche del domingo, tras el empate de Iraola de penalty. Es una historia muy conocida por la 'gent' blaugrana: jugar bien, ser claramente superior, y perder. Así se perdió una Liga contra el Madrid hace sólo 4 años, la última liga de Capello que para el barcelonismo es algo imperdonable, y para el madridismo motivo de diversión, una especie de venganza por las ligas ganadas por Cruyff en Tenerife.

El caso es que el Madrid no afloja, y el Barça está teniendo algunos problemas: la baja de Puyol ha puesto de manifiesto lo imprescindible que es el capitán catalán, y la defensa es más vulnerable sin él porque aunque Abidal sea el hombre más en forma del Barça y está jugando excelentemente de central, el nivel de la defensa baja con Maxwell, jugador más valioso para la combinación y el ataque que para dar seguridad defensiva. Messi, recuperado ante el Bilbao, llevaba algunas jornadas muy gris, muy perdido en Gijón y parecido en el Emirates Stadium, cosa que el equipo ha acusó y mucho en ambos partidos. A esto se suma que Valdés y Xavi se han lesionado, peligra su presencia en la vuelta contra el Arsenal, y se perderán dos partidos importantísimos a domicilio, en Mallorca y Valencia, el segundo un partido que se adivina extremadamente complicado, también debido a la cercanía del partido con la vuelta de los octavos de Champions.

Aunque el Barça es muy fiable y lo ha demostrado incluso en los últimos resultados negativos, es cierto que el Madrid a 5 puntos es peligrosísimo, y el Barça encara dentro de una semana los partidos más complicados de la temporada (visitas a Valencia, Sevilla, Villarreal y Madrid) con algunas bajas importantes y con una distancia que no es muy amplia, y el Madrid afrontará esos compromismos más tarde. Por ello, el Barça es el que más fácilmente puede pinchar antes del Clásico en el Bernabeu, partido que será un año más clave para el devenir de la Liga. Esta cuestión de calendario, que puede parecer nimia sobre el papel, puede volverse fundamental en la práctica debido a su influencia en la psicología de equipos, aficiones y prensa. Igual que en la liga ganada por Capello. Si el Madrid saliese líder del clásico, afrontaría las visitas a Valencia, Sevilla y Villarreal con la moral por las nubes. El peligro es claro. El Barça no puede despistarse. Está clarísimo, hay liga.

lunes, 31 de enero de 2011

Media liga para el Barça...pero queda la otra media

Jornada 21
30/01/2011

Tras una vuelta y dos partidos de esta Liga, el Barcelona ya es el claro favorito incluso para la afición del Madrid (el 85% de los lectores del Marca así lo afirman, así como la mayoría de periodistas deportivos afines al Madrid). 7 puntos de diferencia es una distancia importante, teniendo en cuenta que con la diferencia de goles serían 8 y sobre todo considerando el gran nivel al que está el Barcelona. Sin embargo, queda mucha liga (17 jornadas, 51 puntos en juego) y ésta para nada está decidida: ya se han visto cosas parecidas, como la remontada del Madrid de Capello al Barça de Reikjard. Es cierto que el Barça es el que ganará o perderá la Liga (como aquel Barça de Ronaldinho, Etoo y Deco), pero los de Guardiola no deberían confiarse: cualquier tropiezo será aprovechado al máximo por el equipo blanco.

La jornada era peliaguda para los dos grandes. Mientras el Barça visitaba al Hércules, el único equipo que le ha ganado en Liga este año, el Madrid visitaba Pamplona, un campo siempre exigente y difícil. Una jornada peligrosa e importante. Ante este marco, el Barça respondió como de costumbre, de fábula, y el Madrid encalló en el Sadar.

El equipo de Guardiola fue claramente superior al Hércules, y cuando Pedrito metió el primer gol, el marcador ya podía ser tranquilamente favorable a los azulgrana y con holgura. El once de Guardiola planteó un partido muy serio, fuerte atrás (destacando el gran momento de forma de Abidal, que tanto de lateral como de central impone su tremenda autoridad, aporta tranquilidad y rapidez, y no comete fallos) y desequilibrante arriba. Iniesta sigue gustándose, Xavi sigue iluminando el juego (gran asistencia a Pedro en el primer gol) y los delanteros, con el apoyo de Alves, siguen volviendo locas a las defensas rivales. Por si fuese poco, Messi volvió a marcar (por partida doble). Así las cosas, el Hércules no fue rival para el mejor Barcelona de la historia.

El Madrid, sin embargo, tuvo muchos problemas en Pamplona. La ausencia de Xavi Alonso en el once inicial evidenció que el medio vasco es absolutamente imprescindible en este equipo, un futbolista inmenso, pero sin recambio. Por si fuera poco, Mourinho reemplazó a Alonso por un medio defensivo como Lass, tirando a la basura otros recambios más naturales como Granero o León. Así, con un centro del campo sin ningún talento (Lass y Khedira), Mou comenzó a labrar uno de sus mayores fiascos con el Madrid. Un fiasco contra el que no ha tenido excusas. La entrada de Alonso (junto a Kaká y Adebayor, el último fichaje merengue) en la segunda mitad no llegó a tiempo de remediar la derrota de su equipo. Aunque el Madrid tuvo algunas ocasiones, no hizo méritos para ganar un partido que el Osasuna peleó muy bien. Un empate habría sido lo más justo, pero la fe de los locales se impuso. Lo que está claro es que el Madrid va justo de fuerzas y de juego, y que además de los 7 puntos al equipo de Mourinho le separa un mundo del de Guardiola.

Con el juego y estado de ánimo actuales en los dos grandes, el Barcelona tendría la Liga en el zurrón. Sin embargo, el fútbol es muchas veces imprevisible, y el estado psicológico puede cambiar si el Barça pincha...y será muy difícil que no lo haga en los partidos que faltan: El Barça visitará a partir de principios de marzo durante 4 jornadas consecutivas los campos de sus 4 mayores rivales: Valencia, Sevilla, Villarreal y Madrid. Es decir, si el Barça tropieza en alguno de estos partidos (cosa bastante razonable) el clásico podría llegar tremendamente igualado y con el factor psicológico totalmente a favor del Madrid, que eso sí, además de esas 3 visitas, también tendrá que visitar Cornellá, el Calderón y San Mamés.

Con la diferencia de puntos actual y el calendario que queda, si el Madrid ganase este campeonato sería un logro épico. Pero hay que tener en cuenta los momentos, y el "timing" puede favorecer al Madrid si tiene un poco de fortuna: el Barça es el que antes se enfrentará a los rivales más complicados. Si el Madrid salva los próximos escollos (como el Espanyol en dos semanas) y consigue recortar distancias antes del clásico, puede tener su oportunidad. Además, la final de Copa se jugará en plena recta final de la Liga, cuando el Madrid llega a sus peores visitas...un triunfo contra el Barça en Liga y en la final de Copa ante el equipo de Guardiola podría empujar al Madrid hacia el triunfo final.

Aunque lo tiene todo a favor, el Barça no debería confiarse...ni mucho menos. Los 7 puntos de ventaja que tiene ahora mismo no los tendrá, casi con total seguridad, cuando visite el Bernabeu. Todavía pueden pasar muchas cosas.

miércoles, 26 de enero de 2011

El Barça también arrasa en moral

23/01/2011
Jornada 20

El Barça no para. El equipo de Guardiola se impuso en la jornada 20 por 3-0 al Racing de Santander. Un triunfo como los acostumbrados por la escuadra blaugrana: con un gusto exquisito, buen juego, detalles técnicos de enorme nivel y goles de elaboración y estética perfectas. Aunque Villa no marcó y Messi lo hizo de penalty, los dos siguen demostrando su gran nivel de forma. Pedrito marcó otra vez demostrando que es posiblemente el hombre más en forma del Barça, y también lo hizo Andrés Iniesta: su séptimo gol en Liga, máximo registro personal en su carrera, que muestra que este año está asumiendo definitivamente unos galones que sólo las lesiones le han discutido en años anteriores.

La moral en el Camp Nou está por las nubes. Hace ya al menos dos meses que el equipo parece una máquina perfecta, que juega de memoria y que no cede ante nadie. El 5-0 al Madrid fue la confirmación de ese estado de gracia, y en Liga el equipo lleva no se sabe cuántos partidos seguidos contando victorias. Incluidas las 10 visitas de la primera vuelta. Un registro espectacular. Lo mismo pasa con la cifra de goles: si en la segunda vuelta mantiene el ritmo actual, el Barça está en condiciones de superar el récord de goles del Madrid de Hugo Sánchez. El único record relevante que le falta por superar al equipo de Pep.

Con la incorporación de Villa en el engranaje, el equipo ha encontrado la excelencia. El asturiano mezcla fenomenalmente con Messi, Pedrito y los medios, y ha asumido a la perfección su papel en el equipo.

Messi, por su parte, lleva unos registros espectaculares: 19 goles -2 de penalty- y 14 asistencias. Ni siquiera Cristiano Ronaldo puede competir con estas cifras: lleva 22 goles -5 de penalty- y 5 asistencias).

Asimismo, el resto de la maquinaria funciona a la perfección: Iniesta tiene un papel más importante que nunca e irradia felicidad en el campo. Xavi funciona como siempre, un lujo. Alves está que se sale y es un gran generador de juego. Busquets parece que sigue yendo a más, y no tiene techo. Abidal y Puyol viven una segunda juventud. Y Piqué es Piqué. Por otra parte, los secundarios como Keyta, Mascherano o Maxwell no desentonan, y lo único que se echa de menos es un papel un poco más relevante de Bojan.

Así las cosas, el barcelonismo irradia confianza y tranquilidad, un ambiente inusual en el mundo culé, tradicionalmente instalado en la desconfianza, el pesimismo y el victimismo relacionado con el pasado y las afrentas históricas.

En el lado contrario, la situación es la inversa. El madridismo lleva varios años siendo un actor secundario en Europa, y al rebufo del Barça en España. Los últimos dos títulos de Liga del Madrid se debieron más a desajustes en el Barça que a méritos propios. Y futbolísticamente y por títulos, la superioridad del Barça es evidente desde la novena Copa de Europa de los blancos, en 2002 (hace 9 años).

Esto se traduce en que la afición merengue y los medios de comunicación afines se han instalado en el victimismo y en una batalla dialéctica barriobajera de modo permanente. Como no pueden ganar en el campo, lo intentan desde los periódicos y la televisión. Sin embargo ni aún así pueden ante el apabullante dominio blaugrana. Pero insisten en su estrategia. Ahí está toda la ridícula pantomima del "Villarato", amplificada por casi todas las cadenas de TV, y asumida como cierta por buena parte de la afición madridista. Ahí está el episodio de Cristiano Ronaldo con Mtilinga, que la prensa acabó convirtiendo en un absurdo y vergonzoso ataque a Messi. O la permanente defensa a las ofensas y salidas de tono de Mourinho...con los consiguientes roces institucionales (como el del Sporting de Gijón). O por supuesto, las quejas arbitrales que el portugués hace cada semana, con una estrategia de justificación de una posible derrota a final de liga.

Igualmente, a nivel institucional el Madrid atraviesa horas bajas. Las peleas y tensiones entre Florentino, Valdano y Mourinho desestabilizan y perjudican la imagen del club, que por otra parte lleva tiempo lejos de su mejor momento: fichajes estratosféricos, polémicas con diversos clubes europeos, escándalos en la directiva (Calderón), etc.

El equipo va bien, porque vence y tiene excelentes futbolistas. Sin embargo hay cosas inexplicables que denotan desajustes y la ausencia de un proyecto serio: como el fichaje de Benzema por 35 millones, luego convertido en un jugador del montón. El fichaje de Carvalho cortando la progresión del magnífico Albiol. O la proliferación de medios de baja calidad como Gago, los Diarra, etc. La lesión de Higuaín ha supuesto, además de un golpe deportivo, una convulsión institucional con las exigencias de Mourinho, las nuevas tensiones con Florentino y Valdano y las dudas y presión aumentadas sobre Benzema, que ni siendo el único 9 actual consigue sentirse importante y valorado.

El Mundial, logrado con 7 futbolistas del Barcelona en el equipo ideal (Puyol, Piqué, Xavi, Iniesta, Busquets, Pedrito y Villa), 6 de ellos canteranos, y la última ceremonia del Balón de Oro con Messi, Iniesta y Xavi de finalistas, han sido el colofón que supone un reconocimiento eterno al Barcelona y su cantera, al modelo futbolístico del equipo catalán, y a la hegemonía del equipo de Guardiola en el fútbol mundial en los últimos años. Un golpe muy duro para la autoestima merengue. Y un orgullo eterno para la afición culé.

Esto quita el sueño a Florentino y a la afición merengue. Parece que ni con miles de millones en fichajes se pueda combatir el modelo Barça, sus éxitos y su reconocimiento, admiración y simpatía en todo el mundo. Algunos ya no saben que hacer ante la frustración que sienten.

Pues sí, en el madridismo, donde antes había sensaciones de calma y superioridad, ahora hay zozobra, ansiedad y un claro sentimiento de inferioridad. Y en el barcelonismo, la tendencia ha sido exactamente la inversa: ahora hay calma (porque el equipo funciona como un reloj suizo) un sentimiento de tranquilidad histórica (porque el equipo ocupa por fin sin duscusión un lugar entre los mejores en la historia del fútbol), y sobre todo la certeza de que no hay un equipo en el mundo que llegue al nivel del Barça. El equipo de Guardiola sabe que es el mejor. Además de ser líder en la clasificación y el juego, el Barça también arrasa en moral.

miércoles, 5 de enero de 2011

2010, el año de Andresito



Se fue el 2010, el año de España, del Mundial, del entrañable y sabio Vicente Del Bosque y de sus 23 elegidos para la gloria, de "Tarzán" Puyol volando sobre las torres alemanas para cabecear a gol en la semifinal, de las inolvidables lágrimas de Iker Casillas, héroe ante Cardoso y Robben...pero sobre todo, se fue el año de Andrés Iniesta. Andresito, no para los amigos, sino para todos.



Si España fue la reina del Mundial, a nivel de clubes el Barcelona ha sido, como en 2008 y 2009, el gran dominador del fútbol mundial. A las inolvidables 6 Copas de 2009, le siguieron algunas más en 2010: la más importante, una merecida Liga (la número 20 para el club culé) que fue muy bien competida por el Madrid de Pellegrini, el cual sumó un carro de puntos pero aún así no pudo con el Barça. El equipo catalán demostró ser superior tanto en el juego y cifras a lo largo de la temporada, como en los enfrentamientos individuales, en los que fue superior al Madrid (especialmente en el del Bernabeu).

El claro dominio del Barcelona en 2010 no pudo ser culminado con la cuarta Copa de Europa, aunque quedó claro que ningún equipo de Europa le tosía en juego. Sólo el Inter de Mourinho, en semifinales, logró privar a los de Guardiola de la reedición del título. Con un equipo inferior al Barça y, sobre todo, con un juego muy rácano y destructivo, el Inter consiguió doblegar a los blaugrana, apoyándose sobre todo en un partido de ida (3-1) en el que el árbitro regaló la eliminatoria al equipo italiano. La calidad de los Milito, Etoo, Sneijder o Maicon (casi nada) hizo el resto, y el Barça salió trasquilado de San Siro, con un castigo excesivo. La vuelta en el Camp Nou fue una lucha contra la muralla confeccionada por Mourinho, y el Barcelona consiguió ganar (1-0), quedándose a las puertas de su cuarta Copa de Europa, que habría sido legendaria al disputarse la final en el Bernabeu. Mourinho, que ya sonaba como entrenador del Madrid, se ganó su nuevo puesto con este favor eterno al madridismo. E igualmente, el odio eterno de la afición culé, ganado a pulso por otra parte a base de declaraciones y gestos ofensivos.

El 2010 también fue el año de la lucha entre los dos futbolistas dominantes en el fútbol actual: Messi y Cristiano Ronaldo. Aunque la lucha a nivel estadístico (número de goles) fue feroz en la Liga, la realidad es que a nivel futbolístico Leo es muy superior. No es que Cristiano no sea un fenómeno, que lo es. Es que La Pulga es de otra galaxia. Inalcanzable para cualquiera. Posiblemente el mejor futbolista de la historia.

Pero como decíamos, el año 2010 ha sido el año de Iniesta. El adorable manchego, futbolista de clase inigualable actualmente, vivió hasta el éxtasis en Sudáfrica un año muy difícil. A sus permanentes lesiones musculares, que le fueron lastrando toda la temporada, se unió la muerte de su querido amigo Dani Jarque. Así, Andresito vivió momentos realmente difíciles a lo largo de la temporada, también con un importante bajón en su juego al recuperarse debido a una mezcla de motivos: físicos, anímicos y de pérdida de confianza. Llegó a tocar fondo en primavera, con una nueva lesión muscular que hacía peligrar su presencia en el Mundial. Su moral entonces se desmoronó, estaba desesperado. Los suyos le animaron, y el equipo técnico y médico del Barça, con el fisioterapeuta Emili Ricart al frente, le mimó y cuidó para buscar su recuperación tanto física como anímica. Cuando finalmente Iniesta (no sin ciertas dudas por parte de Del Bosque y su equipo) fue convocado para el Mundial, Emili Ricart le dio un vídeo para que el manchego lo viese cada día durante la concentración y durante el Mundial. Un vídeo que mostraba a grandes deportistas (Nadal, Alonso, Federer, Estiarte, etc) pasando por momentos difíciles y finalmente superándolos. Andresito vio el vídeo cada noche durante la concentración y durante el Mundial. La última vez, la noche anterior al partido contra Holanda. Antes de este último visionado, Iniesta había tenido una sesión con el fisioterapeuta de la selección, Raúl Martínez. Éste fue otro apoyo clave para Iniesta en la concentración con la Selección, y una gran ayuda para su recuperación anímica, un amigo y un confidente. Y también, otro motivador. El fisio declaró que en esa última sesión antes de la final se dio cuenta de que "todo estaba su sitio" en el cuerpo de Iniesta, aunque no se lo dijo al futbolista. El manchego estaba a punto, perfecto, justo en el momento idóneo.

En la final, Andrés Iniesta fue el mejor jugador de España. En el tramo final de los 90 minutos reglamentarios y durante toda la prórroga, se veía que era el dominador del partido, el que desequilibraba. Se intuía perfectamente que él era el que inclinaría la balanza. Ya fue así en muchos de los partidos anteriores, desde el choque contra Chile en el partido previo a octavos, en el que marcó un gol culminando en una jugada que él mismo condujo de manera brillante. O con su jugada y pase (pasando por Xavi) para el gol de Villa ante Portugal. O en su enorme jugada contra Paraguay que acaba con el gol interminable gol de los postes de Pedro y Villa. En la final fue una cuestión de insistencia pero el manchego picaba, picaba y picaba, jugaba y combinaba, era el Zidane de España. Un jugador por encima de los otros 21 en el campo. Así, regaló un gol a Fábregas con un pase mágico, que el del Arsenal no atinó a culminar. Y forzó la expulsión de Heitinga en una jugada de Playstation. Y como era cuestión de tiempo, su momento llegó: un balón de Fábregas le llegó tras una jugada colectiva en la que él mismo había dado un taconazo de lujo a Navas en el centro del campo, ayudando a acelerar la jugada. Entonces llegó el balón de Cesc, lo controló, y como cuenta el propio Iniesta, "el tiempo se paró" mientras él esperaba a que subiese tras el bote. "Pude escuchar el silencio". El momento de su vida.




Uno de los mayores momentos que nadie haya vivido en la historia. Y le pegó con toda su alma. "Sabía que sería gol". Y lo fue. 'El gol de todos', como ha dicho el adorable Fernando Torres. Entonces Andresito se convirtió en leyenda, pasó a los libros de historia gracias a ese instante en el que el mundo se paró. El sencillo chico de Fuentealbilla, de familia humilde, que tantas veces lloró en La Masía para convertirse en futbolista estando lejos de su gente...todo una vida de esfuerzo obtuvo su mayor recompensa. Y ¿cómo celebrarlo? Acordándose de su amigo, Dani Jarque. Y recordándoselo al mundo. Los dos quedarán juntos en la memoria colectiva para siempre. Y eso le gusta a Iniesta.

Posiblemente lo que mejor describe a Iniesta es la reacción de la gente ante el pequeño manchego. En esta temporada, en todos los campos de Primera División se le ha aplaudido como a un jugador del propio equipo, lo que da muestra del cariño y la admiración que todos comparten por él. Palabras mayores para la ovación en el campo del Espanyol (equipo máximo rival del Barça y que le ha dado a Iniesta una condecoración por su gesto en la final). O las tremendas muestras de cariño que recibió en Argentina semanas después del Mundial, cuando España fue al país andino a jugar un amistoso. Más allá de esto, a su gente más cercana se le cae la baba al hablar de él. Sin entrar en sus familiares, que nunca son objetivos...ahí están los elogios permanentes de los rivales, de Guardiola, de Xavi y tantos otros compañeros. O las reacciones de sus médicos: como el fisio del Barça, Emili, que le había dado el vídeo, y se emociona hasta las lágrimas al hablar de cómo es Andrés, de lo buena persona que es. O el fisio de la selección, Raúl Martínez, que también se emociona al contar que, cuando llegó el gol de la final, como él no lo pudo ver preguntó a alguien "¡¿quién ha marcado?!". La respuesta fue "¡Andresito!". Cómo se debió sentir el bueno de Raúl.

Por el difícil año que pasó Iniesta y por lo que supone marcar el gol que da un Mundial casi en el último minuto de la prórroga...es estremecedor pensar en lo que pudo sentir en el momento del gol y la carrera posterior. Y cuando el árbitro pitó el final del partido. Debió ser un momento de felicidad máxima, pero también una sensación de que todo cuadra, de un círculo que se cierra. La plenitud más grande que se pueda sentir. Seguramente por eso Andresito dice que "ser feliz como persona es más importante que cualquier título que se pueda ganar". Y por eso, cuando dentro de unos días le den el Balón de Oro, al chico de Fuentealbilla, al futbolista más querido de España junto con Iker Casillas, no le importará demasiado. Al lado de todo lo demás, ganar el Balón de Oro es poca cosa.