miércoles, 5 de enero de 2011

2010, el año de Andresito



Se fue el 2010, el año de España, del Mundial, del entrañable y sabio Vicente Del Bosque y de sus 23 elegidos para la gloria, de "Tarzán" Puyol volando sobre las torres alemanas para cabecear a gol en la semifinal, de las inolvidables lágrimas de Iker Casillas, héroe ante Cardoso y Robben...pero sobre todo, se fue el año de Andrés Iniesta. Andresito, no para los amigos, sino para todos.



Si España fue la reina del Mundial, a nivel de clubes el Barcelona ha sido, como en 2008 y 2009, el gran dominador del fútbol mundial. A las inolvidables 6 Copas de 2009, le siguieron algunas más en 2010: la más importante, una merecida Liga (la número 20 para el club culé) que fue muy bien competida por el Madrid de Pellegrini, el cual sumó un carro de puntos pero aún así no pudo con el Barça. El equipo catalán demostró ser superior tanto en el juego y cifras a lo largo de la temporada, como en los enfrentamientos individuales, en los que fue superior al Madrid (especialmente en el del Bernabeu).

El claro dominio del Barcelona en 2010 no pudo ser culminado con la cuarta Copa de Europa, aunque quedó claro que ningún equipo de Europa le tosía en juego. Sólo el Inter de Mourinho, en semifinales, logró privar a los de Guardiola de la reedición del título. Con un equipo inferior al Barça y, sobre todo, con un juego muy rácano y destructivo, el Inter consiguió doblegar a los blaugrana, apoyándose sobre todo en un partido de ida (3-1) en el que el árbitro regaló la eliminatoria al equipo italiano. La calidad de los Milito, Etoo, Sneijder o Maicon (casi nada) hizo el resto, y el Barça salió trasquilado de San Siro, con un castigo excesivo. La vuelta en el Camp Nou fue una lucha contra la muralla confeccionada por Mourinho, y el Barcelona consiguió ganar (1-0), quedándose a las puertas de su cuarta Copa de Europa, que habría sido legendaria al disputarse la final en el Bernabeu. Mourinho, que ya sonaba como entrenador del Madrid, se ganó su nuevo puesto con este favor eterno al madridismo. E igualmente, el odio eterno de la afición culé, ganado a pulso por otra parte a base de declaraciones y gestos ofensivos.

El 2010 también fue el año de la lucha entre los dos futbolistas dominantes en el fútbol actual: Messi y Cristiano Ronaldo. Aunque la lucha a nivel estadístico (número de goles) fue feroz en la Liga, la realidad es que a nivel futbolístico Leo es muy superior. No es que Cristiano no sea un fenómeno, que lo es. Es que La Pulga es de otra galaxia. Inalcanzable para cualquiera. Posiblemente el mejor futbolista de la historia.

Pero como decíamos, el año 2010 ha sido el año de Iniesta. El adorable manchego, futbolista de clase inigualable actualmente, vivió hasta el éxtasis en Sudáfrica un año muy difícil. A sus permanentes lesiones musculares, que le fueron lastrando toda la temporada, se unió la muerte de su querido amigo Dani Jarque. Así, Andresito vivió momentos realmente difíciles a lo largo de la temporada, también con un importante bajón en su juego al recuperarse debido a una mezcla de motivos: físicos, anímicos y de pérdida de confianza. Llegó a tocar fondo en primavera, con una nueva lesión muscular que hacía peligrar su presencia en el Mundial. Su moral entonces se desmoronó, estaba desesperado. Los suyos le animaron, y el equipo técnico y médico del Barça, con el fisioterapeuta Emili Ricart al frente, le mimó y cuidó para buscar su recuperación tanto física como anímica. Cuando finalmente Iniesta (no sin ciertas dudas por parte de Del Bosque y su equipo) fue convocado para el Mundial, Emili Ricart le dio un vídeo para que el manchego lo viese cada día durante la concentración y durante el Mundial. Un vídeo que mostraba a grandes deportistas (Nadal, Alonso, Federer, Estiarte, etc) pasando por momentos difíciles y finalmente superándolos. Andresito vio el vídeo cada noche durante la concentración y durante el Mundial. La última vez, la noche anterior al partido contra Holanda. Antes de este último visionado, Iniesta había tenido una sesión con el fisioterapeuta de la selección, Raúl Martínez. Éste fue otro apoyo clave para Iniesta en la concentración con la Selección, y una gran ayuda para su recuperación anímica, un amigo y un confidente. Y también, otro motivador. El fisio declaró que en esa última sesión antes de la final se dio cuenta de que "todo estaba su sitio" en el cuerpo de Iniesta, aunque no se lo dijo al futbolista. El manchego estaba a punto, perfecto, justo en el momento idóneo.

En la final, Andrés Iniesta fue el mejor jugador de España. En el tramo final de los 90 minutos reglamentarios y durante toda la prórroga, se veía que era el dominador del partido, el que desequilibraba. Se intuía perfectamente que él era el que inclinaría la balanza. Ya fue así en muchos de los partidos anteriores, desde el choque contra Chile en el partido previo a octavos, en el que marcó un gol culminando en una jugada que él mismo condujo de manera brillante. O con su jugada y pase (pasando por Xavi) para el gol de Villa ante Portugal. O en su enorme jugada contra Paraguay que acaba con el gol interminable gol de los postes de Pedro y Villa. En la final fue una cuestión de insistencia pero el manchego picaba, picaba y picaba, jugaba y combinaba, era el Zidane de España. Un jugador por encima de los otros 21 en el campo. Así, regaló un gol a Fábregas con un pase mágico, que el del Arsenal no atinó a culminar. Y forzó la expulsión de Heitinga en una jugada de Playstation. Y como era cuestión de tiempo, su momento llegó: un balón de Fábregas le llegó tras una jugada colectiva en la que él mismo había dado un taconazo de lujo a Navas en el centro del campo, ayudando a acelerar la jugada. Entonces llegó el balón de Cesc, lo controló, y como cuenta el propio Iniesta, "el tiempo se paró" mientras él esperaba a que subiese tras el bote. "Pude escuchar el silencio". El momento de su vida.




Uno de los mayores momentos que nadie haya vivido en la historia. Y le pegó con toda su alma. "Sabía que sería gol". Y lo fue. 'El gol de todos', como ha dicho el adorable Fernando Torres. Entonces Andresito se convirtió en leyenda, pasó a los libros de historia gracias a ese instante en el que el mundo se paró. El sencillo chico de Fuentealbilla, de familia humilde, que tantas veces lloró en La Masía para convertirse en futbolista estando lejos de su gente...todo una vida de esfuerzo obtuvo su mayor recompensa. Y ¿cómo celebrarlo? Acordándose de su amigo, Dani Jarque. Y recordándoselo al mundo. Los dos quedarán juntos en la memoria colectiva para siempre. Y eso le gusta a Iniesta.

Posiblemente lo que mejor describe a Iniesta es la reacción de la gente ante el pequeño manchego. En esta temporada, en todos los campos de Primera División se le ha aplaudido como a un jugador del propio equipo, lo que da muestra del cariño y la admiración que todos comparten por él. Palabras mayores para la ovación en el campo del Espanyol (equipo máximo rival del Barça y que le ha dado a Iniesta una condecoración por su gesto en la final). O las tremendas muestras de cariño que recibió en Argentina semanas después del Mundial, cuando España fue al país andino a jugar un amistoso. Más allá de esto, a su gente más cercana se le cae la baba al hablar de él. Sin entrar en sus familiares, que nunca son objetivos...ahí están los elogios permanentes de los rivales, de Guardiola, de Xavi y tantos otros compañeros. O las reacciones de sus médicos: como el fisio del Barça, Emili, que le había dado el vídeo, y se emociona hasta las lágrimas al hablar de cómo es Andrés, de lo buena persona que es. O el fisio de la selección, Raúl Martínez, que también se emociona al contar que, cuando llegó el gol de la final, como él no lo pudo ver preguntó a alguien "¡¿quién ha marcado?!". La respuesta fue "¡Andresito!". Cómo se debió sentir el bueno de Raúl.

Por el difícil año que pasó Iniesta y por lo que supone marcar el gol que da un Mundial casi en el último minuto de la prórroga...es estremecedor pensar en lo que pudo sentir en el momento del gol y la carrera posterior. Y cuando el árbitro pitó el final del partido. Debió ser un momento de felicidad máxima, pero también una sensación de que todo cuadra, de un círculo que se cierra. La plenitud más grande que se pueda sentir. Seguramente por eso Andresito dice que "ser feliz como persona es más importante que cualquier título que se pueda ganar". Y por eso, cuando dentro de unos días le den el Balón de Oro, al chico de Fuentealbilla, al futbolista más querido de España junto con Iker Casillas, no le importará demasiado. Al lado de todo lo demás, ganar el Balón de Oro es poca cosa.


2 comentarios:

  1. Dios,tengo que ver ese video resumen...
    Me quedo con la escena de Iniesta cada noche repasando el video y con las frases "el tiempo se paró" y "pude sentir el silencio a medida que el balón subía"... Vi hace poco un resumen en la tele del mundial y menudas imágenes...el gol de Pedro, el de Puyol, el de Andresito.Grandes! A ver si alguien se anima a poner algo ;P

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  2. Muy muy grande Juanjo...el reportaje de El Informe Robinson es genial, y la verdad es que pone la piel de gallina. Me llamó mucho la atención la manera de hablar de Iniesta. Irradia felicidad y serenidad, en plan "he alcanzado lo máximo a lo que una persona puede llegar, y eso lo tendré toda la vida".

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