La jornada 24 de la Liga Española de Fútbol nos dejó uno de los momentos más bonitos en mucho tiempo en el fútbol español: el gol de Aranzubía, el portero del Deportivo.
Más allá de la épica de que un portero marque un gol (muchos tenemos en la retina el conocido anuncio de una marca de refrescos con un portero marcando un gol), de que fuese el primer gol de un portero en la historia de la Liga, o de la importancia del mismo (Almería y Deportivo son rivales directos en la lucha por el descenso), lo más bonito de la escena del gol es la alegría colectiva compartida por todos los compañeros del portero riojano, y la genuina alegría expresada por el propio Aranzubía, mirando al cielo y doblándose sostenido por aquéllos.
Un momento especial, precioso, que refleja perfectamente una parte fundamental de este deporte, el fútbol, que encierra tantas bajezas, intereses y malas pasiones, pero que sigue representando valores universales importantísimos, como el compañerismo, el trabajo en equipo, la humildad y la amistad. La pertenencia a un grupo, y la persecución de logros conjuntos y todo el trabajo necesario para ello. Las caras de Lopo, Manuel Pablo y compañía corriendo tras Aranzubía en su celebración, agarrándolo, abrazándolo y alegrándose por él tanto como por el empate, al igual que la actitud del propio portero (buscando a sus compañeros para la celebración, y abandonándose a la alegría en sus brazos) muestran estos valores. Compañeros que pelean juntos a diario por mejorar, en un año difícil para el Deportivo en el que la permanencia va a estar más cara que nunca, con un equipo sin las grandes estrellas y el glamour de hace unos años. Pero una piña de profesionales y amigos que supieron disfrutar de un momentazo inolvidable, en el medio de una temporada llena de agonías.
El fútbol nos deja escenas bellísimas como la mencionada de vez en cuando. Ojalá se multipliquen más y sustituyan a las que no queremos ver u oir, las cuales a día de hoy son predominantes con mucha diferencia, para tristeza de los verdaderos amantes de este bello deporte.
martes, 22 de febrero de 2011
lunes, 21 de febrero de 2011
Está clarísimo, hay liga
Jornada 24
20/02/2011
En un momento que muchos culés firmarían hace meses (5 puntos de ventaja sobre el Madrid a falta de 14 jornadas), y con un Barça a un gran nivel incluso en sus tropiezos (sólo la falta de acierto y algún error arbitral impidieron su victoria contra Gijón y Arsenal), existe la sensación de que la Liga está muy abierta.
En esta jornada, con el Madrid reservándose para el Lyon y pasando el trámite para vencer al Levante, el Barça tuvo que emplearse a fondo para vencer al Athletic en el Camp Nou. Aunque mostró un gran juego y algunas de sus estrellas mostraron lo mejor de su repertorio (Messi, Villa, Alves, Iniesta), la realidad es que la angustia recorrió los corazones de todos los culés en la noche del domingo, tras el empate de Iraola de penalty. Es una historia muy conocida por la 'gent' blaugrana: jugar bien, ser claramente superior, y perder. Así se perdió una Liga contra el Madrid hace sólo 4 años, la última liga de Capello que para el barcelonismo es algo imperdonable, y para el madridismo motivo de diversión, una especie de venganza por las ligas ganadas por Cruyff en Tenerife.
El caso es que el Madrid no afloja, y el Barça está teniendo algunos problemas: la baja de Puyol ha puesto de manifiesto lo imprescindible que es el capitán catalán, y la defensa es más vulnerable sin él porque aunque Abidal sea el hombre más en forma del Barça y está jugando excelentemente de central, el nivel de la defensa baja con Maxwell, jugador más valioso para la combinación y el ataque que para dar seguridad defensiva. Messi, recuperado ante el Bilbao, llevaba algunas jornadas muy gris, muy perdido en Gijón y parecido en el Emirates Stadium, cosa que el equipo ha acusó y mucho en ambos partidos. A esto se suma que Valdés y Xavi se han lesionado, peligra su presencia en la vuelta contra el Arsenal, y se perderán dos partidos importantísimos a domicilio, en Mallorca y Valencia, el segundo un partido que se adivina extremadamente complicado, también debido a la cercanía del partido con la vuelta de los octavos de Champions.
Aunque el Barça es muy fiable y lo ha demostrado incluso en los últimos resultados negativos, es cierto que el Madrid a 5 puntos es peligrosísimo, y el Barça encara dentro de una semana los partidos más complicados de la temporada (visitas a Valencia, Sevilla, Villarreal y Madrid) con algunas bajas importantes y con una distancia que no es muy amplia, y el Madrid afrontará esos compromismos más tarde. Por ello, el Barça es el que más fácilmente puede pinchar antes del Clásico en el Bernabeu, partido que será un año más clave para el devenir de la Liga. Esta cuestión de calendario, que puede parecer nimia sobre el papel, puede volverse fundamental en la práctica debido a su influencia en la psicología de equipos, aficiones y prensa. Igual que en la liga ganada por Capello. Si el Madrid saliese líder del clásico, afrontaría las visitas a Valencia, Sevilla y Villarreal con la moral por las nubes. El peligro es claro. El Barça no puede despistarse. Está clarísimo, hay liga.
20/02/2011
En un momento que muchos culés firmarían hace meses (5 puntos de ventaja sobre el Madrid a falta de 14 jornadas), y con un Barça a un gran nivel incluso en sus tropiezos (sólo la falta de acierto y algún error arbitral impidieron su victoria contra Gijón y Arsenal), existe la sensación de que la Liga está muy abierta.
En esta jornada, con el Madrid reservándose para el Lyon y pasando el trámite para vencer al Levante, el Barça tuvo que emplearse a fondo para vencer al Athletic en el Camp Nou. Aunque mostró un gran juego y algunas de sus estrellas mostraron lo mejor de su repertorio (Messi, Villa, Alves, Iniesta), la realidad es que la angustia recorrió los corazones de todos los culés en la noche del domingo, tras el empate de Iraola de penalty. Es una historia muy conocida por la 'gent' blaugrana: jugar bien, ser claramente superior, y perder. Así se perdió una Liga contra el Madrid hace sólo 4 años, la última liga de Capello que para el barcelonismo es algo imperdonable, y para el madridismo motivo de diversión, una especie de venganza por las ligas ganadas por Cruyff en Tenerife.
El caso es que el Madrid no afloja, y el Barça está teniendo algunos problemas: la baja de Puyol ha puesto de manifiesto lo imprescindible que es el capitán catalán, y la defensa es más vulnerable sin él porque aunque Abidal sea el hombre más en forma del Barça y está jugando excelentemente de central, el nivel de la defensa baja con Maxwell, jugador más valioso para la combinación y el ataque que para dar seguridad defensiva. Messi, recuperado ante el Bilbao, llevaba algunas jornadas muy gris, muy perdido en Gijón y parecido en el Emirates Stadium, cosa que el equipo ha acusó y mucho en ambos partidos. A esto se suma que Valdés y Xavi se han lesionado, peligra su presencia en la vuelta contra el Arsenal, y se perderán dos partidos importantísimos a domicilio, en Mallorca y Valencia, el segundo un partido que se adivina extremadamente complicado, también debido a la cercanía del partido con la vuelta de los octavos de Champions.
Aunque el Barça es muy fiable y lo ha demostrado incluso en los últimos resultados negativos, es cierto que el Madrid a 5 puntos es peligrosísimo, y el Barça encara dentro de una semana los partidos más complicados de la temporada (visitas a Valencia, Sevilla, Villarreal y Madrid) con algunas bajas importantes y con una distancia que no es muy amplia, y el Madrid afrontará esos compromismos más tarde. Por ello, el Barça es el que más fácilmente puede pinchar antes del Clásico en el Bernabeu, partido que será un año más clave para el devenir de la Liga. Esta cuestión de calendario, que puede parecer nimia sobre el papel, puede volverse fundamental en la práctica debido a su influencia en la psicología de equipos, aficiones y prensa. Igual que en la liga ganada por Capello. Si el Madrid saliese líder del clásico, afrontaría las visitas a Valencia, Sevilla y Villarreal con la moral por las nubes. El peligro es claro. El Barça no puede despistarse. Está clarísimo, hay liga.
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