martes, 22 de febrero de 2011

El inolvidable gol de Aranzubía

La jornada 24 de la Liga Española de Fútbol nos dejó uno de los momentos más bonitos en mucho tiempo en el fútbol español: el gol de Aranzubía, el portero del Deportivo.

Más allá de la épica de que un portero marque un gol (muchos tenemos en la retina el conocido anuncio de una marca de refrescos con un portero marcando un gol), de que fuese el primer gol de un portero en la historia de la Liga, o de la importancia del mismo (Almería y Deportivo son rivales directos en la lucha por el descenso), lo más bonito de la escena del gol es la alegría colectiva compartida por todos los compañeros del portero riojano, y la genuina alegría expresada por el propio Aranzubía, mirando al cielo y doblándose sostenido por aquéllos.

Un momento especial, precioso, que refleja perfectamente una parte fundamental de este deporte, el fútbol, que encierra tantas bajezas, intereses y malas pasiones, pero que sigue representando valores universales importantísimos, como el compañerismo, el trabajo en equipo, la humildad y la amistad. La pertenencia a un grupo, y la persecución de logros conjuntos y todo el trabajo necesario para ello. Las caras de Lopo, Manuel Pablo y compañía corriendo tras Aranzubía en su celebración, agarrándolo, abrazándolo y alegrándose por él tanto como por el empate, al igual que la actitud del propio portero (buscando a sus compañeros para la celebración, y abandonándose a la alegría en sus brazos) muestran estos valores. Compañeros que pelean juntos a diario por mejorar, en un año difícil para el Deportivo en el que la permanencia va a estar más cara que nunca, con un equipo sin las grandes estrellas y el glamour de hace unos años. Pero una piña de profesionales y amigos que supieron disfrutar de un momentazo inolvidable, en el medio de una temporada llena de agonías.

El fútbol nos deja escenas bellísimas como la mencionada de vez en cuando. Ojalá se multipliquen más y sustituyan a las que no queremos ver u oir, las cuales a día de hoy son predominantes con mucha diferencia, para tristeza de los verdaderos amantes de este bello deporte.

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