miércoles, 6 de abril de 2011

Justicia Divina

Jornada 30
3 de Abril de 2011

Hay momentos en la vida en que se hace justicia. Justicia, un principio universal, algo que, cuando ocurre (y en este planeta es mucho menos frecuente de lo deseable), es poderoso e imborrable, una catarsis que perdura en el recuerdo.

Esto es lo que pasó en el Santiago Bernabeu el pasado sábado 2 de abril, con la derrota del Madrid ante el Sporting de Gijón. No sólo una derrota clave por poner la Liga en bandeja al Barcelona (oportunidad que aprovechó imponiéndose en su visita al Villarreal), sino porque Mourinho llevaba un impresionante registro de partidos sin perder como local en Liga (nada menos que unos 9 años).

Si alguien debía poner fin a semejante racha, con el permiso del Barça de Guardiola que jugará en el Bernabeu dentro de 10 días y era la principal amenaza para el mencionado récord, era el equipo de Gijón. Preciado fue objeto de unas inadmisibles declaraciones por parte de Mourinho en la primera vuelta, momento en el que el portugués se quejó de que el entrenador del equipo asturiano había regalado los 3 puntos en su visita al Camp Nou alineando a varios suplentes. Las impresentables declaraciones del portugués en su eterna crítica contra el Barça (a parte de la evidente falta de respeto a un colega de profesión, y a los futbolistas "suplentes" aludidos, suponen una calumnia en toda regla) fueron recibidas con rechazo por Preciado, que ni corto ni perezoso a su estilo también cargó contra Mourinho, excediéndose también en las formas. El episodio tuvo su continuación en la visita del equipo blanco a Gijón, en la que el ambiente hostil de la afición asturiana fue, como es lógico, tremendo. Un ambiente antimadridista que no es nueva en la región norteña, por otra parte, como indica el origen del cántico "Así, así, así gana el Madrid", surgido en otro duelo Sporting-Madrid hace 30 años. Pero, en definitiva, una recepción hostil ganada a pulso por las malas formas de Mourinho.

Tras aquel episodio, el partido de la jornada 30 tenía morbo. Porque Preciado podía llevar a cabo una venganza deportiva en toda regla, y prácticamente dejar sin título de Liga al Madrid. Aunque era casi impensable que esto pudiera pasar, ocurrió. Las importantes bajas del Madrid (Ronaldo, Alonso, Benzema y Marcelo) dejaron al Madrid sin recursos, y la táctica de Mourinho (con Lass y Khedira de mediocentros fijos) hizo el resto. El Madrid patinó con estruendo, en un pésimo partido, y la Liga se escapó del Bernabeu, si es que alguna vez había estado realmente cerca.

Preciado se vengó así por medios deportivos, la mejor manera de responder contra las malas formas y el ruido mediático.

El episodio acabó con un gesto para la galería de Mourinho: el portugués fue al vestuario del Sporting de Gijón, a felicitar al rival por su victoria, y parece ser que dio la mano a los jugadores uno por uno. Bajo el gesto de caballerosidad no se esconde sólo un buen perdedor o un caballero, sino un auténtico estratega que quiere apagar el posible ruido o escarnio ante la venganza de Preciado (empezando por algún posible comentario o guiño del entrenador del Gijón en la posterior rueda de prensa, que podía haber dado mucho combustible para las llamas del debate en la calle).

Por eso, aunque Mourinho sea un zorro muy listo y se preocupase de quitar trascendencia al hecho, no se debe pasar por alto la catarsis de la venganza de Preciado. Hubo justicia, sí. Justicia divina.

2 comentarios:

  1. Me quedo con el último párrafo, concretamente cuando dices "gesto para la galería" de Mourinho como si Guardiola no fuese el rey de los gestos para la galería con su pose gandiana y su tono de voz entre cortada. Eso sí, cuando pierde el Barcelona en vez de dar la mano ponen los aspersores...

    Y hablando de justicia divina, cuando baje el Sporting de Gijón se cerrará el ciclo. Preciado habrá tenido sus minutos de gloria con sus lamentables declaraciones incitando a la violencia pero Mourinho seguirá siendo el mejor entrenador del mundo.

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  2. Una cosa no quita la otra Carlos. Mourinho hizo ese gesto de modo estratégico, como casi todo lo que hace. No quita que Guardiola o el Barça también cometan errores, que claro que lo hacen (en el caso de los aspersores hay un atenuante: las mil y una provocaciones de Mou al Barça, culminadas en su celebración previa al "aspersorazo", nada oportuna en las formas). En cualquier caso, soy el primero que no compartió lo de los aspersores. Pero comparar la educación de Guardiola con la de Mourinho es absurdo, porque el primero la tiene y el segundo no, así de simple.

    Lo de que el Sporting baje a mí no importa en exceso. Es un equipo y una afición que me caen bien, pero yo hablo del affair Mou-Preciado, y ahí el sábado sí que hubo justicia divina. Lo que venga después, ya se verá. De todos modos en este asunto, si hay un bueno es Preciado y si hay un malo es Mourinho (que fue el que inició el tema con calumnias inaceptables e impropias de un buen profesional).

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