El Barcelona de Guardiola se ha proclamado, con dos jornadas de antelación, campeón de una Liga memorable. Lo será por muchos motivos, y aunque sobrarían motivos futbolísticos para el recuerdo, algunos se han empeñado en que se recuerde por otras cosas. En todo caso, el tiempo pone a cada uno en su sitio, y aquí no será excepción.
El equipo blaugrana ha tenido que competir con el mejor Madrid de los últimos años, que tiene posiblemente la mejor plantilla del mundo a día de hoy. Aunque su once es inferior al del Barça, su mayor amplitud de banquillo le daba una ventaja en una temporada más dura. Desde la pretemporada, ha habido muchas dudas (tanto en el seno del Barça, como en su entorno, como fuera de él) sobre la plantilla del equipo catalán, ya que había motivos para pensar que era corta tras la marcha de gente del peso de Márquez, Touré, Henry o Ibrahimovic, aparte de otros muy valiosos a lo largo de una temporada como Chigrinsky. Guardiola decidió que con Mascherano, Adriano, Villa y los canteranos sería suficiente para cubrir las bajas (en invierno se uniría el fichaje de Afellay). El tiempo puede haberle dado la razón, pero la realidad es que se ha sufrido mucho, porque la defensa estaba justa y precisamente las lesiones importantes se han producido en esa línea.
Además de la dimensión deportiva y de confección de plantilla, el Barça ha tenido que pelear contra muchos elementos extradeportivos.
El primero, Mourinho. El entrenador portugués ha peleado más fuera del campo que en el mismo. En los dos duelos con el Barça, salió trasquilado en el Camp Nou (5-0) perdiendo el liderato y la batalla anímica; mientras en el Bernabeu el resultado (1-1) fue mucho mejor para el Madrid que el juego exhibido (ultradefensivo), la imagen del equipo y las consecuencias (la liga en bandeja al Barça). La misma cobardía que Mou mostró en el campo ante el Barça, ha sido gran bravuconería y constantes ataques en las salas de prensa. Constantemente. Esto llegó a su grado máximo con su inaceptable y vil discurso tras la ida de la semifinal de Champions perdida (0-2) ante el equipo de Guardiola, en el que su planteamiento también fue tremendamente cobarde en un partido que pedía a gritos valentía por parte del Madrid, ya que el Barça estaba tocado tras la derrota en Copa, y faltaba entre otros Iniesta en las filas blaugrana. Por este discurso, un ataque rastrero, interesado y demagógico a la institución del F.C. Barcelona, la UEFA le pondría 5 partidos de suspensión. Poca falta para semejante afrenta, seguramente. En cualquier caso, castigado justamente, ya que el respeto institucional entre rivales seguramente no había sido vulnerado de un modo tan infame en la historia del fútbol español.
El segundo elemento contra el que ha luchado el Barça, como siempre, la prensa de Madrid. Un año más, la prensa ha amplificado con sus altavoces todas las absurdas denuncias de Villaratos, así como las quejas de Mourinho. Pocas excepciones (como El País) ha habido que ignorasen la estrategia de queja continua del portugués. Al contrario, han apoyado a Mourinho y el Madrid en su campaña de ataque contra el Barça. Esto llegó a su punto culminante con las acusaciones de la COPE sobre dopaje en el Barça, supuestamente filtradas desde el Real Madrid. Pasándose el señorío por el arco del triunfo, Florentino decidió no desmentir tales rumores ni la implicación del Madrid en este rumor, alentando así que éste se expandiera y dañase la imagen del Barcelona. Algo totalmente inaceptable, impropio de un club con la historia y la visibilidad del equipo madrileño.
El tercer problema era la respuesta de los mundialistas. En el equipo campeón de España había 8 jugadores del Barça, y 7 de ellos jugaron casi todos los partidos. Esto era un problema importante: cómo gestionar la "resaca" de un éxito tan importante y mantener el espíritu competitivo. A esto se unen otros problemas también atribuibles a otros mundialistas (Messi, Mascherano, Abidal...): el problema de la respuesta ante una pretemporada mucho más corta de lo normal. Y por último el riesgo de lesiones. Los jugadores afectados han respondido de maravilla, y sólo ha habido contratiempos con lesiones que puedan ser achacables al Mundial en el caso de Xavi (con problemas de tobillo a principio de temporada) y Puyol, que ha estado más de dos meses fuera del equipo.
El cuarto elemento han sido las lesiones en la línea defensiva, con Puyol, Abidal, Adriano, Maxwel y Milito fuera del equipo casi todos ellos al menos dos meses. Los casos de Puyol y Abidal han sido especialmente importantes, ya que con Puyol en el once el Barça no ha perdido ningún partido en esta temporada, y Abidal atravesaba un momento de forma increíble cuando se le detectó el tumor. En la final de Copa sus ausencias fueron fundamentales. Sin embargo, el gran papel de Piqué y los distintos relevos de Puyol (especialmente Abidal mientras duró, jugando a un nivel increíble en el puesto de central) ayudaron a mantener el nivel, incluso con Mascherano reconvertido a central haciendo un gran papel en varios partidos del tramo final de temporada. El tumor de hígado de Abidal supuso un gran susto y también un gran contratiempo, pero la parte positiva ha sido una recuperación más rápida de lo esperado, y todo parece indicar que el francés logrará llegar a la final de Wembley, aunque su estado de forma seguramente no llegará al nivel espectacular de antes de su enfermedad, momento en que probablemente Abidal era el jugador más en forma de la plantilla...y tal vez de Europa.
Sí, ha habido muchas contrariedades y fuerzas en contra. La serie de cuatro partidos contra el Madrid fue agotadora tanto física como mentalmente, y ha llevado a cotas elevadísimas la tensión entre Barça y Madrid, y también entre ambas aficiones. En cualquier caso, y sin entrar en los detalles de quejas y supuestos agravios, tras la serie de enfrentamientos ambas partes tienen motivos para estar al menos relativamente contentas: el Madrid consiguió arañar un título al Barça, y así tomar conciencia de que es posible vencer al equipo de Guardiola, además de obtener la excusa para justificar que Mourinho siga, o los millones gastados en fichajes. El Barça ha ganado claramente su tercera liga consecutiva, confirmando su hegemonía indiscutible en España, y llegado a la final de Champions, lo que confirma todavía más su hegemonía futbolística en Europa (en caso de ganarla serían 2 Copas de Europa en 3 años, y 3 en 5 años).
Hablando de fútbol, el Barça es justo vencedor de Liga porque su superioridad ha sido incontestable. Ha jugado mejor que nadie, ha marcado más goles y encajado menos goles que nadie (sin contar las últimas jornadas, en las que ya la Liga poco le importa al Barça, y el Madrid le ha superado en goles a favor) y en los enfrentamientos directos ha demostrado ser mejor equipo que el Madrid y jugar un fútbol mucho más bonito. Para el recuerdo quedan varios partidos, como los jugados en San Mamés o el Calderón (terminados con la ovación y el reconocimiento de ambas aficiones), y diversas goleadas por cuatro o cinco goles de diferencia, especialmente el 5-0 al Madrid de Mourinho, un espectáculo de fútbol y goles que maravilló a todo el mundo y, al menos por unos días, dejó al portugués sin la posibilidad de quejarse de supuestas conspiraciones o ayudas arbitrales, ya que el Barça barrió a los blancos.
Éste es un Barça maduro, con sus hombres clave en un momento excelente. Valdés ganará su cuarto Zamora, habiendo sido posiblemente el mejor portero de la Liga, con permiso de Casillas. Alves ha completado una temporada complicada (por las gestiones para su renovación) con sobresaliente, con varios goles y el asombroso dato de 14 asistencias (sólo superado por Messi y Ozil). Piqué, Puyol y Abidal han sido casi infranqueables. Busquets y Xavi han rendido a su nivel habitual, esto es, excelentes. Iniesta atraviesa su momento más dulce, ha ganado presencia y continuidad y es el hilo conductor del fútbol de ataque, el hombre clave junto con Messi. La Pulga totaliza 31 goles y 19 asistencias, números de otro mundo. Y Villa y Pedro han marcado 18 y 13 goles respectivamente, aportando mucho al equipo y sabiendo asumir su papel de escuderos de Messi. Mascherano y Keyta, titulares en muchos partidos, han sido cruciales en el campeonato, mostrando gran fiabilidad y polivalencia, y gozando del cariño y reconocimiento de todo el equipo. Lo mismo Adriano y Maxwell, aunque en menor medida. Afellay no ha brillado, posiblemente perjudicado por llegar a mitad de temporada, pero ha apuntado cualidades buenas y fue decisivo en su asistencia a Messi en semifinales de Champions. Y los más jóvenes como Bojan, Thiago, Jeffrén o Fontás (entre otros), han demostrado su calidad y aseguran la continuidad del modelo futbolístico.
El Barça ha sido el mejor, sobradamente. La tercera liga se ha conseguido con mucho mérito por la calidad del máximo rival, y por todo lo demás. El año que viene habrá de nuevo una gran lucha. Quién sabe si con Fábregas a las órdenes de su ídolo, el héroe del barcelonismo, Pep Guardiola. ¿Qué será del Barça cuando no esté él? Sólo de imaginarlo, surge una sensación de desamparo. Sin embargo, la plantilla es la que tiene el verdadero valor. Un equipo que juega al fútbol como los ángeles, y que encuentra en la sencillez y el trabajo el motor para su ambición, que no tiene fin.
Este Barça ha dejado una liga para el recuerdo. ¿Llegarán a las cuatro de Cruyff?.
martes, 17 de mayo de 2011
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