Jornada 16
Madrid 1- Barcelona 3
10 de diciembre de 2011
El Barcelona ganó el sábado pasado el clásico; la sexta victoria en los últimos 7 clásicos de Liga (los 7 de Guardiola como entrenador). Si tenemos en cuenta el resto de clásicos en los últimos años (los partidos de Copa del Rey, semifinales de Champions y Supercopa de España en 2011), el número de victorias del Barça de Guardiola asciende a un total de 8, de los 12 partidos jugados. El resto, 3 empates (todos en el Bernabeu) y una victoria blanca (Copa del Rey 2011, 1-0 en la prórroga). Cifras espectaculares, especialmente considerando la plantilla del Madrid en los últimos años, y los cientos de millones invertidos en fichajes.
Los números también son significativos teniendo en cuenta la etapa Mourinho:4 victorias culés, 3 empates (todos en el Bernabeu) y la victoria madridista en Copa.
Las cifras, por tanto, hablan de un claro dominio por parte del Barça de Guardiola sobre el Madrid en los últimos años, que se puede asimilar con el segundo Madrid de Florentino (aunque éste llegó a la presidencia tras el primer año de Pep, el del triplete). Igualmente, dan a Guardiola como vencedor claro por el momento en el duelo contra Mourinho. Y, cómo no, a Messi en su duelo con Cristiano Ronaldo. Esto tiene, sin duda, cada vez un mayor efecto psicológico en ambos equipos, positivo en el caso del Barça (jugadores y equipo, pero también en la afición), y negativo para el Madrid.
Pero centrándonos en la temporada actual, la victoria del Barça tiene un doble impacto psicológico: el madridismo estaba convencido de que por fin esta liga estaba decidida. Antes del clásico, todo era euforia, el Madrid era favorito y la esperada victoria dejaría al Barça a 6 puntos y con un partido más...sin embargo, la derrota deja la liga totalmente abierta. La impresión es de que por muy bien que estén las cosas, cuando el Madrid juega contra el Barça se pone de manifiesto que el equipo catalán es superior. Entre otras cosas porque sus jugadores tienen más talento. También porque su motivación crece contra el Madrid. Y también por el efecto de Mourinho sobre sus jugadores.
Parece que el Barça le tiene comida la moral al Madrid: ha ganado las últimas tres ligas, con varios correctivos muy serios (2-6, 5-0, 1-3...) y jugadores como Casillas, Alonso o Ramos ven cómo sus compañeros en la selección española, jugadores clave de la misma, son rivales y seguramente eso impone. Pero más allá de esto, se adivina a Mourinho como el principal causante del bloqueo del equipo blanco frente al Barça: cambiando su planteamiento cada vez que juega contra el equipo de Guardiola, les quita a sus jugadores la fe en sí mismos.
En general el sábado era un día de presión para el Barça (una derrota era casi el adiós a la liga y la presión se debería haber disparado con el 0-1 en menos de medio minuto)...y el equipo más presionado y agarrotado fue el Madrid. ¿Por qué? Porque tienen un entrenador cobarde y que no tiene el talento suficiente para dirigir a un equipo tan potente como el Madrid, y para ser valiente cuando hay que serlo. Porque juega como un segundón con miedo, cuando tiene artillería suficiente como para atacar al Barça más, ser más valiente. Y eso genera en sus jugadores desconfianza. Cuando juegan contra el Barça, Mou al cambiar de sistema y jugar más defensivo les envía el siguiente mensaje a Alonso, Casillas, Ramos, CR, Marcelo, Pepe, Higuaín, Benzema, Ozil...jugadores de primer nivel y algunos campeones del mundo: "sois muy buenos, sí, pero no tanto como ellos". Aquí está la raíz del problema. Que jugadores de tanto nivel saben que su entrenador, su líder, tiene en ellos una confianza limitada, capada: porque jugando en su casa y ante su público no les permite jugar de tú a tú al Barça. Y por eso salen al campo con una actitud de segundón, sin convicción, atemorizados. Jugadores como Ozil se ven obligados a jugar como no saben hacerlo (el sábado hizo de Khedira). Porque su entrenador no cree en ellos en ese partido. Si el líder no cree, los demás no pueden creer. Virtuosos del balón como Xabi Alonso u Ozil no pueden estar de acuerdo con los planteamientos de Mou ante el Barça: ¿el Madrid jugando a la defensiva en su propia casa?. El mismo Cristiano ya lo denunció el año pasado tras acabar uno de los partidos contra el Barça. Porque esto ya pasó el año pasado en la serie de 4: Mou las tenía todas para ser valiente en la ida de Champions, y se amedrentó con un catenaccio lamentable (el 5-0 de la ida le hizo mucho daño psicológico, y a día de hoy no lo ha superado). Lo mismo en liga en el Bernabeu (el Madrid iba en desventaja; no tenía nada que perder y tenía mucho que ganar...al final empate y de milagro). Este año ha sido igual. Con ventaja en la clasificación y posibilidad de casi sentenciar la liga, ha optado por ser conservador, y otra vez ha pasado lo mismo.
Así las cosas, las sensaciones de las aficiones cambian. El madridismo ahora tiene miedo, miedo de perder la cuarta liga consecutiva ante un rival de moda, que cae bien y que cada año juega mejor y gana títulos recibiendo la admiración de todo el mundo. Florentino está taquicárdico, porque todo esto ocurre a pesar de sus inversiones millonarias. Mourinho está frustrado, porque una vez más Guardiola le ha ganado la batalla, y además ha puesto de manifiesto sus carencias demostrando que es mucho mejor entrenador que el portugués. Y Cristiano Ronaldo está desquiciado, obsesionado con su competencia con Messi. Parece que cuando está en el mismo campo que la Pulga, el portugués se empequeñece, se siente acomplejado ante la magnitud futbolística del "enano" argentino. Y cada vez va a peor. Cristiano ve cómo la Pulga le quita reconocimiento a golpe de Balones de Oro, y cómo el Barça le quita títulos en sus mejores años (van sus 2 primeras Ligas en España, y dos Copas de Europa, una con el Manchester y otra con el Madrid). La frustración y el estrés va en aumento, y esto se nota. Es una losa que va pesando cada vez más en el equipo de Mourinho.
El Barça no gana sólo en el campo. La victoria psicológica también es suya.
martes, 13 de diciembre de 2011
Suscribirse a:
Entradas (Atom)