Con más de un mes de retraso, y con el poso que da el paso de un cierto tiempo tras la euforia del triunfo, me gustaría hacer una pequeña entrada de homenaje a los campeones del Mundial.
La Selección Española de Fútbol por fin consiguió el gran éxito que se le resistía, ser campeones del mundo. La guinda que le faltaba a nuestro fútbol para reivindicar su enorme calidad. No en vano tenemos una de las dos mejores ligas del mundo junto con la Premier League, el eterno duelo entre Barça y Madrid (cada vez más fuerte, a la vez que admirado y seguido a nivel mundial), un fútbol de calidad, una sólida trayectoria de éxitos en las categorías inferiores de la Selección (desde la victoria en los JJOO de Barcelona, hasta varios Campeonatos Mundiales y Europeos) y, por supuesto, algunos de los mejores futbolistas de los últimos años en casi todos los puestos (Xavi, Iniesta, Casillas, Villa, Torres, Fábregas, Piqué, Puyol, etc), y el equipo que ha dominado y fascinado al mundo en los últimos años: el F.C. Barcelona.
La clave del torneo estuvo en el partido de cuartos ante Paraguay. Un partido trabado y competido, en el que España fue superior pero que tuvo perdido durante un minuto. El eterno y angustioso minuto desde que el árbitro pitó un penalty en contra de España y la parada de Casillas, bien aconsejado por Reina desde el banquillo acerca del lado por el que iría el balón. En ese minuto se vieron muchas cosas, como el abatimiento de Piqué, el joven titán destinado a entrar en la historia, que había cometido ese importante error, cuando apenas comete errores. También el consuelo de su íntimo amigo Fábregas, animándolo y seguramente diciéndole que Iker lo pararía. El grito de Reina desde la banda y Casillas asintiendo. La cara de seguridad y responsabilidad de Iker, contrastando con la cara tensionada y sudorosa de Cardozo. Y finalmente, el portero de Móstoles siguiendo el consejo y acertando en el lado por el que iba el criticado Jabulani. En ese minuto 58 de partido, Iker volvió a ser Casillas. En ese momento quedaron atrás sus dudas, su preocupación por las críticas por su relación con Sara Carbonero, su juego regular (o incluso malo) en los primeros cuatro partidos del Mundial.
A parte del posterior gol, evidentemente decisivo, y para todos agónico por el doble poste de Villa, y la polémica con los dos penalties tirados por Alonso y el subsiguiente penalti a Fábregas, este momento fue la clave del Mundial. Es cierto que era el minuto 58 cuando Iker paró el penalty y habría habido tiempo para la remontada, pero también es cierto que todos los viejos fantasmas volvieron a la cabeza de los jugadores y la afición...y que nadie sabe lo que habría pasado. Una vez más, perder con un gran equipo (en este caso el mejor de la historia posiblemente) siendo superiores y con la suerte en contra. Pero en este caso, la suerte jugó a favor. Finalmente, tras una espectacular jugada de Iniesta, y tres palos en pocos segundos (el primero rechazando el tiro de Fábregas, y el doble poste antes de que el balón de Villa entrase llorando), España se plantó por fin en semifinales. La maldita barrera de cuartos había sido destruida.
Tras esto, contra Alemania la Roja dio un recital, en su mejor partido del Mundial. El resultado 1-0 de nuevo, el mismo que en los dos partidos anteriores y que en la Final, en este caso resultó corto para lo que se vio en el campo, donde se demostró que a este equipo si se le juega de tú a tú, es prácticamente imposible ganarle. Sólo Chile lo hizo, y lo hizo muy bien. Aunque también sucumbió, gracias en parte a jugar muchos minutos con un jugador menos, el equipo de Bielsa fue el rival más difícil de España en este mundial, y merece un gran respeto y permanecer en nuestra memoria. En el caso de Alemania, la valiente apuesta de Löw puso de manifiesto que, si bien Alemania lo había hecho muy bien y era una máquina de hacer fútbol, sencillamente España es mejor, tiene más calidad y es insuperable con un planteamiento de ataque y fútbol de combinación. La lección de los españoles a los germanos en esta semifinal fue un calco de los recitales del combinado de Luis Aragonés con que ganaron la Eurocopa. Y al mismo tiempo dio sentido a todos los apuros que había pasado España hasta ese momento en el Mundial, debido a los férreos y duros planteamientos con que le habían hecho frente todos los rivales hasta ese momento. El golazo de cabeza de Puyol, lleno de fuerza y rabia, demostró que los futbolistas españoles no sólo tienen calidad y toque, sino un gran coraje, y dos cojones. Este gol histórico fue más que merecido para este gladiador del fútbol, pilar fundamental de la defensa del Barça y la Selección en los últimos 10 años.
La final contra Holanda fue el partido más duro, pero no por su dificultad o la calidad de los holandeses, sino por su juego duro y el arbitraje que lo consintió. Para el recuerdo queda la patada voladora al pecho de Alonso o las mil faltas y mala educación de Van Bommel, siempre protestando incluso hasta las faltas más descaradas. El árbitro permitó que los holandeses eliminasen el fútbol de la final y claramente perjudicó a la selección española, aunque ésta es cierto que no tuvo su mejor día. Robben puso el corazón en un puño a toda la afición con dos ocasiones, especialmente un mano a mano con Casillas en el que éste volvió a resolver una jugada clave y le sacó el balón tras engañar con el cuerpo al rapidísimo ariete orange. Otra vez Iker de salvador. En la segunda parte de la prórroga, con los penalties ya a la vista haciendo que muchos nos comiésemos las uñas, el gol de Iniesta tras el fallo de Van der Vaart fue el mejor final posible. Andresito, corriendo por el campo como hiciera en Stamford Bridge poco más de un año antes, y homenajeando a su íntimo amigo perdido, Jarque. Una imagen emocionante, y un momento más que merecido para el bueno de Iniesta, el mago de Fuentealbilla, sin duda el jugador más desequilibrante de España en el Mundial junto con David Villa, pichichi del equipo y co-pichichi del Mundial con 5 goles. Estos dos jugadores sostuvieron a España en el Mundial junto con la defensa, con Piqué y Puyol espectaculares, Ramos más sólido que nunca y un Capdevila que había dicho antes del Mundial "si juego un minuto me quedo contento"...y disputó todo el campeonato a un buen nivel.
Sin embargo, en la memoria colectiva siempre se destaca un nombre, o pocos como mucho, por encima de todos. En este caso, los mayores protagonistas siempre quedarán como Iniesta, el goleador de la final (igual que el gol de Torres siempre será la gran imagen de la Eurocopa, pese a que Villa fue el pichichi del Campeonato, al igual que en el Mundial) y sobre todo Casillas, el salvador del equipo ante Paraguay y Holanda, ante Cardozo y Robben. El portero madridista, pese a su mal inicio de Mundial, fue ganando confianza a partir del partido contra Paraguay, y luego contra Alemania y especialmente contra Holanda fue decisivo. El fútbol es como es, y la primera parte del campeonato de Iker será lo de menos en el recuerdo. Casillas siempre será el héroe del Mundial, por encima de Iniesta, Villa, Puyol o cualquier otro. A sus importantísimas paradas, se suma lo querido que es por la afición este mostoleño con cara de niño bueno y guapo; el hecho de que es el buque insignia del Madrid, y también incluso su relación con Sara Carbonero, muy criticada durante el Mundial por mucha gente, pero bendecida y celebrada por todos tras la victoria final, tras la cual toda España se puso romántica con el gran momento televisivo del beso entre ambos.
Así somos, criticones y optimistas en la derrota, pero generosos y optimistas en la victoria. Y, en la base de todo...el penalty de Cardozo.
miércoles, 18 de agosto de 2010
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