Jornada 13.
29-noviembre-2010
Barcelona 5 - Real Madrid 0
Llegó el clásico de los clásicos, y el Barça de Guardiola y Messi humilló al Madrid de Mourinho y Cristiano Ronaldo. El Camp Nou pudo vengarse de las afrontas y faltas de respeto de Mourinho (culminadas en la semifinal de Champions de la temporada pasada), y el barcelonismo se quedó contento viendo que el fútbol puro del Barça supera con creces al fútbol del Real Madrid, siempre aumentado por la propaganda y los altavoces de la prensa estatal.
En las semanas anteriores, todo el país era consciente de que se avecinaba la batalla de las batallas, pero nadie habría dado un duro por este resultado. Muchos supuestos “expertos” decían que el Madrid llegaba en mejor momento. El propio Cristiano Ronaldo, tras la exhibición del Barça en Almería la semana anterior al derby, se atrevió a decir desafiante a un periodista que le preguntó por ese resultado (0-8): “a ver si nos meten 8 el lunes”. Pues bien, no fueron 8, pero casi…y pudieron serlo.
Toda la maquinaria mediática afín al Madrid tiene ahora que digerir esta dura derrota, tras meses de vender una realidad en la que el Madrid era el equipo más fuerte de España y de Europa. Se ha aludido a algún fallo arbitral pero con poca convicción (un 5-0 y, sobre todo, la manera en que se produjo con una superioridad aplastante, quita credibilidad a cualquier queja sobre el árbitro), y se ha hablado de falta de actitud, o de la ausencia de Higuaín…La realidad es que jugando de tú a tú y con las mismas armas, el Barça es totalmente superior. Es lo mismo que pasó en la semifinal del último Mundial entre España y Alemania. Los germanos eran los más fuertes, los que mejor jugaban, habían vapuleado a Argentina…pero jugando al fútbol contra España con una propuesta ofensiva y de toque, no tuvieron nada que hacer.
El Barcelona dominó el partido de principio a fin, demostrando que su equipo, si juega a su máximo nivel, es muy superior no sólo al Madrid, sino a cualquier equipo del mundo. El partido y la paliza fue obra de los 11 jugadores del Barça, pero por encima de todos y, además de Messi (genial entre líneas, desquiciando al equipo blanco) fue obra de los 3 medios centros: Xavi, Iniesta y Busquets. Los tres hicieron un partido impecable, moviendo el balón a una velocidad inalcanzable para el Madrid, y contribuyendo a abrir las filas blancas. Messi, Villa, Pedrito y Alves con sus movimientos y desmarques fueron letales. Pero sin el enorme partido del tridente de centrocampistas, que también son el alma de la España campeona del mundo, el resultado y el juego desplegado no habrían sido posibles. Xavi se ganó seguramente, con su partido y con su gol, el Balón de Oro que tiene tan merecido. El de Terrassa fue más que nunca la brújula culé, el faro que iluminó el juego y el origen de todo. Iniesta demostró que es un genio, posiblemente el futbolista con más talento y calidad del mundo después de Messi. Su repertorio de regates, fintas y pases fue el de las mejores noches, puro espectáculo al nivel de elegidos como Zidane. Una gozada. Y Busquets…qué decir de este chaval que no comete fallos, que juega con una inteligencia y un descaro impropios de su edad, y que sostiene al equipo con su juego posicional y sus elecciones casi siempre acertadas.
Todo lo demás vino solo dada la calidad del once culé, y también gracias a que a los 20 minutos el marcador era 2-0. Pero no por casualidad: el Barça llegaba más, jugaba mucho mejor y tenía más ocasiones (con 0-0, Messi envió un tiro a la crucera con rosca por encima de Casillas que habría sido un gol antológico). Nunca existió el Madrid salvo en diez minutos de la primera parte y con 2-0 en el marcador. Y nunca existieron Cristiano y Mourinho, tan prepotentes ante las cámaras y en la victoria, y tan ausentes en este trance. Ni Mourinho fue rival para Guardiola, ni Cristiano fue rival para un Puyol, una vez más, que fue un titán y anuló al delantero portugués.
No hay excusas para la diferencia vista en el campo. El arbitraje fue bueno y no influyó en el resultado. El supuesto penalty a Ronaldo por Valdés con 2-0 en el marcador es muy dudoso (el portero toca balón, la duda es si luego al tirar al portugués comete penalty). Y los pocos errores arbitrales fueron repartidos (por ejemplo, un contraataque peligroso del Madrid en la primera parte precedido de una falta clarísima de los blancos no pitada, o la roja perdonada a Carvalho en la segunda parte cortando una jugada de gol con la mano).
Con el festival de fútbol del Barça, con los medios tocando una sinfonía de pases y con Alves, Messi, Pedrito y Villa destrozando a la defensa blanca; el Real Madrid, supuesto abanderado del “señorío” (palabra que empieza a resultar absurda a la vista de los odios que va generando el Madrid y sus lenguaraces y agresivos componentes allá por donde pasan) quedó retratado demostrando que es un club que no sabe perder, y que tiene una serie de futbolistas que están a años de luz de tener un comportamiento deportivo. El fair-play de los blancos fue inexistente. Ronaldo empujó a Guardiola, Ramos entró salvajemente a Messi de modo intencionado y después empujó de malas maneras a Puyol y Xavi (dos supuestos amigos en la selección) ante las recriminaciones verbales de éstos…El central andaluz lleva ya tantas tarjetas rojas como Fernando Hierro en toda su carrera, y esto no es poca cosa, aunque sabida es la permisividad de los árbitros con el mítico central del Madrid. Ramos es un jugador que pierde los papeles con frecuencia e incurre en la violencia de modo demasiado fácil…algo parecido a Pepe, que también mostró un poco de sus malas maneras en las tanganas. Esperemos que la sanción que recaiga sobre Ramos sea ejemplar para la competición y a las aficiones demostrando que los comportamientos violentos se castigan debidamente.
Si al principio reía Cristiano Ronaldo (mientras calentaba se veía en su cara una sonrisa de confianza, que parecía decir que esa noche iba a ser su noche…en línea con sus declaraciones previas al derby)…al final rió Messi: el argentino, maltrecho por la salvaje entrada de Ramos (apoyada por Lass, que golpeó desde el otro lado por si acaso), miró al banquillo y esbozó una pícara sonrisa. La sonrisa del mejor jugador del mundo, la sonrisa del campeón, la sonrisa del que sabe que donde de verdad habla y convence es en el campo, con el balón en los pies…no en los platós, ni en los periódicos, ni en las pasarelas.
El Camp Nou se vengó de Mourinho. Messi venció una vez a Cristiano. Xavi, el humilde e inigualable Xavi, será Balón de Oro. Y el Barça demostró, una vez más (y van 5 victorias seguidas de Guardiola al Madrid) que su fútbol es insuperable, y su liderazgo en el fútbol mundial tiene para rato. Pura poesía.
ZASCA!!!!!!!!!!!!!!!!!
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