miércoles, 26 de enero de 2011

El Barça también arrasa en moral

23/01/2011
Jornada 20

El Barça no para. El equipo de Guardiola se impuso en la jornada 20 por 3-0 al Racing de Santander. Un triunfo como los acostumbrados por la escuadra blaugrana: con un gusto exquisito, buen juego, detalles técnicos de enorme nivel y goles de elaboración y estética perfectas. Aunque Villa no marcó y Messi lo hizo de penalty, los dos siguen demostrando su gran nivel de forma. Pedrito marcó otra vez demostrando que es posiblemente el hombre más en forma del Barça, y también lo hizo Andrés Iniesta: su séptimo gol en Liga, máximo registro personal en su carrera, que muestra que este año está asumiendo definitivamente unos galones que sólo las lesiones le han discutido en años anteriores.

La moral en el Camp Nou está por las nubes. Hace ya al menos dos meses que el equipo parece una máquina perfecta, que juega de memoria y que no cede ante nadie. El 5-0 al Madrid fue la confirmación de ese estado de gracia, y en Liga el equipo lleva no se sabe cuántos partidos seguidos contando victorias. Incluidas las 10 visitas de la primera vuelta. Un registro espectacular. Lo mismo pasa con la cifra de goles: si en la segunda vuelta mantiene el ritmo actual, el Barça está en condiciones de superar el récord de goles del Madrid de Hugo Sánchez. El único record relevante que le falta por superar al equipo de Pep.

Con la incorporación de Villa en el engranaje, el equipo ha encontrado la excelencia. El asturiano mezcla fenomenalmente con Messi, Pedrito y los medios, y ha asumido a la perfección su papel en el equipo.

Messi, por su parte, lleva unos registros espectaculares: 19 goles -2 de penalty- y 14 asistencias. Ni siquiera Cristiano Ronaldo puede competir con estas cifras: lleva 22 goles -5 de penalty- y 5 asistencias).

Asimismo, el resto de la maquinaria funciona a la perfección: Iniesta tiene un papel más importante que nunca e irradia felicidad en el campo. Xavi funciona como siempre, un lujo. Alves está que se sale y es un gran generador de juego. Busquets parece que sigue yendo a más, y no tiene techo. Abidal y Puyol viven una segunda juventud. Y Piqué es Piqué. Por otra parte, los secundarios como Keyta, Mascherano o Maxwell no desentonan, y lo único que se echa de menos es un papel un poco más relevante de Bojan.

Así las cosas, el barcelonismo irradia confianza y tranquilidad, un ambiente inusual en el mundo culé, tradicionalmente instalado en la desconfianza, el pesimismo y el victimismo relacionado con el pasado y las afrentas históricas.

En el lado contrario, la situación es la inversa. El madridismo lleva varios años siendo un actor secundario en Europa, y al rebufo del Barça en España. Los últimos dos títulos de Liga del Madrid se debieron más a desajustes en el Barça que a méritos propios. Y futbolísticamente y por títulos, la superioridad del Barça es evidente desde la novena Copa de Europa de los blancos, en 2002 (hace 9 años).

Esto se traduce en que la afición merengue y los medios de comunicación afines se han instalado en el victimismo y en una batalla dialéctica barriobajera de modo permanente. Como no pueden ganar en el campo, lo intentan desde los periódicos y la televisión. Sin embargo ni aún así pueden ante el apabullante dominio blaugrana. Pero insisten en su estrategia. Ahí está toda la ridícula pantomima del "Villarato", amplificada por casi todas las cadenas de TV, y asumida como cierta por buena parte de la afición madridista. Ahí está el episodio de Cristiano Ronaldo con Mtilinga, que la prensa acabó convirtiendo en un absurdo y vergonzoso ataque a Messi. O la permanente defensa a las ofensas y salidas de tono de Mourinho...con los consiguientes roces institucionales (como el del Sporting de Gijón). O por supuesto, las quejas arbitrales que el portugués hace cada semana, con una estrategia de justificación de una posible derrota a final de liga.

Igualmente, a nivel institucional el Madrid atraviesa horas bajas. Las peleas y tensiones entre Florentino, Valdano y Mourinho desestabilizan y perjudican la imagen del club, que por otra parte lleva tiempo lejos de su mejor momento: fichajes estratosféricos, polémicas con diversos clubes europeos, escándalos en la directiva (Calderón), etc.

El equipo va bien, porque vence y tiene excelentes futbolistas. Sin embargo hay cosas inexplicables que denotan desajustes y la ausencia de un proyecto serio: como el fichaje de Benzema por 35 millones, luego convertido en un jugador del montón. El fichaje de Carvalho cortando la progresión del magnífico Albiol. O la proliferación de medios de baja calidad como Gago, los Diarra, etc. La lesión de Higuaín ha supuesto, además de un golpe deportivo, una convulsión institucional con las exigencias de Mourinho, las nuevas tensiones con Florentino y Valdano y las dudas y presión aumentadas sobre Benzema, que ni siendo el único 9 actual consigue sentirse importante y valorado.

El Mundial, logrado con 7 futbolistas del Barcelona en el equipo ideal (Puyol, Piqué, Xavi, Iniesta, Busquets, Pedrito y Villa), 6 de ellos canteranos, y la última ceremonia del Balón de Oro con Messi, Iniesta y Xavi de finalistas, han sido el colofón que supone un reconocimiento eterno al Barcelona y su cantera, al modelo futbolístico del equipo catalán, y a la hegemonía del equipo de Guardiola en el fútbol mundial en los últimos años. Un golpe muy duro para la autoestima merengue. Y un orgullo eterno para la afición culé.

Esto quita el sueño a Florentino y a la afición merengue. Parece que ni con miles de millones en fichajes se pueda combatir el modelo Barça, sus éxitos y su reconocimiento, admiración y simpatía en todo el mundo. Algunos ya no saben que hacer ante la frustración que sienten.

Pues sí, en el madridismo, donde antes había sensaciones de calma y superioridad, ahora hay zozobra, ansiedad y un claro sentimiento de inferioridad. Y en el barcelonismo, la tendencia ha sido exactamente la inversa: ahora hay calma (porque el equipo funciona como un reloj suizo) un sentimiento de tranquilidad histórica (porque el equipo ocupa por fin sin duscusión un lugar entre los mejores en la historia del fútbol), y sobre todo la certeza de que no hay un equipo en el mundo que llegue al nivel del Barça. El equipo de Guardiola sabe que es el mejor. Además de ser líder en la clasificación y el juego, el Barça también arrasa en moral.

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